Aborto y miseria política

Camaleones: políticos que fueron celestes y verdes según lo que les convenía

Cristina Kirchner fue militante celeste y explicó el desastre en el Congreso y por televisión. Mutó al verde abortista antes de la ley. Los idas y vuelta de Patricia Bullrich y la guerra en el PRO.

Pedro Paulin
Pedro Paulin jueves, 8 de febrero de 2024 · 10:00 hs
Camaleones: políticos que fueron celestes y verdes según lo que les convenía
La ley de aborto se votó favorablemente en 2020

Es un tema resbaladizo, ético, político y filosófico, el aborto puso en jaque a casi toda la dirigencia política y evidenció la miseria propia del oportunismo incluso al plantear la existencia de la vida. Cristina Kirchner, furiosa militante celeste, explicando en vivo por televisión la importancia de evitar un aborto, al estilo Kirchner, con datos, estadísticas y repaso histórico. Faltaron los votos, apareció Cristina Kirchner verde como nunca se la vio, explicando la tragedia de condenar el aborto y la importancia de darle esa posibilidad a las mujeres.

Pero el oportunismo no es propiedad de los Kirchner, le pasó al PRO, al radicalismo y no está confirmado aún si la rebelión en la granja no llegará a los liberales, que sorprendieron con la propuesta de derogación antes de ver al papa Francisco en la audiencia que tendrá lugar el lunes próximo en Santa Marta, en línea con el oportunismo anterior.

El versátil cambiante Miguel Angel Pichetto, otrora pro vida y abortista, como Maria Eugenia Vidal, que uso tal vez el eufemismo más triste de años enteros: "Si no se vota, estaré más aliviada", dijo cuando gobernaba Buenos Aires y se votó la ley, allá por 2018. Y añadió aún más lejos: "No es relevante lo que piense una gobernadora", cuando administraba el 40% de la población nacional. Mauricio Macri fue contundente, siempre estuvo en contra del aborto, "celeste", como los llaman, pero evitó la hemorragia electoralista, no quiso roces con los denominados "verdes" que sumaron todo el kirchnerismo. 

Feministas. Movimientos en todo el continente a favor del aborto.

"Viendo las estadísticas, hemos decidido seguir apostando a la vida, que tiene que ver siempre con la justicia social". El discurso podría ser perfectamente de Victoria Villarruel, pero no, es Cristina Kirchner en la apertura de sesiones ordinarias de 2011, cuando explicó la tragedia abortista con lujo de detalles. Nueve años más tarde, una charla con su hija, Florencia, le hizo cambiar su postura de cuarenta años en contra para mutar a una militancia fervorosa para apoyar la acción. Llegó Kirchner, con atuendo de luto vigente en marzo de 2011, que la Asignación Universal por Hijo lograría descender la cantidad de abortos y el riesgo de vida de la madre y el hijo gestante.

El delirio político se trasladó a la sociedad y tocó su pico máximo con la muerte de Lucio Dupuy: su madre y novia lo violaron y asesinaron después de quemarlo con cigarrillos y no darle de comer. Eran militantes del movimiento LGTB y llevaban a Lucio a las marchas a favor del aborto. No hubo pronunciamiento de Ayelen Mazzina, ex militante provida convertida al lado "verde" antes de asumir como ministro de Mujeres y Diversidad con Alberto Fernández. Lo mismo pasó con el caso de Natacha Jaitt, donde la violencia de género y su muerte no generaron impacto en los colectivos feministas donde predomina el kirchnerismo.

Marea celeste. Así se llaman los militantes a favor de la vida.

En el caso de Javier Milei, la coherencia es total: tanto él como su vice, Victoria Villarruel han participado siempre de las marchas, proclaman en cada consulta periodística el fracaso del aborto y llaman a militar la "ola celeste", como se denomina el movimiento que integran. Allí habita Sandra Pettovello y Pablo De la Torre también funcionarios de peso que están en contra del movimiento abortista y LGTB internacional, que abona Amnistía Internacional y corporaciones como la de George Soros y Bill Gates, en contra del aumento de la natalidad en el mundo.

Patricia Bullrich sonrió y agradeció no tener que votar cuando le preguntaron sobre el aborto en pleno periodo de debate, cuando era ministra de Seguridad. La incomodidad fue total, "apoyo totalmente la despenalización del aborto", planteó, al tiempo que condenó que sea la mujer la que va presa según la entonces ley. Eran tiempos en que la agenda no se corría, y el derecho a la vida o el aborto estaban arriba de la mesa casi con exclusividad. Luego decidió apoyar la causa celeste, donde estuvo ahí sí rodeada de casi todo el Gabinete PRO, empezando por Mauricio Macri, Luis Caputo, Guillemo Dietrich y Gabriela Michetti, entonces vicepresidenta.

Luis Naidenoff como senador hizo hizo honor a la histórica postura radical, militando el aborto. El 11 de diciembre hubo 27 diputados a favor y 18 en contra, mientras que en el PRO tuvo 42 en contra, 11 a favor y una abstención. La izquierda siempre se mantuvo a favor de la interrupción del embarazo. 

Celeste turquesa. Mauricio Macri provida, Maria Eugenia Vidal eufemística.

En términos geográficos, el aborto también tiene su postura, con un sur más proclive a apoyar el aborto, y un norte reacio absolutamente, llegando al récord de Formosa, provincia kirchnerista por definción, que votó entero en contra de la despenalización. Rio Negro fue absolutamente verde sin un voto celeste, y Buenos Aires votó en un 72% verde, es decir, 50 diputados votaron a favor, 17 en contra y una sola abstención. 

El aborto logró desnudar la absoluta carencia ideológica del debate: prácticamente todos los dirigentes de relieve y sus respectivos bloques mutaron cuando hizo falta aprobar determinadas leyes. 

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