Las provincias más complicadas

El ránking de desesperación de gobernadores por la caída de recursos

La situación es compleja y los gobernadores presionan al presidente para que aumenten los recursos que llegan a las provincias. La delicada situación que atraviesan algunos mandatarios.

Mariano Bustos
Mariano Bustos domingo, 4 de febrero de 2024 · 07:10 hs
El ránking de desesperación de gobernadores por la caída de recursos
Foto: NA

Algunos están más complicados que otros, pero ninguno está tranquilo. Los gobernadores observan con preocupación la caída de la coparticipación pero todavía están más alarmados aquellos que estaban acostumbrados a recibir fondos discrecionales. Según el ránking del Ieral las provincias más complicadas son La Rioja, Río Negro y Tierra del Fuego, mientras que las más tranquilas son La Pampa y CABA. Mendoza aparece entre las más ordenadas pero el gobernador Alfredo Cornejo presiona para que se compense la caída de la coparticipación.

La preocupación se replica en todo el país. El gobernador de Mendoza recibió el jueves a intendentes radicales y peronistas en su despacho para intentar coordinar acciones para evitar problemas financieros en el corto y mediano plazo. La caída de recursos de coparticipación y sobre todo el cierre del flujo de fondos nacionales activó las alarmas de los jefes comunales que ya han empezado con un ajuste de personal.

Según los cálculos del IARAF, en el mes de enero Mendoza perdió 11 mil millones de pesos por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias. Eso condiciona su presupuesto pero en menor medida que a otras provincias. Es que Mendoza fue de las provincias que menos recursos discrecionales recibió durante el gobierno anterior y por ende no se ve tan afectada por su caída. No así con algunos municipios que ahora deberán gestionar sin el dinero que les llegaba de programas nacionales.

Los gobernadores han planteado diferentes alternativas. El plan A es que se vuelva a implementar la cuarta categoría de Impuesto a las Ganancias, sumando más de 800 mil contribuyentes. El gobierno le había dado luz verde a esa opción, pero luego decidió postergar el tratamiento. Lo mismo pasó con el Plan B, que era coparticipar el 30% del Impuesto País. Al igual que ocurrió con el Plan A, su análisis quedó para después de la sanción de la ley ómnibus. El Plan C era coparticipar el impuesto al cheque pero tampoco tuvo eco.

"Desde fines de 2023 y en lo que va de 2024, ya sea con la anterior como con la nueva administración nacional de gobierno, se han producido o se podrían producir cambios en materia económica que afectaron o podrían afectar la fortaleza (o vulnerabilidad) fiscal de cada provincia. Entiéndase por fortaleza fiscal a la capacidad de los gobiernos subnacionales para financiar sus niveles habituales de gasto público corriente y de capital, así como cumplir con sus obligaciones por deudas. En el nuevo contexto, las provincias más expuestas fiscalmente son aquellas que dependen más de las transferencias fiscales nacionales automáticas y discrecionales (especialmente las segundas), las que dependen más del consumo en sus economías locales, las que en 2023 contaban con menor ahorro corriente y mayor importancia del gasto en personal y, finalmente, las provincias con mayores compromisos por servicios de deudas", destaca el Ieral en su informe. 

La provincia de Mendoza tiene compromisos por servicios de deudas por sobre el promedio nacional (8,9% respecto de los ingresos provinciales) pero independencia en lo que refiere a fondos discrecionales. Está afectada por la caída de la coparticipación pero tiene sus gastos ordenados. Eso le da aire pero no quiere decir que no deba preocuparse.

En cambio, hay jurisdicciones donde se da la tormenta perfecta: caída de coparticipación, caída de fondos discrecionales y altos gastos en personal. "Aquellas provincias en que el Gasto en Personal se lleva mayor porción de sus Ingresos Corrientes, también tendrán poca flexibilidad para enfrentar situaciones de caída de ingresos y stress fiscal. Aquí se anotan Río Negro y Tierra del Fuego, en que el gasto en empleados públicos se lleva un 65% de los ingresos corrientes", se puede leer en el trabajo realizado por la Fundación Mediterránea.

El escenario cambia si se llegase a compensar a las provincias por lo que perdieron de coparticipación desde la caída del impuesto a las ganancias. Si eso se llegase a corregir, mejoraría la situación de todas las jurisdicciones y los problemas se circunscribirían específicamente a aquellas que acostumbraban recibir recursos discrecionales que la gestión de Javier Milei ha cortado.

 

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