Cornejo y una carrera por la sucesión que se disparó demasiado rápido
Quizás ese momento histórico registrado en Mendoza en los albores del regreso de la democracia no sea uno de los más recordados. Ocurrió un 29 de mayo de 1984 cuando Raúl Alfonsín, a escasos meses de haber asumido el gobierno, trajo a la provincia los festejos por el Día del Ejército Argentino. El contexto del país era difícil y, particularmente, en lo referido a la relación de la sociedad con las Fuerzas Armadas. El día estaba frío, pero luminoso, típico del otoño mendocino. Miles de efectivos desfilaron por calle Emilio Civit hasta la Plaza Independencia. El presidente, con gesto serio recuerdan testigos del momento, saludó a cada uno de los estandartes en el palco instalado a la altura de donde todavía hoy está la sede de Radio Nacional. Un momento antes, Alfonsín había encabezado un acto en el Cerro de la Gloria que había dado inicio a los festejos y, rompiendo todo protocolo, se acercó a uno de los abanderados del Liceo Militar General Espejo, le tomó el mástil y le dijo con tono solemne: “Yo también he tenido el honor de vestir ese mismo uniforme militar”.
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La historia no termina de precisar si alguno de los jóvenes liceístas que vieron al presidente en ese instante único, terminó años después sentado en el sillón de San Martín, como sabemos que sucedió con varios de los egresados de esa academia. Tampoco se sabe, si hoy ocupa algún lugar de poder algún que otro exintegrante de la Franja Morada que ese día se había instalado en los Portones del Parque con el solo objetivo de escupir militares mientras ensayaban su paso marcial.
Aquel 29 de mayo podría llegar a recobrar ahora -cuarenta años exactos después- una misma significancia, aunque con distintos protagonistas. Y, está claro también, existen objetivos políticos un tanto diferentes de quienes están detrás de la organización de un evento de esa magnitud.
El ministro de Defensa de la Nación, Luis Petri, traerá dentro de nueve días a Mendoza los festejos por el Día del Ejército en un acto que, tal como está organizado, será un calco de aquel armado hace décadas por el gobierno de Alfonsín. Habrá un encuentro en el Cerro de la Gloria, desfile por Emilio Civit y un palco cuya instalación comenzará a verse en los próximos días y que, en esta ocasión, se montará frente a la Mansión Stoppel.
El desfile será el primer eslabón de una serie de reivindicaciones que, como se sabe, el gobierno de Javier Milei planea realizar para las Fuerzas Armadas en la Argentina y que forman parte de la mirada libertaria de este aspecto de la vida política, social y cultural del país y que tiene a la vice, Victoria Villarruel, como referente principal de este tipo de iniciativas. El presidente no estará el próximo 29 aquí, se está reservando para la parada militar del 9 de julio en Buenos Aires, que será el gran momento reivindicatorio. Villarruel, aunque no está confirmada, es muy probable que sí esté en Mendoza para un día que apunta a ser fastuoso: se descarta que serán miles, los integrantes del Ejército que protagonizarán el desfile.
El montaje de Petri no está relacionado únicamente con el rol que ocupa en la actualidad como integrante del Gabinete Nacional. Es imposible disociar esto de la primera apuesta fuerte que hace en un juego que ya comenzó y demasiado rápido en el tablero político de Mendoza, para ver quién llega en mejores condiciones dentro del oficialismo para suceder a Alfredo Cornejo dentro de la eternidad que hoy representan más de tres años.
En esa carrera, al menos ya están alistados dos. Petri y el intendente de Capital, Ulpiano Suarez. El gobernador lo ve a esto y, a diferencia de lo que podría suponerse, no reaccionó intentando frenar la disputa interna. Aunque sí, lo que apuntó es lograr contenerla.
Con Ulpiano, quizás, ese trabajo sea un tanto más sencillo. El gobernador y el intendente se reunieron hace un par de semanas y charlaron un largo rato de la situación y se especula que por un tiempo Suarez bajará el perfil que había comenzado a mostrar en estos primeros meses de gestión provincial. Hasta acá, había manifestado una disidencia fuerte en la discusión por la coparticipación municipal y había deslizado críticas en público por la situación de la inseguridad. Surgió así una figura que, para crecer y solventar su ambición política, amenazaba con ponerse en algunas situaciones en la verdad de enfrente del gobierno.
Con el primero de los temas, Cornejo se comprometió a negociar los recursos del Fondo Compensador que el intendente reclama como un incumplimiento histórico de la provincia. Con el otro espinoso tema, es muy probable que el tono de las protestas por el crecimiento del delito en la Ciudad bajen muchísimo desde la Muni. Palabras más, palabras menos, Cornejo le aseguró a Ulpiano que su objetivo era “cuidarlo”, cuando le recomendó que no saliera a protestar públicamente por lo que está sucediendo en las calles con el avance de la delincuencia.
