ver más

El discurso de un presidente sin poder político

El especialista en Trabajo y en políticas publicas de empleo Juan Pablo Chiesa analiza la narración del discurso del presidente en la apertura de sesiones legislativas.

Al fiel estilo norteamericano, en la hora y en el estilo y forma, el presidente Javier Milei, el pasado viernes, dio por inauguradas las sesiones 2024 del Honorable Congreso de la Nación. Muy diferente a lo que la política está acostumbrada, el presidente fiel a su estilo que lo tiene en auge desde agosto de 2021, el anti casta o anti política y con una voraz capacidad de interpretar el inconsciente colectivo de una sociedad completamente descreída y enojada con la política y su propia dirigencia.

Interpretar o saber leer o ver lo que una sociedad necesita en una época determinada no te hace un estadista ni un conocer del tablero político, todo lo contrario, te transforma en un oportunista y en un personaje que supo y sabe aprovechar las oportunidades que se le presentan en el momento y lugar adecuado. El éxito del personaje, Javier Milei, es atribuible tanto a sus defectos como a sus cualidades. Milei arrasó las elecciones presidenciales, gracias a una combinación única de imaginación, resistencia, carisma, convicción, pasión, franqueza y sentido intuitivo del sentir social. Pero nada de ello tiene que ver con la gobernabilidad y la política que se necesita a la hora de gobernar. 

El presidente lo puedo definir como un sujeto rico en popularidad que se enriqueció de legitimidad, pero pobre en experiencia y en gobernabilidad política. Sus dos acciones desde su principianta asunción son acciones plagadas de inexperiencia política pero exquisitas en una narración trasmitible a un pueblo desanimado necesitando ser escuchado en un momento que la política ha perdido todo pragmatismo en su narrativa social. El fracaso causado de la ley de bases y el discurso de apertura de sesiones legislativas son un mensaje directo a lo que la sociedad quiere escuchar.

El presidente, lo puedo definir como un sujeto rico popularidad que se enriqueció de legitimidad, pero pobre en experiencia y en gobernabilidad política. Foto. MDZ.

Mostrar los trapos sucios de los políticos, culpar a la política que con ella y sus componentes el país es una villa miseria, el dilema de “yo quiero que salgamos de la crisis, pero vieron que los políticos corruptos no me dejan”. Javier Milei, claramente tiene la finalidad de mostrar las cartas de la política a toda la sociedad y ejercer un poder sin influencia. Un poder que carece de influencia política, pero ojo que no siempre la influencia política tiene la estructura del poder. Milei, lo representa, su falta de gobernabilidad, dialogo y cintura política le da poder, pero no en la propia política, sino el poder que tiene es claramente el punto débil de toda la política: su final.

Desde remover el pasado, precisamente la catástrofe de los últimos 20 años, enfatizando en el “desastre y la orgía del gasto público”, vemos a un Milei mostrando que el Estado presente es una forma de poder como fenómeno de la continuidad. Lo político presupone una continuidad de la acción que genera y generó, por 20 años, una continuidad de violencia sistémica sobre la propiedad privada, el gasto indiscriminado y un concepto de política como una estrategia de la suma del poder público en desmedro de la propia sociedad. Luego, presumiendo de sus ajustes que la clase media debe y tiene que soportar dibujando un futuro que si bien, no dio indicios de como construirlo, dejó claro que la culpa es de la política que no lo deja hacer su trabajo.

La política siempre es política de poder en la medida que no cabe disociar la comunicación política del actuar estratégico. No es el consentimiento político lo que se necesita, es el acuerdo basado en transigencias recíprocas lo que constituye el actuar político. Por eso, el gran acuerdo de mayo, es lo más rescatable de un discurso sin poder.

Sin dudas hay que esperar que se disipen las ásperas nubes de una economía recesiva y una pobreza que no para de incrementarse por la ausencia de políticas públicas para así poder contemplar, con libertad el sol de la grandeza del pueblo argentino.

Juan Pablo Chiesa.

Juan Pablo Chiesa es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora. 

Suscribite a mi canal en Youtube haciendo click aquí

X: @Juanchiesaok.