Opinión

Marcha multitudinaria por la educación pública: el Gobierno se pegó un tiro en el pie

Con soberbia, impericia y sin prever consecuencias, el Gobierno nacional sufrió un fuerte traspié con su errado manejo sobre el presupuesto universitario.

Belén Sánchez - Criterio.news miércoles, 24 de abril de 2024 · 10:59 hs
Marcha multitudinaria por la educación pública: el Gobierno se pegó un tiro en el pie

Miles de jóvenes, la mayoría universitarios, aunque también acompañaron estudiantes secundarios, poblaron las calles de las ciudades del país en reclamo por una educación pública gratuita.

Antes que nada vamos a poner énfasis en un concepto liminar: la educación pública debe ser libre,laica y gratuita. Incluso “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…”, como reza el Preámbulo de la Constitución Nacional, amplio en su acepción a quienes quieran llevar adelante estudios y hasta su vida en la Argentina. Abierta a los jóvenes de otros países que desean capacitarse en el país.

La forma en que el gobierno libertario enfrentó y trató de llevar adelante su política en relación al financiamiento universitario, dentro del ajuste general que vive el país, fue totalmente desatinado, erróneo e incluso innecesario, sobre todo por el monto de que se trata. Nimio en relación al presupuesto nacional.

La educación es un pilar básico en la organización social de todo país. Incorpora conocimientos que empoderan y proveen dignidad y posibilitan futuro esperanzador a todos los ciudadanos. Los hace libres y les da mayores posibilidades de realización personal y familiar.

El ajuste que está llevando el gobierno nacional adelante es de inmensa magnitud y opinable y hasta extremo en algunos sectores; la jubilación, la salud y la educación.

En el caso concreto de la educación universitaria el abordaje fue  irracional por su falta de medida, con  fundamentos y algunas consignas desopilantes e incluso con destrato y calificativos inapropiados por parte de un funcionario de tercer nivel en una reunión  con los rectores.

El presupuesto de las diversas universidades nacionales sufrió durante todo el gobierno populista K una caída en los ingresos, aumentada en el último año por el ministro de Economía, presidente de hecho y candidato, Sergio Massa. Demérito continuado, en orden al desastre general en que depositaron al país.

El gobierno de Javier Milei profundizó en estos primeros meses la disminución en los recursos universitarios y demoró la entrega de los mismos. Al filo de la masiva marcha  de ayer, liberó una porción de ellos. Lució como  “a confesión de parte relevo de pruebas”. Tardío.

El escenario general nacional que enfrentó el presidente Milei, con motosierra, licuadora y postergación de pagos, en pos del déficit cero a conseguir en el menor tiempo posible, merecía prudencia, razonabilidad y acuerdos en relación al presupuesto universitario. No lo hubo.

No sólo por la trascendencia del tema, sino por la misma naturaleza de los estudiantes universitarios. Los jóvenes son contestatarios, demandantes y muchos politizados durante su transcurso por las aulas universitarias. Simultáneamente hay diversidad de ideologías en las distintas cátedras a través de todo el país. Es natural respetar esa diversidad de ideas y no debe abordarse con prejuicios ideológicos.

Es cierto que hay extremos de adoctrinamiento indebido, hay algunas cátedras que difunden marxismo innecesario en caída libre en el mundo, pero son minoría en el amplio espectro universitario nacional. En la UN de Cuyo en la facultad de Ciencias  Políticas y Sociales, los estudiantes que cursan la carrera de comunicación tienen a Carlos Marx como libro de cabecera en numerosas materias. Es aislado de cualquier manera.

Definir a las universidades públicas como marxistas en general y adoctrinadoras, enfrentando en forma maniquea “zurdos con argentinos de bien”, es superficial, injusta, equivocada y provocó una masividad inmensa en la reacción en contra. No fue destinada la respuesta estudiantil. Un tiro en el pié y alejado de la misma realidad. Miles de esos jóvenes votaron por Milei. Inaudito.

Todo un despropósito sin sentido que con seguridad va a obligar a cambios de ideas y posturas y alejamiento de funcionarios ineptos e irresponsables. No se trataba de“ lágrimas de zurdo”, como publicó el presidente en sus redes sociales. Ni tampoco se trata de las fuerzas del cielo.

El regreso de los muertos vivos: el desatino del gobierno libertario alentó la reaparición simultánea y colectiva de un vario pinto de personajes, actores principales de las desventuras actuales.

Se lucieron, Cristina asomándose al balcón del Instituto Patria, enarbolando un buzo de la Universidad de La Plata. Olvidó que la ex decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Florencia Saintout, entregó el premio “Rodolfo Walsh”, al expresidente y dictador Hugo Chavez, entre otros disparates.

Aparecieron pasacalles del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, donde reside la cuestionada Universidad de La Matanza y en el distrito que una gran cantidad de escuelas lucen un estado lamentable. Axel Kicillof y sus funcionarios echaron un manto de olvido a la cerrazón de escuelas por tiempo prolongado, durante la pandemia. Había que aprovechar la ocasión, total en el país la memoria es corta.

Pablo Moyano y Luis D Elía, inefables, aprovechaban la ocasión, junto a varios sectores y actores políticos y sociales tratando de sacar provecho.

Sergio Massa acompañando a sus hijos fue la frutilla del postre. Maquinista del tren fantasma, incluso cometió un fallido  declarando a una pregunta sobre si había estudiado en la universidad pública; “No por suerte…”. Toda una definición inoportuna.

La postal del “increíble palco” de Plaza de Mayo fue todo un deja vu de una película olvidable. Compañeros y compañeras, la reaparición del lenguaje inclusivo, sobresalieron sobre los atribulados y perplejos rectores que acompañaron la marcha.

Único dato positivo: el desatino y la falta de pericia conque abordó el gobierno el tema del presupuesto universitario, que hasta permitió introducir en la discusión pública en forma intencionada, la falacia de la desaparición de las universidades públicas, dejó un único saldo positivo.

Ha quedado en evidencia la falta de auditorías permanentes, serias  y confiables del manejo de los recursos provenientes de los ciudadanos contribuyentes. 

La afirmación del miembro de la AGN,Auditoría General de la Nación, Jesús Rodriguez, en un reportaje de la periodista Cristina Perez fue concluyente. Muy poco lo auditado y no confiable por los escasos datos proporcionados por el instituto a revisar.

Eduardo Feimann, papel en mano, señaló que ese documento que mostraba, era la única auditoría en 10  años en la UBA, sobre la Facultad de Psicología. Es dable también recordar el festival de recursos que Julio De Vido entregó a la Universidad de San Martín, para supuestas películas o serie de documentales. La actriz Andrea del Boca fue una de las favorecidas privilegiadas.

La opacidad en el control de uso de los recursos recibidos, ocurre en general en todas las universidades. Es el único punto a resaltar del desafortunado accionar del gobierno nacional. Que sirva para reencauzar auditorías confiables y permanentes.

Prácticamente todo lo sucedido fue a pérdida para el presidente Milei. Por lo extremo, errado y generalizado en calificativos negativos. El daño se produjo y fue en gran medida autoinfligido.

Urge que el gobierno cese en su desvío, impulse un diálogo para acordar con sensatez la provisión de recursos necesarios para que las universidades públicas lleven adelante su tarea en la mejor forma. No se puede en este camino obviar la grave situación económica que atraviesa el país y eso le cabe también a las autoridades de los institutos superiores.

En paralelo debe ponerse en práctica un sistema permanente y eficaz de auditoría. Demasiados aprovechados anidan en los claustros universitarios, sobre todo de la política.

Archivado en