La nueva pelea del Gabinete

Las decisiones de Karina Milei enfurecen a los propios y ya tiene un nuevo enemigo

Karina Milei se encarga de todo lo que rodea al presidente y, en ese camino, también empieza a generar enemistades y desconfianzas. Nicolás Posse, el nuevo ofendido.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare sábado, 20 de abril de 2024 · 07:00 hs
Las decisiones de Karina Milei enfurecen a los propios y ya tiene un nuevo enemigo
Karina Milei, "el jefe" Foto: Noticias Argentinas

El solo nombrarla habilita a "las puertas del cielo que es este infierno", le dijo a MDZ un funcionario que nunca sabe si está habilitado para firmar o avanzar sobre un expediente. Karina Milei está demostrando que lo que decía su hermano no era mentira. Otra vez más, Javier, el presidente, está dejando en evidencia que nada de lo que decía en campaña tenía un gramo de exageración. Y, al cuarto mes, "el jefe" se ha transformado en un verdadero controler de la gestión de su hermano.

Inevitablemente, a medida que avanza su influencia en todo el Gabinete y, además, en las decisiones políticas, la figura de Karina empieza a traspasar los límites que antes parecía tener en la contención espiritual y personal de su hermano y los roces afloran, pero ahora dentro del Gobierno.

Las sucesivas desapariciones del entorno mileista de otras figuras de la rama femenina como Carolina Píparo, la traumática situación de Marcela Pagano y la reciente separación de Fátima Flórez son parte de la comidilla de la Casa Rosada, donde desde el primer minuto empezó a instalar su impronta. Victoria Villaruel, la vice, otra de las raleadas del entorno del presidente por "el jefe", agradece todos los días no tener que pisar la Casa Rosada y haberle sido quitadas las áreas de Seguridad prometidas y acordadas en la campaña.

Previamente, los hombres también la sufrieron. Ramiro Marra y Carlos Kicuchi fueron dos de los hombres con más centralidad en el armado y la llegada al Gobierno de La Libertad Avanza que ahora ven todo “con la ñata contra el vidrio”.

Sin embargo, ahora apareció otro enemigo íntimo, impensado - quizás - hasta hace muy poco. Nicolás Posse, el jefe de Gabinete que observa cotidianamente como su poder termina siendo “revisado” por Karina y su alter ego, Eduardo “Lule” Menem. “Hubo un ruido con Lule” advirtió al inicio de la semana un diputado nacional que participó como testigo privilegiado en el culebrón que terminó con Pagano internada producto de un pico de estrés y sin nadie del Gobierno nacional pareciendo preocuparse por su salud.

Casi en la otra punta. Nicolás Posse y Karina Milei, distanciados. 

No hubo una sola voz ni un comunicado empatizando por el grave momento personal que atraviesa la experiodista por parte de Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, ni de representantes de la Casa Rosada.

La pelea con el Menem que acompaña en la toma de decisiones a "el jefe" del Gobierno nacional, en este caso la hermana del presidente, “se da porque Nicolás no se puede pelear con Karina. Entonces, lo elige a Lule. No le gusta que se meta en asuntos donde la última palabra la tiene él”, confió una fuente que escuchó, por casualidad, una expresión al respeto.

“Mirá vos el mudo… Quiere intervenir. Bueno, que ponga la cara, que se exponga”, le recriminó un aliado estratégico de la familia Menem. En un encuentro más que casual, donde se tuvieron que agregar mesas al ver que no había mucha afinidad con el exjefe de Milei en el grupo Corporación América, exclamó: “Casi funde el aeropuerto de Mar del Plata… Increíble, ahora maneja el presupuesto de toda la Nación”.

Quizás por la buena comida, la fácil accesibilidad o porque ya conocían el ámbito desde siempre, La Recova y Mirasoles son los sitios elegidos, en Retiro, para todo tipo de operaciones. Y es el piso superior de algunos de estos restaurantes donde funciona la improvisada agencia de empleo de un gobierno donde la gestión es sólo una: recaudar dinero para bajar la inflación.

Alguien que mantiene relación directa con Santiago Caputo, el verdadero ojo avisor del presidente, está cada vez más consustanciado en su especialidad, la comunicación y el mensaje, y prefiere no estar siguiendo los desbarajustes que hacen los otros miembros vitales del poder.

“Es como que se pone una anteojera para no dispersarse. Cuida que Milei siga siendo fresco, disruptivo, imprevisible, pero sabe que si se mete a solucionar los otros problemas puede quedar atrapado” por esa nueva interna que se construyó en dos meses entre Karina y Nicolás Posse, le confió a MDZ una fuente de inobjetable llegada a la intimidad del poder.

En tanto, Luis Caputo, el secretario de Hacienda del verdadero ministro de Economía, rol que ejecuta el presidente de la Nación, también padece tener un jefe que es economista. Para sus íntimos, el paquete introducido en el DNU armado por Federico Sturzenegger era “impasable por donde se lo mire” y consideran que los hizo perder tiempo valiosísimo para la aprobación de la Ley Bases y otras medidas que se debieron tomar en los primeros cien días.

“Federico y Luis siempre tienen esa tensión que es habitual cuando dos economistas tienen que trabajar a la par. Los antecedentes en el gobierno de Mauricio Macri tampoco fueron los mejores para volverse a encontrar”, reconoce alguien que los conoce a los dos.

En este marco, sin embargo, Caputo - el ministro - también mueve. Y empieza a incursionar en política denostando a los senadores que se aumentaron el sueldo, al igual que lo hicieron en la secretaría general que comanda "el jefe". Será por ese nuevo camino que emprendió, quizás, que haya decidido vetar como secretario de Transporte a uno de los más fervientes admiradores del proyecto de Javier Milei y el primero que advirtió las coincidencias que éste tiene con el fallecido e incluido en el Salón de los Próceres Argentinos, Carlos Saúl Menem, al cual siempre admiró.

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