El intendente tomó el consejo y apunta a apartarse por un largo rato en su idea original de mostrarse con un perfil más opositor. Una imagen que, por caso, derivó en un par de fotos provocativas con el intendente de Luján, Esteban Allasino, que (como es válido suponer) volvieron loco a Cornejo en el medio de su enfrentamiento personal con Omar De Marchi. El líder de la Unión Mendocina leyó rápido estos posicionamientos de Suarez y en un encuentro casual que tuvieron hace unos días buscó envalentonarlo: le dijo que tenía que seguir con esa construcción e incluso lo provocó un poco. “A ver cómo te la aguantás”, lo desafió.
Pero después de ese cara a cara con Cornejo, Ulpiano viró. ¿Cómo será su recorrido? Intentará instalar su nombre (no su apellido), recorrerá el territorio y apostará todo a que la gestión en Capital lo termine depositando en el momento de la definición como el candidato del oficialismo. Como aquél mejor posicionado, que en definitiva, Cornejo terminará eligiendo.
Cuando le preguntaron por Petri y sus aspiraciones que ya son evidentes, el gobernador habló en público. El ministro de Milei empezó a mostrarse de manera significativa el fin de semana pasado: participó el sábado de la Fiesta Nacional de la Ganadería que tuvo lugar en General Alvear y el domingo dijo presente en la celebración por el 169° aniversario de la fundación del departamento de Luján de Cuyo. “Petri es parte de nuestro equipo, ha trabajado con nosotros, pertenece a nuestro partido y a nuestro frente Cambia Mendoza. Compitió en las elecciones y ahora es funcionario nacional”, dijo.
Otra vez el operativo contención. Aunque aquí los resultados están por verse. Por un lado, porque el ministro de Defensa maneja otros tiempos y, antes del 2027, seguramente apostará a sumar poder y peso específico en las elecciones de 2025. Y acá se disparan dos interrogantes, aunque uno de ellos ya tendría respuesta. El primero de ellos es cómo será el reparto de lugares en las listas el año que viene para las elecciones legislativas y si el gobernador le dará a Petri los lugares que seguramente reclamará como parte de ese equipo que le dicen que integra.
Aquí hay un efecto simbólico: la ruptura de Petri con Cornejo se produjo en 2021 como consecuencia de que este le bajó el pulgar para renovar una diputación nacional. El sanmartiniano se envalentonó, le dio la interna al oficialismo radical, no lo vieron venir, logró arrebatarles una gran cantidad de votos y tuvieron que traerlo de vuelta al redil. Toda esa movida resultó tan exitosa, que después se terminó transformando en candidato a vice de Patricia Bullrich y, tras ese acuerdo inicial de Milei con Mauricio Macri, esa figuración en la campaña lo terminó depositando finalmente en la cartera de Defensa.
Petri tiene ya un diseño de lo que quiere para su armado preliminar del año que viene. Su objetivo es construir un frente que incluya a la UCR, a los libertarios y al PRO, como fuerzas principales. Todo esto no sería un problema para Cornejo, salvo por un detalle: en la mente del marido de Cristina Pérez está la idea firme de que De Marchi integre esa coalición. De Marchi y Petri coquetearon y bastante en la campaña electoral de 2023 cuando el lujanino estaba en pleno proceso de constitución de La Unión Mendocina y si no se pusieron de acuerdo fue por algún que otro problemita de cartel. Estaban decididos a acompañarse en la aventura contra Cornejo, pero el tema es que ninguno estaba dispuesto a ser el segundo.
El camino de Petri para llegar al objetivo que tiene en mente desde hace varios años tiene por delante sin embargo, un escollo importante. Su suerte, en esta etapa de su carrera política, está atada al destino del gobierno de Javier Milei. Si el gobierno nacional acierta, esencialmente en materia económica, Petri apuesta a estar al frente en Mendoza de esa ola que en el 2025 podría otorgarle al gobierno nacional un poderío mayor en el Congreso. Y de allí, solidificar su postulación para el 2027. Pero si Mieli defecciona, indefectiblemente lo terminará arrastrando hacia abajo.
Cornejo ya leyó este escenario y sabe que, más allá de que la competencia empezó de manera muy prematura, todavía falta que corra mucha agua debajo del puente hasta que llegue el momento de las definiciones. Y en cierta medida observa con un aire de superioridad el juego. Sin embargo una preocupación ronda: hoy se muestra protector de las aspiraciones de Ulpiano, pero se le podría llegar a hacer muy difícil imponer esa candidatura (si es que el intendente de Capital llega como el mejor posicionado y en definitiva resulta el elegido) si dentro de ese escenario futuro a Milei le va bien. En ese caso, podría llegar a no poder escapar de terminar aceptando que el candidato a sucederlo en definitiva resulte Petri.


