Análisis

Pedro Sánchez se quiso colgar de la popularidad de Javier Milei y le salió el tiro por la culata

¿Por qué tanto nerviosismo? Las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 9 de junio y todas las encuestas coinciden en que estos comicios podrían ser históricos par la nueva derecha.

Miguel Diaz jueves, 23 de mayo de 2024 · 22:25 hs
Pedro Sánchez se quiso colgar de la popularidad de Javier Milei y le salió el tiro por la culata
Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

Guste o no, la popularidad de Javier Milei a nivel internacional es indiscutida. De hecho, según la última encuesta de Morning Consult, el mandatario argentino es el segundo líder con mayor aprobación del mundo (solo por debajo del indio Narendra Modi). Es por esto que no llama la atención que la reciente visita del economista libertario a España haya generado tanto revuelo. Pero, ¿el alboroto lo causó él o más bien lo provocaron otros que -a pesar de estar en las antípodas ideológicas- se "prendieron" de su carismática figura?

Puntualmente, la brevísima referencia que disparó Milei en el Palacio de Vistalegre ante miles de simpatizantes de VOX fue a la «calaña de gente atornillada al poder. Aún cuando tenga la mujer corrupta, se ensucia y se toma cinco días para pensarlo».

Aunque no la mencionó, obviamente, se refería al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, cuya mujer, Begoña Gómez, es investigada por la justicia de su país por un caso de corrupción que llevó hace un par de semanas a que el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se tomara unos días de "licencia" para evaluar si seguía o no en el gobierno.

El hecho podría haber quedado en el olvido entre las vastas frases que disparó Milei contra el socialismo y en defensa de la libertad. Entonces, ¿por qué Sánchez, inesperadamente, decidió llamar a la embajadora española en Buenos Aires y hacer un escándalo a nivel internacional? ¿Se quiso "colgar" de la popularidad de Milei para polarizar con la "extrema derecha"?

Repasemos un poco el contexto: Sánchez venía arremetiendo contra el cónclave de la nueva derecha convocado por VOX porque este partido había logrado reunir a destacadas personalidades, desde la primera ministra italiana Giorgia Meloni hasta la probablemente próxima presidente de Francia, Marine Le Pen.

¿Por qué tanto nerviosismo? Las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 9 de junio. Es que prácticamente todas las encuestas coinciden en que estos comicios podrían ser históricos: la nueva derecha o derecha alternativa podría recibir una avalancha de votos que la llevaría a ser protagonista en la conformación de las nuevas autoridades de Bruselas.

Sánchez no midió que el escándalo diplomático iba a provocar que en los 5 continentes se esté hablando del "caso Begoña Gómez"

A pesar de no ser europeo, dada su actual popularidad, Milei fue la figura del domingo en Madrid (de hecho, su discurso fue el antecesor del cierre hecho por el líder de VOX Santiago Abascal). Es por eso que no es alocado pensar que el líder socialista español, Pedro Sánchez, quisiera canalizar algo de ese protagonismo impulsando una forzada tensión diplomática e incluso pidiendo que el gobierno argentino pidiera disculpas. ¿Alguien creía que la Casa Rosada iba a ceder ante semejante cosa?

Pero más allá de la esperada respuesta del gobierno libertario, hay que decirlo con todas las letras: Sánchez logró su cometido. Destacados dirigentes progresistas-globalistas de su país, del viejo continente y del resto del mundo se “solidarizaron” con él, incluyendo al jefe de la diplomacia de la Unión Europea, -el también socialista español- Josep Borrell. Aún más, todos los grandes medios del mundo reportaron sobre el tema.

Pero, ¿por qué el ambicioso dirigente izquierdista de 52 años querría polarizar con la “ultraderecha”? Porque el PSOE busca los votos de “centro” del dialoguista Partido Popular (PP).

De hecho, algo que tal vez a algún desprevenido le sorprenda es que el PSOE no ganó las últimas elecciones de España (que fueron hace apenas 10 meses), sino que perdió frente al -cada vez más- moderado PP. Sánchez alcanzó el poder porque simplemente el centrista Alberto Núñez Feijóo se negó a pactar con VOX y el PSOE se asoció con los sectores más radicales de la política española (desde la izquierda dura hasta los separatistas catalanes) para alcanzar la mayoría necesaria en el Congreso.

Ahora, hábilmente, sabiendo que Feijóó no quiere saber nada con Abascal, Sánchez quiso polarizar con el “ultraderechista” VOX, quedar como el “defensor” de España ante una “agresión externa” y, tal vez, de esta forma, llevarse al menos una parte de los moderados del PP que puedan haberse sentido “horrorizados” por el “ataque a la investidura” del primer magistrado. De hecho, al menos a nivel dirigencial esto terminó siendo así: Feijoo marcó distancia con el libertario argentino, al igual que el resto de su partido (salvo la conservadora Cayetana Álvarez de Toledo).

Hasta desde VOX reconocieron la jugada forzada de Sánchez. En la editorial del lunes de la Gaceta de la Iberosfera, el portal de noticias de la Fundación Disenso, vinculada al partido conservador, se afirma que con su actitud, el socialista forzó “una crisis diplomática con una nación hermana, por una cuestión meramente personal y un afán demasiado obvio de intentar marcar la agenda”.

En todo caso, hay que ver si esa polarización forzada luego se replica en un traslado de votos populares hacia el socialismo.

Pero más allá de eso, como un auténtico efecto boomerang, para desgracia del presidente español, en los cinco continentes resonó el supuesto hecho que desencadenó la noticia: el caso de corrupción que involucra a su mujer.

Fue tal la vorágine que #PedroVigilaATuEsposa fue trending topic en la red social X a nivel global, algo inaudito para un hashtag en idioma castellano. Hasta el lunes seguía la tendencia.

Al parecer, Sánchez no midió que el escándalo diplomático iba a provocar que en los 5 continentes se esté hablando del "caso Begoña Gómez". Ahora, literalmente, millones y millones de personas se han enterado de la pesquisa vigente contra la primera dama por posible tráfico de influencias en favor de empresas contratadas por el gobierno de su esposo.

En otras palabras, como se dice por aquí, a Sánchez le salió el tiro por la culata.

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