Economía en crisis

Por qué el aguinaldo apura y pone en alerta al Gobierno en la negociación por el impuesto a las Ganancias

El Gobierno apura la nueva versión de la Ley Ómnibus. Necesita activar la economía antes de julio. Los pendientes que quedaron en Ganancias y complican la negociación.

Rubén Rabanal
Rubén Rabanal martes, 2 de abril de 2024 · 13:12 hs
Por qué el aguinaldo apura y pone en alerta al Gobierno en la negociación por el impuesto a las Ganancias
Sergio Massa junto a la CGT en campaña decidió eliminar el impuesto a las Ganancias sobre sueldos altos. Hoy los gobernadores exigen el regreso del tributo, pero el impacto puede ser mayor.
Por qué el aguinaldo apura y pone en alerta al Gobierno en la negociación por el impuesto a las Ganancias
Sergio Massa junto a la CGT en campaña decidió eliminar el impuesto a las Ganancias sobre sueldos. Hoy los gobernadores exigen el regreso del tributo, pero el impacto puede ser mayor.
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El Gobierno necesita apurar la nueva Ley Ómnibus cuanto antes. Ya no se trata solo de una estrategia para mostrar gestión y reactivar la paralizada actividad económica en muchos sectores, sino también solucionar algunos problemas pendientes que pueden impactar directamente en el bolsillo.

La liquidación pendiente de Ganancias sobre los salarios por retenciones no efectuadas en el último trimestre y la aplicación o no este año del impuesto es hoy una condena pendiente que pueden sufrir muchos ciudadanos de ingresos medios y altos. La desprolijidad con la que trató el tema Ganancias la demagogia de campaña de Sergio Massa el año pasado hoy puede volverse contra el bolsillo de muchos argentinos.

Javier Milei debe activar la gestión, el punto más débil de su administración. Hasta ahora puede mostrar variables macroeconómicas en positivo, como la baja de la inflación o la estabilidad en el tipo de cambio, pero sin impactar directamente en la economía real.

La discusión por Ganancias preocupa a Javier Milei

Al mismo tiempo aparecen límites legales que siguen sin solución. El Gobierno sabe que no puede avanzar mediante DNU y que necesita acordar leyes. Ese es un hecho que aprendió Milei del fracaso en el tratamiento de la primera versión de la Ley Ómnibus, pero también del difícil camino que sigue el DNU de desregulación. El Congreso vive apuntándole a ese decreto y si bien nada indica que el rechazo que se votó en el Senado tenga su réplica en Diputados, el peligro siempre existe.

La Corte Suprema, que debe decidir sobre el DNU en un todo y específicamente también sobre el capítulo de la reforma laboral, por ahora hace silencio y le da tiempo a Milei. Nada indica por ahora que el máximo tribunal esté dispuesto a avalar la constitucionalidad del DNU en cualquiera de sus puntos. En estos casos la Corte siempre ha recomendado que hable el Congreso mediante leyes.

Así, el Gobierno apura la nueva Ley Ómnibus en medio de una negociación con los gobernadores donde, además, debe solucionar con ellos el futuro del impuesto a las Ganancias sobre los salarios, o como se lo quiere llamar ahora tributo sobre los “Ingresos”. La pretensión de las provincias agravada por la caída de la coparticipación producto de la menor recaudación por la recesión, tiene su contracara en el impacto que tendrá en los bolsillos volver a gravar salarios con Ganancias, pero al mismo tiempo existen cuestiones técnicas sobre las que la AFIP viene prendiendo luces de alerta.

El impuesto a los Ingresos o a las Ganancias sobre la cuarta categoría volvería ahora por ley para salarios por encima de alrededor de $ 1,5 millones. Además del tributo que se comenzaría a pagar queda por solucionar el pago de los meses que quedaron sin resolver con el decreto que Massa le hizo firmar a Alberto Fernández en el medio de la campaña y que suspendió la retención que hacían las empresas sobre los salarios por los meses de octubre, noviembre y diciembre.

Esos meses que los empleados no pagaron Ganancias quedaron pendientes y sin retener, pero legalmente deben resolverse. Si los nuevos cambios en el tributo vienen por decreto, como hizo Massa en un primer tramo, es difícil que haya forma de evitar el pago. El gobierno alega que necesitaría una ley para modificar íntegramente el tributo y crear el nuevo. Hay que recordar que después del decreto de campaña de Massa, el Congreso votó una ley estableciendo un nuevo mínimo no imponible equivalente a 15 salarios mínimos, ahora $3.042.000, que está vigente y surtiendo efectos legales desde el 1 de enero de este año.

Los problemas no terminan allí. El bolsillo de los argentinos que queden incluidos dentro del renovado impuesto puede verse impactado por el retroactivo del pago de Ganancias desde enero, ya que el tributo es de liquidación anual. Una ley debería dejar en claro esa situación, como también establecer si, como sucedió en otros años, los aguinaldos quedan exentos o no del pago del tributo.

En la AFIP ya vienen alertando a empleados estatales que vayan previniendo la situación y de hecho se está comenzando a prorratear previamente un porcentaje mensual de lo que correspondería retener en junio cuando el aguinaldo más el sueldo del mes pueda verse alcanzado por Ganancias.

Así, la Ley Ómnibus que el Gobierno negocia con gobernadores puede tener más impacto en el bolsillo que lo esperado. Hasta ahora se sabe que el nuevo tributo sobre los Ingresos tendrá dos escalas distintas para los ingresos bajos y otra para los más altos. Por ahora el proyecto final no se conoce pero el tiempo corre casi con la misma velocidad que la paciencia de quienes deberán pagarlo.

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