Panorama político

El Mundo Milei: del verticalismo y la ideología a Elon Musk y la amenaza global

La postura ante el conflicto en Medio Oriente o los acercamientos con empresarios famosos tienen detrás una línea ideológica clara. En el plano local, se impone la línea de los hermanos Milei.

Gabriel Ziblat
Gabriel Ziblat domingo, 14 de abril de 2024 · 07:02 hs
El Mundo Milei: del verticalismo y la ideología a Elon Musk y la amenaza global
Javier Milei y Elon Musk, luego de su encuentro en la fábrica de Tesla, en Texas. Foto: X Milei
El Mundo Milei: del verticalismo y la ideología a Elon Musk y la amenaza global
Uno de los aviones F-16 que va a comprar la Argentina a Dinamarca y al que se iba a subir Milei. Foto: Fuerza Aérea de Dinamarca. Foto: Fuerza Aérea de Dinamarca
El Mundo Milei: del verticalismo y la ideología a Elon Musk y la amenaza global
Javier Milei junto a Martín Migoya, CEO y fundador de Globant. Foto: X Migoya Foto: X Migoya
El Mundo Milei: del verticalismo y la ideología a Elon Musk y la amenaza global
El saliente jefe de bloque libertario, Oscar Zago, (derecha) junto a su sucesor, Gabriel Bornoroni. Foto: Télam. Foto: Télam
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Una semana en el Mundo Milei es un torbellino de información. Y el análisis tradicional, desde la política y los medios de comunicación, está lejos de poder comprenderlo. En cualquier momento parece que puede pasar algo, y con respuestas que el presidente está demostrando que las toma sin medir si es lo políticamente correcto o no.

Javier Milei pasa de cortarle la cabeza al jefe de su bloque de diputados a reunirse con Elon Musk, de celebrar la inflación a la baja en marzo a pelearse con periodistas o anunciar su separación de Fátima Florez, de planear subirse a un avión de guerra en Dinamarca a tener que volver de urgencia a Buenos Aires para seguir atentamente el ataque de Irán sobre Israel y sus posibles ramificaciones.

El presidente decidió cancelar su viaje a Europa, donde el martes tenía previsto subirse a uno de los aviones F-16 que Argentina va a comprarle a Dinamarca. Conocida la noticia de que Irán lanzó un masivo ataque de drones y misiles sobre Israel, alterando a Medio Oriente y el mundo entero, cambió rápidamente su agenda.

El motivo anunciado por Casa Rosada tiene que ver con la necesidad de conformar un comité de crisis para “ponerse al frente de la situación y coordinar acciones con los presidentes del mundo occidental”. Más allá del pragmatismo mostrado para no romper con China, Milei tiene bien en claro que su “nueva doctrina de política exterior” solo se entiende cerca de Estados Unidos y Europa. En ese sentido, anoche en el mundillo libertario se ufanaban de la primera medida de política exterior que tomó su gobierno: salir de los Brics, espacio que hubiese encontrado a la Argentina como aliada de Irán.

Sin embargo, la reacción de volver a Buenos Aires tiene también interpretaciones en claves de seguridad y de comunicación. Fruto de su historia de dos atentados terroristas sufridos, Argentina no puede atravesar un conflicto de estas características sin reforzar la custodia de determinados sitios, ya sea de la comunidad judía o estratégicos como el aeropuerto de Ezeiza. Ya lo hizo esta semana luego de que desde la Justicia se catalogara a Irán como un “Estado terrorista” responsable, junto a Hezbollah, de los ataques a la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994). No por nada también Jorge Macri puso en marcha anoche el plan de contingencia de la División de Objetivos Sensibles de Terrorismo de la Ciudad de Buenos Aires.

La seguridad del propio Milei, además, pasó a ser un motivo de atención. Alineado con Estados Unidos e Israel, criticando sin miramientos al terrorismo y siendo activo defensor, en cuanto foro participe, del mundo occidental, el Presidente se vuelve un enemigo del fundamentalismo islámico. Viajando en aviones de línea y sin una custodia especial, se transforma en un blanco vulnerable en un mundo en guerra. No deja de ser una hipótesis más, pero mejor prevenir y minimizar riesgos.

Uno de los aviones F-16 que va a comprar la Argentina a Dinamarca y al que se iba a subir Milei. Foto: Fuerza Aérea de Dinamarca.

En materia de comunicación, además, la idea de verlo a Milei de copiloto del F-16 ya había empezado a generar resquemores en algunos sectores, apuntando a cierta falta de empatía con la crisis económica que está atravesando la ciudadanía. El hacerlo en medio de una escalada bélica podía tener aún peores interpretaciones.

Pura ideología

No hay “sobreactuación” en la postura de Milei sobre el conflicto de Medio Oriente y su alineamiento con occidente. Es la posición natural de un hombre que viene demostrando esa posición con firmeza. Su presentación ante el mundo ya como presidente fue en el Foro de Davos, donde dio un discurso sin contemplaciones alertando a líderes y empresarios que occidente estaba en riesgo.

