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Javier Milei tendió un puente minado a los gobernadores y potenció su discurso anti política como fortaleza

Javier Milei mantiene su discurso de "no pertenencia", pero ejecutó una maniobra política fuerte: tendió un puente para acordar, pero minado para derrumbarlo si no cumplen sus condiciones.

Pablo Icardi
Pablo Icardi viernes, 1 de marzo de 2024 · 22:28 hs
Javier Milei tendió un puente minado a los gobernadores y potenció su discurso anti política como fortaleza
Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

La estética y el discurso de Javier Milei tienen coherencia. Es la simbología de la no pertenencia a la política, al Estado y hasta el propio espacio desde donde institucionalmente ejerce el poder. Por eso, por ejemplo, habló ante la Asamblea Legislativa desde un atril, fuera del escritorio de autoridades; el mismo mueble que usaron todos los presidentes. Ya lo había hecho el 10 de diciembre. Milei siguió esa línea y puso por delante el mismo discurso que lo llevó a la presidencia: el plan anticasta. Reforma gremial, reforma política, recorte para terminar la “orgía de gastos” y acusaciones a los dirigentes presentes, fueron parte de la base desde donde habló.

Fuera del fondo que pueda tener cada anuncio, en medio del caos y el desencanto, las consignas endulzaron los oídos. Milei se manejó en el hemiciclo a su placer y con ataques a quienes tenía enfrente lanzó de plan de “refundación” y tendió una mano inesperada de negociación a los gobernadores, a quienes convocó para un pacto que incluye un paquete de alivio fiscal. El marco general es el llamado “Pacto de Mayo” para el que convocó y que se firmaría en Córdoba.

Ni el momento, ni el lugar son antojadizos. El presidente puso condicionantes para firmar ese acuerdo y también marcó la agenda: los 10 puntos de su “refundación. “Este es el pacto que ponemos sobre la mesa”, dijo. Inviolabilidad de la propiedad privada, equilibrio fiscal innegociable, reducción del gasto público, reforma tributaria, rediscutir la coparticipación federal, compromiso de las provincias para explotar los recursos naturales. Las consignas de la propuesta tienen un grado de aceptación general casi innegables, pues están en las plataformas electorales de todas las fuerzas políticas. Lo inquietante y que será parte del debate puede ser el enfoque.

La convocatoria

“Ustedes son ricos”, les dijo a los legisladores que lo escuchaban, luego de mencionar algunos de los datos de la dramática realidad social del país. En el mismo plano puso a los gobernadores y a las provincias; a quienes colocó en la posición de “parásitos”, al mencionarlos como sujetos de recorte de fondos del Estado. De hecho, detalló que se redujeron un 98% las transferencias a las provincias.

Golpear en el estómago con acusaciones y luego, con la cabeza gacha, convocar a un acuerdo. La estrategia no es nueva, pero Milei la hizo más explícita y extrema. No hubo ningún dato positivo por el que haya citado a alguien fuera de su círculo, salvo a Carlos Menem. En la lista de objetivos, el Presidente puso a las Universidades, a Télam, al Congreso, a las provincias, a la obra pública en general. 

Siempre parado en la vereda de enfrente, el presidente tendió un puente, aunque con un camino dinamitado. La convocatoria ocurre luego de más de dos meses de tensión con los otros poderes del Estado y en particular con los gobernadores, cuestión que hizo caer la ley “Bases”. Justamente el plan de búsqueda de acuerdos está sujeto a esas condiciones, como la aprobación previa de la misma “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”. El guante arrojado a los gobernadores es que en paralelo se negociará un nuevo pacto fiscal, con un plan de “alivio”, según anunció Milei. Pero si no se cumplen las condiciones mencionadas, todo se derrumba. En el concierto político hay matices. Tras el conflicto con Chubut, muchos gobernadores recalcularon y el contexto sirvió para desarmar bloques según conveniencias. Ahora volverán a recalcular. 

En la apertura de sesiones, el presidente denostó a la política, pero ejecutó una estrategia a la par de otros mandatarios; una negociación con los agentes de poder que no maneja y que, entiende, necesita de manera acotada. La amenaza retórica en caso de que los gobernadores y el Congreso no acepten es encontrarse con un “animal desconocido”. Aunque cerró su discurso citando nuevamente a las "fuerzas del cielo", el Presidente toma como base de su fortaleza política algo mucho más tangible, fácil de decir y complejo de desarmar: la bronca ciudadana contra la política que, por ahora, sigue pesando a favor de él a pesar de la desazón y la profunda crisis social. 

El Pacto de Mayo

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