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Victoria Villarruel planta bandera en medio de la interna: "Yo también soy brava"

En una semana donde desde el oficialismo buscó apaciguar la tensión entre Javier Milei y su compañera de fórmula, fue la propia vice quien salió a marcar la cancha.
La distancia entre Villarruel y Milei se nota, más allá que desde el oficialismo lo apacigüen Foto: Noticias Argentinas
La distancia entre Villarruel y Milei se nota, más allá que desde el oficialismo lo apacigüen Foto: Noticias Argentinas

Javier Milei se tomó esta semana una fotografía abrazado a la vicepresidenta Victoria Villarruel en la Casa Rosada y la compartió en redes sociales, en un intento por bajarle al tono a los reportes periodísticos sobre "diferencias" entre ambos, aunque las tensiones en el seno del Gobierno se mantienen y siguen dando que hablar.

Después de que el mega DNU 70/23 mordiera el polvo en el Senado días atrás, lo que generó cuestionamientos hacia la decisión de Victoria Villarruel de someter la iniciativa a debate en el recinto de la Cámara alta sabiendo de antemano que el oficialismo no reunía los votos necesarios para lograr su aprobación, un nuevo foco de discusión surgió en las últimas horas en filas de la administración libertaria, con la animada participación de dos figuras centrales del espacio gobernante.

Una de ellas es la propia número dos del Poder Ejecutivo nacional y la otra, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Su colega de Defensa, Luis Petri, también se sumó al intercambio mediático, aunque Victoria Villarruel y la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio fueron quienes absorbieron el grueso de la atención, al contender en público sobre la eventual intervención de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico especialmente en Rosario.

Bullrich y Petri confirmaron esta semana la intención del Gobierno de modificar la ley de Seguridad Interior para permitir justamente ese tipo de despliegue de las FF.AA. Ambos se expresaron en tal sentido en una conferencia de prensa en la propia Casa Rosada, donde anunciaron el envío al Congreso de un proyecto para avanzar con esa medida, entre otras iniciativas. Sin embargo, apenas horas después Victoria Villarruel, titular del Senado, le bajó el pulgar a la propuesta, al plantear que está en desacuerdo con reforzar con soldados la lucha contra los narcos.

"La función de las Fuerzas Armadas no es combatir civiles", remarcó Victoria Villarruel, antes de que Bullrich la invitara a debatir sobre el asunto, buscando hacer hincapié en la necesidad de que las FF.AA. asuman un nuevo rol en la Argentina, dando vuelta la página con relación a su desempeño durante la última Dictadura Militar.

Este contrapunto entre dos funcionarias estelares de la gestión que comanda Javier Milei se desencadenó incluso en vísperas del aniversario número 48 del Golpe de Estado perpetrado el 24 de marzo de 1976 y que dio inicio al capítulo más sangriento de la historia reciente del país.

En este sentido, el Gobierno preparó para la ocasión un video con el que se propone abrir una discusión (de índole revisionista) sobre lo ocurrido en aquellos años de plomo y que incluye la participación de familiares de víctimas de la guerrilla: básicamente, se trata de una agenda que viene impulsado desde hace un largo tiempo Villarruel, en un intento por reivindicar el papel de los integrantes de las FF.AA. en la lucha contra las agrupaciones armadas. Sin ir más lejos, apenas días atrás la vicepresidenta mencionó en una entrevista televisiva que quienes combatieron al "terrorismo" en ese entonces terminaron presos: condenados, por cierto, por delitos de lesa humanidad.

Javier Milei y Victoria Villarruel se mostraron juntos esta semana.

"Es brava, pero yo también"

Es de esperar, en este contexto, que el Gobierno en general, con Javier Milei a la cabeza, y Victoria Villarruel en particular se conviertan en blanco de críticas durante la marcha prevista para este 24 de marzo en la ciudad de Buenos Aires, de la que tomarán parte militantes y dirigentes del kirchnerismo y de la izquierda, al igual que referentes de organismos de derechos humanos, familiares y allegados a personas asesinadas o desaparecidas durante la dictadura militar que se extendió hasta 1983.

Mientras tanto, la titular del Senado mantiene su porfía con Patricia Bullrich y admite abiertamente las tensiones que existen en el trato con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del jefe del Estado: "Es brava, pero yo también soy brava", planteó esta semana, después de la foto que publicó en sus redes sociales el propio mandatario nacional abrazado a Victoria Villarruel al término de una reunión de Gabinete en la Casa Rosada, en un intento por bajarle los decibeles a las versiones periodísticas sobre una "interna" entre ambos.

Milei -el presidente- había reconocido "diferencias" con su excompañera de bancada en la cámara de Diputados, en medio de un variopinto abanico de conjeturas -en la prensa y en el ámbito político nacional también- acerca de la relación que sostienen por estos días el líder libertario y su número dos. Asimismo, una fuente del oficialismo dijo que ambos son plenamente conscientes del "daño" que le podrían ocasionar al Gobierno si favorecen, llegado el caso, con comentarios o acciones un deterioro del vínculo. Por consiguiente, están dispuestos a evitarlo, agregó la misma fuente.

De cualquier modo, las turbulencias palaciegas de los últimos días, luego del rechazo del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23 en la Cámara alta y del más reciente jaleo por la eventual participación de las FF.AA. en asuntos de seguridad interior, le permitieron al espacio gobernante seguir dominando la agenda mediática -en general- durante una semana en la que Javier Milei cumplió sus primeros 100 días al frente del Poder Ejecutivo nacional, desde su asunción el 10 de diciembre pasado.

En ese lapso, fracasó la Ley Ómnibus y un signo de interrogación pende sobre lo que pueda ocurrir con el mega DNU en Diputados tras su fallido paso por el Senado. No obstante, el Gobierno confía en poder avanzar con su nueva versión del proyecto de Ley de Bases después de los puentes que procuró tender en los últimos días con sectores dialoguistas de la oposición. En pos de esa meta, sumaron sus esfuerzos el ministro del Interior, Guillermo Francos (habitual interlocutor por parte del oficialismo), conjuntamente con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el asesor presidencial Santiago Caputo, entre otros funcionarios.