El dato económico que podría perjudicar al Gobierno tras el cierre temporario del Incaa
Este lunes a la madrugada, el gobierno de Javier Milei publicó dentro del Boletín Oficial una serie de cambios en el Instituto Nacional de Artes y Audiovisuales (Incaa). Se trata de una reorganización interna del personal y una reducción presupuestaria en sintonía con las suspensiones de proyectos cinematográficos por 90 días que se estableció el pasado 10 de abril. Desde este 22 de abril, el Incaa cerrará sus puertas y quedará limitado a tareas administrativas de forma temporaria.
A través de la resolución 62/2024 del Boletín Oficial, el Gobierno y el nuevo presidente del organismo, Carlos Luis Pirovano, consideraron que “en el contexto de la crisis económica general e importante déficit fiscal que atraviesa el país desde hace décadas (..) se propicia -para el Incaa- una estructura que conlleve a mecanismos y procesos más ágiles, además de un menor costo presupuestario”.
En ese sentido, indicaron que con el objetivo de “cumplir de una forma eficaz y eficiente con la responsabilidad primaria que por Ley corresponde al Instituto, resulta necesario modificar la estructura organizativa del Incaa”. Según informaron, todos los empleados recibirán una licencia obligatoria, hasta que finalice la reorganización interna de la entidad, que se llevará a cabo en los próximos días.
"Todo fue destrozado. Era un circuito virtuoso incluso desde lo económico. La industria audiovisual mueve el 3,6% del PBI y gasta el 0,7%. O sea, esta historia de 'se hacen películas con la tuya', es totalmente mentira porque justamente la industria pone más de lo que saca en el país. "No podés analizar cuánto se pone desde el Estado, sino que tenés que analizar cuánto dinero genera esa industria, te gusten o no las películas", manifestó Fernando Krichmar, ex integrante del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales en diálogo con MDZ Radio 105.5 FM.
En relación al funcionamiento que tenía la institución, detalló: "El Incaa se financiaba por distintos medios, uno es el 10% de la entrada que se paga en el cine comercial y otro es el 25% de la facturación publicitaria de aquellos que tienen cables o distintas licencias para transmitir. Entre esas dos cosas, se juntaba lo que se llama 'fondo del fomento cinematográfico'. A partir de ese fondo, estaban haciendo aproximadamente unas 200 películas por año, que tenían distintos recorridos. Algunas tenían cierto éxito en sala, otras circulaban en pequeños espacios y muchas no tenían gran éxito de público, pero eran una mirada particular sobre la realidad".
Las medidas de Milei que aceptó Pirovano
El presidente del Incaa, Carlos Luis Pirovano, aceptó las disposiciones del presidente Javier Milei respecto a la institución. Krichmar aseguró que "lo que cambia ahora es que dicen 'no hay plata', y cerraron todas las ventanillas de acceso a las películas, devolvieron los expedientes con las películas, cortaron los pagos y los comités de selección, y echaron a toda el área de fomento. En mi opinión, esto se podría resolver de otra manera, lo que se ha hecho es de una perversión y un regodeo en la destrucción que es inexplicable. Sobre todo, pensándolo en los términos economicistas de este gobierno, ni hablar de la parte cultural, identitaria, de los trabajadores y de todas las otras variantes".
"Desde el ángulo económico, pensando el mundo como lo piensa Javier Milei - en ganancia y nada más -, es un despropósito lo que están haciendo porque es una industria multiplicadora de dinero, que mueve a otras industrias y genera mucho más trabajo. Esta decisión es absolutamente ridícula en un mundo que va hacia lo audiovisual y todo lo que tenga que ver con las nuevas tecnologías. El cine es parte central de todo esto", sostuvo.
Por último, vaticinó sobre lo que pueda pasar tras el cierre temporario: "El futuro dependerá de la lucha del presente. Creo que hay que combatir este tipos de políticas, no te diría hacerle entender porque estuvimos reunidos con el presidente del Incaa y nos dijo 'yo de cine no se nada, sé de tenis', entonces en ese sentido no hay muchas posibilidades de diálogo. Su función es transformar el instituto en lo que quieren hacer".