Es el estilo Milei. No le importa el protocolo políticamente correcto para hacer las cosas. “Se pasaron años diciéndonos que las cosas no se hacían de determinada manera, y finalmente estaban todos equivocados”, dice uno de los hombres que lo viene acompañando desde que asumió como diputado en 2021. Y agrega: “Si a Javier le dicen ‘esto funciona así’, él va a buscar otra manera”.

Esa postura ideológica y esa forma de actuar es la que cultivó la afinidad con el magnate sudafricano Elon Musk, segunda fortuna del mundo según la revista Forbes. Más allá de cierto cholulismo que puede mostrar Milei ante esas situaciones (“gracias por todo lo que hacés”, le dijo al saludarlo con una sonrisa de oreja a oreja), la visión similar que tienen del mundo es la que pudo lograr una foto que tuvo impacto internacional.

La pregunta ahora es si ese vínculo va a redituar en apoyo económico para la Argentina. Léase, inversiones. Fue parte de la conversación, de la que también participaron Karina Milei y Gerardo Werthein, embajador designado en Estados Unidos. “Tengo muchas ganas de ayudar a la Argentina”, contó Werthein que dijo Musk cuando le hablaron de la posibilidad de invertir en el área del litio (apuntando a una fábrica de baterías) o en el sector de las autopartes (por Tesla). Habrá que ver si para el dueño de X (exTwitter), la idea del “wait and see” de los empresarios más tradicionales es la que aplicará o si, al igual que Milei, maneja otros criterios e irá para adelante sin medir demasiados riesgos.

Javier Milei junto a Martín Migoya, CEO y fundador de Globant. Foto: X Migoya

Un día antes, Milei se vio con otro empresario destacado como Martín Migoya, fundador y CEO de Globant. “Charlamos con el presidente sobre la importancia de emprender, crear trabajo, y tener libertad para hacerlo con menos trabas burocráticas. También conversamos sobre la importancia de la educación para el país y su potencial para despertar la innovación en los argentinos”, dijo en redes sociales.

Junto a Marcos Galperín, de Mercado Libre, son de los empresarios que más destacaron el triunfo de Milei en el balotaje del 19 de noviembre último. El propio Migoya, en una entrevista con Forbes Argentina hace dos años, planteó que era necesario una especie de “Elon Musk de la política”. “Alguien que sea capaz de reemplazar a un banco central por una blockchain: sería brillante”, razonó. Hablan todos un idioma similar, donde la regulación estatal es mala palabra.

Puro verticalismo

La libertad que se pregona hacia afuera choca con el verticalismo cuasi militar que reina hacia dentro del gobierno y las filas de La Libertad Avanza. Es cada vez más claro para todos los actores de la política que la influencia de Karina Milei en las definiciones centrales del gobierno es total. “Igual no se confundan”, dice uno de los que trabajó con los dos, “Karina y Javier son lo mismo, no van a ver diferencias entre ellos”.

El razonamiento surgió pocas horas después de que Marcela Pagano fuera elegida como presidenta de la comisión de Juicio Político, propuesta por el jefe del bloque de LLA, Oscar Zago, y votada por la oposición. Todo a pesar de los esfuerzos de Martín Menem, con el aval de los Milei, de frenar la reunión.

El whatsapp interno que tienen los diputados libertarios explotó de críticas y Menem convocó a una reunión de bloque para esa misma noche. La suerte de Zago ya estaba decretada. Ni siquiera fue. Terminó rompiendo el bloque y armando rancho aparte con dos diputados nada más. Creó la bancada del MID y se comprometió a seguir apoyando a Milei. Lo reemplazó el cordobés Gabriel Bornoroni.

El verticalismo libertario, aunque parezca un oxímoron, tiene su razón de ser. La Libertad Avanza tiene apenas dos años de vida y se armó siempre en torno de la figura de Milei y el control de su hermana. Cuando llegó el momento de la verdad, empezó el verdadero alineamiento y los funcionarios que funcionan son los que tienen el visto bueno de los hermanos. 

El saliente jefe de bloque libertario, Oscar Zago, (derecha) junto a su sucesor, Gabriel Bornoroni. Foto: Télam.

En Diputados, la situación es más compleja aún. “Muchos recién se conocen”, admiten en el espacio. La mayoría no viene de una militancia común, sino que terminaron sumándose al armado, entraron en las listas y llegaron al Congreso gracias a Milei y su boleta. Por eso, a la hora de la verdad, en LLA siguen eligiendo a los más “puros”, a los originales. “Con Pagano no hay ningún problema, pero en Juicio Político necesitás a alguien de la primera hora, que si las cosas se ponen feas sabés que no va a titubear”, explican. Para ese lugar el nombre elegido era el de Bertie Benegas Lynch. El próximo jueves Menem tendrá el desafío de lograr cambiar ese puesto.

El Mundo Milei todavía está en desarrollo y buscando su punto de equilibrio. Libertad económica acompañada por verticalismo político. La ideología clara en defensa del capitalismo matizada con dosis de pragmatismo que permiten mantener el vínculo con China. Y el ajuste feroz que empieza a dar señales positivas en materia inflacionaria pero sigue esperando ansiosamente las primeras señales de recuperación económica. Todo siempre en un clima convulsionado, en un mundo convulsionado.

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