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Ley Bases: Javier Milei y un triunfo que lo obliga a terminar con el populismo para siempre

El presidente busca avanzar con reformas apenas aprobada la ley y espera un dígito de inflación. El silencio de Sergio Massa y el enojo en Unión por la Patria.

Javier Milei logró lo que no pudo nadie hasta ahora: sin hacer antiperonismo logró comerse el peronismo unido en las urnas, pero de postre, habiendo probado de entrada la espuma de Juntos por el Cambio. Ahora logró que sus metas se cumplan, las económicas y las sociales, incluso sin protestas de magnitud en la calle. Ajustó el gasto público y vio empobrecerse a la Argentina en pos de un bien sustentable en el tiempo. Así, ahora llegó su mejor hora: tiene ley de bases, inflación de un dígito según las consultoras privadas y una desunión opositora que terminó por cuajar a Martín Lousteau con Cristina Kirchner y hasta Sergio Massa de nuevo en sus caminos políticos, dependiendo la votación.

El desafío de Javier Milei es colosal: tiene las herramientas que pidió para llevar a cabo la transformación más importante del país desde la generación dorada del 1880, esa que modernizó y aportó impronta europea a una extensión de tierra indómita y conquistada con sangre pero sin estrategia. Es entonces 2024 el año en que en La Docta, Córdoba, se rubricará el Pacto de Mayo, eso que cree Javier Milei que hará de piedra fundacional para la reconversión de la Argentina. 

La caída del consumo se ameseta pero persiste. En CABA, durante febrero, fue de $67.127 millones, pero en términos reales tuvo una caída -24,3% respecto a febrero de 2023 y un crecimiento del +15,4% frente al mismo mes de 2019. En el mes de febrero se registró un 5,5% más de ventas que en el promedio histórico de los febreros pre pandemia. En el aspecto nacional, la caída fue de 18,4% contra febrero del año pasado y 21% en el acumulado contra 2023. Cuesta pero el optimistmo intacto del Gobierno lo obliga a festejar como nunca la votación de esta mañana. 

Pírrica victoria de LLA con bloque minoritario en Diputados.

La oposición quedó parcialmente expuesta: disidencia radical, Miguel Ángel Pichetto como garante de acceso a los reclamos gremiales, Guillermo Francos como hacedor de distintos acuerdos provinciales y el kirchnerismo con la izquierda, una vez más, votando de la mano. Cree Javier Milei que antes de fin de año estará unida la real oposición, que tiene aún hoy reunidos a dirigentes de distintos partidos, hasta incluso alguno del propio espacio. 

La CGT festeja. Logró que el capitulo laboral se transforme en una zona de transformación edulcorada con respecto a la idea inicial, pero las privatizaciones y el capítulo impositivo de monotributo y bienes personales aumentados, sumado a la emergencia económica, energética, financiera y administrativa facultan entonces ahora a Javier Milei a llevar a cabo la revolución soñada por él y su hermana tres años atrás. La oposición gritó hasta partir una silla, como Cecilia Moreau mientras daba su discurso. La votación en general fue mucho más holgada de lo pensado. No habrá multas y las cajas están a salvo, una parte de la casta festeja.

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Javier Milei tiene ahora un plato servido: Sergio Massa homenajea a Marcel Marceau desde noviembre, Cristina Kirchner sigue convencida de que sólo otro loco podría desestimar el corolario de éxitos fiscales y de bienestar que aportaron veinte años de kirchnerismo a pesar de haber perdido en casi todas las zonas populosas del conurbano unos cinco millones de votos con respecto a 2019, y Mauricio Macri y Patricia Bullrich terminaron por comprender que la hora de Javier Milei es ésta, y que no habrá más roces internos que disputen su liderazgo. 

Juntos. Patricia Bullrich y Javier Milei, en tándem.

No son escenarios que la vida ponga muchas veces en el camino y Javier Milei lo sabe. Irá ahora más a fondo que nunca, en búsqueda de una revolución moral que permita exhibir una clase dirigente que administre el Estado con el mayo grado de transparencia posible, siempre y cuando no se olvide que seguirá siendo integrado por argentinos. El Presidente cree que en noviembre el país estará saneado y el proceso de crecimiento será ya palpable a todos los sectores de la sociedad, habrá pasado un año del triunfo del balotaje sobre Sergio Massa, el peor momento desde 1989 en términos de expansión de la base monetaria y reservas del Banco Central. 

Ahora deberá entonces Javier Milei hacerse responsable de lograr, como prometió, que "esta vez el esfuerzo valió la pena", por lo que el Gabinete encabezará una serie de reformas que tendrán a Guillermo Francos como hombre clave a la hora de negociar con la CGT y el sector privado, en donde Francos es considerado una persona respetable. La creación de empleo vendrá con el crédito que dan por descontado en el Gobierno, los bancos comenzarán a dar para empresas chicas y medianas. Sergio Massa había prometido una serie de créditos blandos a Pymes que hicieron que parte del empresariado juegue fuerte por su candidatura, pero ahora habiendo hecho la digestión, la reforma laboral convoca a la contratación en la nueva etapa con inflación a la baja.

El contexto internacional puede aportarle en pocos meses una frutilla a Javier Milei: si Donald Trump triunfa en enero, finalmente se terminará de congeniar el puzzle ideológico que necesitaba Milei en la región, para tomar distancia de algunos mercados orientales y replegarse en occidente, en Washington DC, donde ven con excelentes ojos el proyecto liberal.