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El culposo apoyo a Milei y el duro pronóstico de lo que viene en Mendoza

Mendoza sufrirá duras consecuencias por el ajuste nacional. A pesar del apoyo de los legisladores, no hay consideraciones. El impacto y la "oportunidad perdida" de un año que podría ser rico.
Foto: Santiago Tagua/MDZ
Foto: Santiago Tagua/MDZ

El presidente Javier Milei logró que el collage de proyecto de ley denominado “Bases” sea aprobado en general. Pero es como una caramelera antigua; un recipiente vacío que ni los propios diputados que la votaron saben cómo se llenará. Ese hito parcial tuvo el apoyo culposo de buena parte de los legisladores nacionales y, en los números, una “abrumadora” mayoría de los mendocinos: siete de los 10 diputados levantaron la mano a favor de Milei. Ese respaldo fue tan vidrioso como el apoyo que le da el Ejecutivo provincial liderado por Alfredo Cornejo.

Tratan de explicar que es más un gesto de acompañamiento para que no se derrumbe un gobierno que recién comienza, que un apoyo a ciegas. Los militantes de Milei ya lo viven como una cuestión de fe, y no es retórica. “Viva Cristo”, dijo como primera reivindicación la ignota diputada Lourdes Arrieta en su discurso. En el caso de los radicales, el apoyo tiene un discurso pueblerino y una sobreadaptación como regla. “Nosotros ya hicimos lo que Milei pide”, repiten, aún sabiendo que el ninguneo y el futuro inmediato de la gestión fiscal, política y de distribución será nociva para Mendoza.

Cornejo reunió a su gabinete y a los intendentes para explicar los alcances de la crisis. 

Por eso el temor es que los costos se suman en el haber del oficialismo local, pues antes de levantar a mano recibieron destrato y hasta humillación, como todos los gobernadores provinciales. Ese destrato no es solo retórico, pues en el borroso mapa de gestión los estados provinciales parecen un estorbo para el Presidente y por eso los recortes apuntan directamente ahí. En su filosofía política, hay una resignificación del gobierno “Representativo, republicano y federal”, al no darle ningún valor a la legitimidad de gobernadores, diputados y senadores.

A pesar ese apoyo, en Mendoza el panorama real es oscuro y lo reconocen. Analizan que el Gobierno de Milei quiere lograr un objetivo “noble y compartido” como el déficit cero, pero con instrumentos caros a la realidad provincia. “Quieren crear impuestos no coparticipables. Concentrar todos los recursos en la Nación”, se quejan. Pero ese temor es más agudo con el congelamiento de los recursos. Fuera de la coparticipación hay fondos que son “discrecionales, pero no arbitrarios”. Se trata de los programas que la Nación apuntala en servicios básicos como salud, educación y servicios públicos. Pues allí es donde ya dan por caídos en términos reales las transferencias. Primero por la prórroga del presupuesto 2023, que es el ajuste de hecho más brutal tras la devaluación. Pero también por el enfoque del Gobierno.

Cornejo en una reunión partidaria.

El pago de parte del salario docente, los medicamentos para hospitales, pago de cápitas de personas sin obras sociales, alguna ayuda alimentaria. Todo pende de un hilo y, entienden, la provincia deberá “rescatar”. La idea del sálvese quien pueda no parece un buen negocio para los gobiernos locales. Mucha más demanda, con ingresos que bajan como en un tobogán. Es que no solo los fondos federales que la Nación administra bajan, sino también los provinciales. Sin actividad económica, los principales tributos provinciales caen abruptamente. 

Cornejo sinceró la situación con los intendentes, que tendrán un rol clave. Muchos de ellos con poca experiencia a cargo de gobiernos, tendrán que reenfocarse respecto a lo que tenían en mente. Las Heras, Guaymallén y Godoy Cruz tienen intendentes que en sus primeros días de gestión tuvieron que cambiar el guión respecto a lo que tenían previsto. La rara situación de confort mutó. En los últimos años los jefes comunales mendocinos medían su desempeño con extraños indicadores: contaban la cantidad de “nóminas salariales” ahorradas, como si el único objetivo real fuera pagar sueldos. Eso, y contar la cantidad de kilómetros de ciclovías que construían en conjunto.

