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Mauricio Macri, en la cima del PRO: el final de Rodríguez Larreta, el regreso de Santilli y las dudas de Vidal

Mauricio Macri aceptó negociar con Patricia Bullrich y dejar afuera a Horacio Rodríguez Larreta. El factor Santilli y el acercamiento peligroso con Javier Milei. Maria Eugenia Vidal, dudas y silencio.

"El título es que Mauricio Macri volvió". La recomendación es de una mujer de extensa cabellera y una decena de elecciones en el espacio amarillo que nació al calor de la crisis del 2001, mientras el radicalismo se internaba en veinte años de crisis y el Peronismo se quedaba en Casa Rosada con opinables formas. Macri nació y legó, ganó todo, ungió cientos de candidatos, arrasó con la Capital "para siempre" y vio llegar a la cima del poder su proyecto dentro de Cambiemos, golpeando en la mandíbula al peronismo bonaerense mientras una mujer se quedaba con Buenos Aires. Todo terminó mal, pero Mauricio Macri lo logró y es el nuevo presidente del PRO tras una jornada de tensión histórica, donde durante dos horas hubo una lista opositora al ingeniero calabrés.

A las 19 había alertado Patricia Bullrich que había pax o lista separada y a pelear. Mauricio Macri estaba harto de los mensajes, exigía que se terminen las negociaciones y ser el único candidato, asumir legalmente y dar por acabado el debate. Fernando de Andreis y Dario Nieto estaban a cargo de parte de las negociaciones, los nombres se tachaban y la provincia de Buenos Aires era un dolor de cabeza para todos. Siguió el nerviosismo hasta las 22.45, cuando habló Macri: "Si quiere armar, que arme". Del otro lado empezó el caos, el expresidente estaba dispuesto a enfrentar a la ministra de Seguridad de Javier Milei poniendo absolutamente todo en riesgo.

Fin de veto. Damián Arabia, adentro.

Buenos Aires hierve. El caos es total y nadie tiene la manija. Patricia Bullrich sigue convencida de que su protagonismo es muy superior al de Mauricio Macri y tiene razón en pensarlo, la ministra de Seguridad visita seguido el lugar, su gestión tiene fuerte presencia en Buenos Aires. Macri cree que está equivocada y que los que le responden lo hacen en buena medida por su fuerza de trabajo, pero que su desempeño fue malo y que si Mauricio Macri vuelve a caminar el territorio, la adhesión a su figura será indeleble. "Una cosa es que te presten el aparato y los fierros, distinto es pensar que son tuyos y que la estrella sos vos, preguntale al Colo sino". Con sorna, muchos vieron con cierto disfrute el ocaso del proyecto Diego Santilli gobernador, que ahora en privado incluye críticas del "Colo" a Horacio Rodríguez Larreta, su amigo.

Los teléfonos rojos se prendieron y sonaron todos juntos, pero hubo un hecho que cambió el aire: los vetos se empezaron a levantar y Damián Arabia recibió la certificación de que estaba adentro. La llegada de Arabia era el certificado de que el consenso estaba activado y que habría una sola opción para renovar autoridades: predominio de Mauricio Macri, el final de Horacio Rodríguez Larreta y el retorno de Diego Santilli, que busca energías tras una serie de traspiés que lo pusieron en el lugar de sospecha. 

Horacio Rodríguez Larreta había hablado con Mauricio Macri la semana pasada, no iba a ser un escollo para su llegada al poder amarillo. Lo que Macri no sabe es que lo suyo no sólo fue un gesto de grandeza, el ex intendente busca no gastar energías en proyectos que no le interesen, prefiere concentrarse en rescatar, por ejemplo, a Leandro Santoro. El dirigente radical quedó inserto dentro del kirchnerismo más duro e identificado con el peronismo, lo que en capital federal es el sinónimo más predecible de fracaso.

Versátil. Diego Santilli, hoy más cerca de Javier Milei. Antes, con Martín Lousteau en un acto.

La confianza nunca fue el fuerte de Diego Santilli, que vio naufragar sus sueños de gobernador antes de lo esperado. Para peor, sus alfiles en Provincia están en la lupa por constantes comportamientos a pedido de Javier Milei. Tal es la sospecha, que algún curioso conversando con Guillermo Montenegro, mano derecha de Victoria Villarruel, entendió que la sinergia entre Santilli y el "mileismo" es tal, que trabaja para armar en Buenos Aires para los liberales. Los agradecimientos son variopintos, por ejemplo, en la llegada de José Luis Acevedo, ex legislador santillista, al gobierno nacional, en Rutas Nacionales. En el Banco Central están dispuestos incluso a recibir una consultoría integral, de las caras, por parte de un "turco" amigo de Diego Santilli

En CABA fue todo más fácil, Jorge Macri salió ganador, logró impulsar con éxito a Soledad Martinez de Vicente López y los roces entre primos fueron nulos. La construcción del PRO a nivel país quedará en manos de los primos que buscarán modernizar una marca que perdió la condición de novedosa tras la llegada de Javier Milei. El diseño entonces fue de incorporación de nombres del interior para expandir un partido con fuerte anclaje en el puerto, pero raquítico y desdibujado en el interior, en distintas provincias. Facundo Pérez Carletti, concejal de Santiago del Estero, es una muestra de esta búsqueda de sumar, incorporar y federalizar el partido de génesis porteño.

All in. Patricia Bullrich apuesta a trabajar junto a Javier Milei en la construcción.

Así entonces, Mauricio Macri logró ungir su nombre, su gente, adoptar para expandir y dar por terminado un periodo de derrotas o empates amarillos. Será el PRO un espacio de colaboración y complementariedad de Javier Milei, no un apéndice interno, como sugirió el ala dura en algún momento. Saben todos, incluido Jorge Macri, que en 2027 habrá renovación real de la dirigencia y las formas del PRO, o simplemente verán su final en manos de Martín Lousteau y alguna alianza de turno.