Inversión

El plan de los US$1.000 millones: dónde están los fondos y qué obras se harán

El Gobierno ultima detalles del plan de obras que se ejecutará con los 1.000 millones de dólares disponibles. Agua, energía e infraestructura básica son prioridades. Buscarán repago de la inversión.

Pablo Icardi
Pablo Icardi lunes, 22 de abril de 2024 · 09:03 hs
El plan de los US$1.000 millones: dónde están los fondos y qué obras se harán
Marité Baduí elabora el plan de obras a priorizar por el Gobierno. Foto: Gentileza Gobierno de Mendoza

“Agua, energía”. No es el recuerdo de la empresa estatal, sino el título automático que Alfredo Cornejo y su equipo menciona cuando se explica el plan de inversión pública que comenzará a ejecutar. El medio de la escasez de recursos y el nulo acceso al financiamiento para obras, Mendoza tiene un “tesoro” disponible: más de 1.000 millones de dólares propios para invertir, fondos cuyo destino comienza a tomar forma. Gestión hídrica, generación de energía, agua para consumo, saneamiento y hasta caminos productivos. Esas son algunas de las prioridades que tienen en carpeta y que exceden lo determinado por el convenio original firmado con la Nación para el uso de esos fondos.

En medio de la sequía de dinero, los fondos del resarcimiento que recibe Mendoza por los perjuicios de la promoción industrial se transforman en el eje de la planificación del futuro. Se trata de los 1.023 millones de dólares que iban a ser usado para Portezuelo del Viento y que están depositados en un fideicomiso. Cornejo espera tener a disposición todos los recursos para ejecutarlos. Eso ocurrirá en octubre, tras el pago de la última cuota (que es de menos de 400 mil dólares).

Desde la Subsecretaría de Infraestructura, a cargo de Marité Baduí, elaboran el plan, que influye un tamizado importante para filtrar "lo deseable, de lo posible". 

Cornejo ejecutará los fondos que acordó con Macri durante su primer mandato. 

Uno de los ejes del plan es que se priorizará las inversiones destinadas a las actividades productivas, infraestructura básica y con posibilidad de repago. Pero hay algunos datos de contexto que se agregan.

Mendoza sufrió el impacto del freno de las obras públicas. Ahora, por decisión de Javier Milei, y antes, por inoperancia de Alberto Fernández. Del paquete de obras que están suspendidas, la Nación solo podría hacerse cargo de la variante Palmira, la ruta prevista para desviar el tránsito pesado desde el Acceso Este, hacia la ruta 7 sin pasar por el Gran Mendoza. La obra está en un 84% de avance, pero frenada por completo. La ruta 40 a San Juan es la más compleja por la dimensión. Y las más emblemáticas son los puentes de la ruta 40. Esa obra podría ser encarada por la Provincia y se ha convertido en una especie de obsesión para Cornejo.  

Dónde están los fondos

Los fondos se depositan en un fideicomiso que tiene como objetivo único el futuro financiamiento de obras. La empresa estatal EMESA cumplió un rol clave porque hasta diciembre tenía a cargo el fideicomiso y, además, realizó todos los estudios para las obras que originalmente se iban a hacer; como Portezuelo del Viento y El Baqueano.

La administración del fideicomiso pasó a manos de Mendoza Fiduciaria. La Nación ya transfirió algo más de 1.000 millones de dólares, pero hay una porción que está invertida en negocios financieros en el exterior. Al Fideicomiso se transfirieron 981.875.545 dólares y están depositados en dos cuentas corrientes del Banco Nación.

Hay inversiones financieras colocadas a través de tres consultoras. Una de ellas es “TPCG Valores”, una empresa que fue absorbida ahora por Consultatio, la empresa que es propiedad de Eduardo Costantini. Otra de las consultoras contratadas es  MAX CAPITAL, una empresa conocida en el mercado financiero y que fue denunciada por el ex ministro de Economía Sergio Massa por generar una corrida cambiaria. La tercera es PP inversiones, que había sido contratada previamente por EMESA.

Portezuelo no. Esa obra fue el primer fracaso en el intento de invertir los fondos que Mendoza tiene disponibles. 

El dinero viene del resarcimiento que la Nación debió ejecutar para compensar a Mendoza por los perjuicios que generó la promoción industrial y el producto de litigios y reclamos políticos. Empresarios del Sur de la provincia iniciaron una demanda en la Corte Suprema, el juicio estaba “casi ganado” y se acordó un resarcimiento que fue firmado entre Julio Cobos y Néstor Kirchner. Primero fue la ejecución de Portezuelo del Viento. Recién en el primer gobierno de Alfredo Cornejo se le puso monto y plazo. Allí se acordó con Mauricio Macri los 1.023 millones de dólares a pagar en cuotas trimestrales. El acuerdo menciona Portezuelo del Viento o “cualquier obra hídrica de generación eléctrica”. Portezuelo fracasó como proyecto por errores propios y sobre todo por la objeción del COIRCO. Y ahora la intención es usar los fondos con un criterio más amplio y no solo para que sea un dique.

Esa es la idea de Cornejo. Consideran que Javier Milei no pondrá objeciones al uso de los fondos, pero por las dudas ha una vía legal pensada.

El plan de obras está en plena elaboración. En las próximas dos semanas el Gobernador tendrá en su despacho la lista jerarquizada por tema, importancia, rubro y, sobre todo, nivel de avance en la elaboración. La demora tiene que ver justamente con eso, pues muchos de los proyectos estaban solo en el plano de las “ideas”. Los técnicos del Gobierno apuntan a avanzar todo lo que puedan en limpiar el camino administrativo para evitar demoras posteriores. Hay ejemplos de sobra con licitaciones que se hicieron sin detalles y luego las obras costaron más caras o directamente no se hicieron.

La inversión tendrá como prioridad obras de agua y energía; de eficiencia en la administración del agua y energéticas, pero no solo de generación. También habrá inversión en infraestructura de transporte de energía y posiblemente de distribución. Mendoza tiene un profundo problema en la cadena “media”; es decir el transporte. La duda es cómo van a interactuar con las empresas del sector. El EPRE va a tener un rol importante y por eso la búsqueda de ampliación de sus potestades para planificar obras. En la generación de energía hay un elemento trascendente que la Provincia no maneja: el precio de la energía; de los contratos. Cornejo apuesta a que si hay algún dique, se haga con participación privada, con un modelo similar al de Potrerillos. Es decir que haya inversión privada y contratos de explotación de la energía. El contexto no ayuda. Rodolfo Suarez dejó en la puerta de la licitación el dique El Baqueano, que no será prioridad hasta que haya posibilidad de inversión privada y “precio” garantizado de la energía.

La otra novedad es que se incluirán obras de agua y saneamiento. Es decir infraestructura básica para la distribución de agua para consumo y también cloacas. Ese tipo de inversión tenía originalmente otra vía de financiamiento que ahora está en dudas. Allí, habría recupero a través de la tarifa. Aunque no está previsto que haya obras civiles generales, sí incluirán excepciones. En la lista hay, por ejemplo, mejora en corredores productivos para “sacar” mercadería o permitir acceso a actividades que generan valor.  

El fideicomiso aportará los recursos, pero los derivará en los organismos específicos. Irrigación tendrá las obras de riego, Aysam las de agua y saneamiento, EMESA las de energía; por citar algunos ejemplos. El repago, es decir la reposición de los fondos, será una cláusula relevante. 

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