A la reunión general entre los los jefes  comunales y el Gobernador le siguieron varios encuentros más. Partidarios y de las mesas chicas de cada comuna y grupo político del oficialismo. Para evaluar nuevos planes de gestión “ajustados” a vivir con poco y sin grandes anuncios. Y también de reacomodamiento político. Ocurrió con los grupos “Ébano”, filo cornejistas de Capital, el “Mentidero”, nacido en Godoy Cruz y liderado por Tadeo García Zalazar, y también con los intendentes que buscan destino. Reenfoque y nuevos objetivos políticos para un año complejo. A mediano plazo se prepara la "batalla" política interna entre Ulpiano Suarez y Tadeo, pero antes hay una gestión pendiente. 

El intento de “influir” en la política nacional es mucho más complejo de lo esperado para Cornejo, pues Milei es inalcanzable. La sorpresa de los mandatarios provinciales crece. “No saben para dónde ir y las miles de vinculaciones que tiene la gestión nacional están frenadas. No se hace nada”, explican quienes están en la gestión diaria. El Gobernador de Mendoza tiene un particular bajo perfil. Nacional y local. Nada en Cornejo es improvisado. Comunicar ajuste no es “sexi”, mucho menos cuando el propio plan de gobierno incluía otra cosa. En el corto plazo la intención es tener un inicio de clases “virtuoso”, con las escuelas abiertas y en condiciones. Esa era el sector “estrella” que se imaginaba el gobernador, antes de saber que la realidad le impondría como prioridad la libreta de ahorro y no la de inversión. Saben, igual, que en las escuelas repercutirá de manera cruel las consecuencias de la crisis.

La oportunidad perdida

En el medio "Mendoza ocurre". Y hay una metáfora tangible y sencilla de interpretar que grafica el deterioro provincial, la falta de previsión y proyección. Como no ocurría desde hace más de una década, hay "abundancia" de agua, un recurso que en la provincia es "más vital" que para otras porque permite garantizar la producción primaria, la industria y la energía. Pues Mendoza la ve pasar y no podrá aprovechar al máximo ese potencial. Será un buen año, pero con otra oportunidad perdida por falta de infraestructura. 

El morning glory de Potrerillos. 

En los despachos de Casa de Gobierno ya no hay lugar para los proyectos a medio hacer: Los Blancos, Portezuelo del Viento, El Baqueano y, sobre todo, la represa Uspallata, la más necesaria de todos. En 1998 comenzó la realización de Potrerillos, obra inaugurada en 2001 y llenada un quinqueño más tarde. Desde entonces Mendoza está paralizada en debates y fracasos que la llevaron a ser altamente dependiente en su matriz energética y productiva. Desde Irrigación intentarán que el agua de Potrerillos dure para la próxima primavera, pero es un dique chico, que puede garantizar recursos de una estación a otra. Francisco Pérez hasta llegó a licitar Los Blancos, para hacer otra represa en el río Tunuyán. Lo mismo hizo Rodolfo Suarez con Portezuelo. Cornejo tiene en duda El Baqueano y, como le ocurrió a sus antecesores, no se anima a encaminar el proyecto Uspallata por la complejidad del traslado de la ruta 7. Otras provincias, como San Juan, pudieron aprovechar un poco mejor el año húmedo para preparar el nuevo ingreso a la sequía. 

La infraestructura de agua y energía en Mendoza es un ejemplo de ese deterioro. El apagón de la semana pasada, por ejemplo, volvió a poner en evidencia la fragilidad: un rayo dejó fuera de servicio la antigua central térmica de Luján de Cuyo y Mendoza quedó a oscuras y sin producción. Está en ejecución la conexión "Cruz de Piedra - Gran Mendoza", obra que le dará más seguridad al sistema eléctrico provincial y que fue planificada hace más de 20 años y ahora está en un 80% de avance. La empresa Distrocuyo es la responsable de la obra, la misma que tiene a cargo el transporte y de la que el Estado es parte. Mendoza tiene un complejo entramado de vinculaciones entre empresas privadas, del Estado  e híbridos que fueron por años encabezadas por EMESA. El resultado en los hechos por ahora es neutro. 

El recorte de fondos nacionales podría afectar a otro de los planes importantes de Mendoza. La acefalía en el ENOHSA (Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento) inquieta porque ese organismo es quien financia gran parte de las obras estructurales de agua y saneamiento que se ejecutan en la provincia y que de a poco comenzaba a inclinar la tendencia negativa.