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El PJ ingresa en su peor crisis pero guarda una carta para jugar en el 2025

El peronismo aún no logra recuperarse de la derrota electoral del balotaje y transita su peor crisis frente a un presidente disruptivo como Javier Milei. Igualmente, ya ponen el radar en el 25.

La contundencia de la derrota en las urnas aún sigue generando efectos colaterales en el amplio ecosistema del peronismo y sus aliados. Reina el desconcierto por estar nuevamente en el llano y sin cajas, al mismo tiempo los principales referentes del PJ no terminan de asimilar la nueva era que encarna el presidente Javier Milei. Se ven desorientados y perplejos porque no logran descifrar al nuevo jefe de Estado pero solo apuestan a transformarse en la única alternativa competitiva en las elecciones legislativas del año próximo. Mientras tanto, conviven con lo desconocido.

“Estamos enfrentando la peor crisis: volvimos a la oposición, sin liderazgos y encima llegó un tipo que nos devoró parte de nuestra base electoral sobre todo en el interior del país”, expresa con evidente confusión un cacique con enorme experiencia en estas lides. La referencia apunta a destacar que el contexto complicado que afecta al peronismo es el más incierto de su larga historia. Supieron reponerse de tres derrotas en los últimos 40 años construyendo desde la lógica imperante en cada coyuntura. La renovación y Carlos Menem, luego con la irrupción de Néstor Kirchner y en 2019 con el frustrado experimento de los Fernández en la misma fórmula. 

Siempre volvieron a caballo de los fracasos económicos de gestiones no peronistas, como las de Raúl Alfonsin, Fernando De la Rúa y Mauricio Macri. En todos esos casos el volumen electoral representaba al universo antiperonista y nunca se sintieron jaqueados como en esta coyuntura. “Milei es una amenaza mucho más inquietante que Macri por su audacia y la inserción popular que logró en distritos donde siempre ganamos por escándalo”, admite un operador con oficio en los territorios que supo dominar el PJ. 

“Volve Mauricio, te perdonamos”, agrega con ironía respecto a las limitaciones que encuentran para militar en la oposición a un presidente atípico que penetra transversalmente en todos los sectores sociales y etarios. Y como si fuera poco, reconocen que la pésima gestión de Alberto Fernández y la grave crisis económica los golpeó muy duro en la relación con amplios sectores sociales. Pero lo que más preocupa es la mala onda que detectan en barriadas populares del Gran Buenos Aires y en el interior profundo. No fue gratis para la marca competitiva que supo exhibir el Partido Justicialista

“No hay liga de gobernadores, ni de intendentes del Conurbano, hay peleas en todos lados, una especie de sálvese quien pueda donde es imposible construir algo colectivo”, sostiene un gobernador que no es Axel Kicillof. La mayoría de las fuentes consultadas coinciden en destacar que solo aparecen dos activos que pueden intentar aglutinar frente al desbande. Por un lado, señalan a la Confederación General del Trabajo que, más allá del desprestigio que exhibe la mayoría de la dirigencia sindical, aún mantiene una estructura a nivel nacional con ramificaciones en todas las áreas de la economía. 

“Los muchachos de la CGT salieron a hacer el paro del mes pasado con pocas ganas pero conscientes de la necesidad de descomprimir la tensión de sus bases, pero ahora no son pocos los que se oponen a una mueva medida de fuerza”, señala un vocero del edificio de la Calle Azopardo 802. Por eso se especula con una estrategia que apunte a “desregular” la conflictividad sindical. En vez de recurrir a la desprestigiada central obrera se empieza a optar por la implementación de paros por actividad a cargo de cada gremio. Mientras tanto, desde la conducción tripartita de la CGT aseguran que más del 80% de los sindicalistas “no quieren saber nada más con Cristina Fernández de Kirchner”, incluso Pablo Moyano. Un mensaje para los gobernadores. 

Los peronistas también ponen el radar en el bloque de Diputados de Unión por la Patria que conduce el santafecino Germán Martínez. Pese a la fractura de los tucumanos que responden al gobernador Osvaldo Jaldo, se mantiene la cohesión, hasta el momento, de 99 bancas. Muchos creen que la labor de los legisladores de su bancada debe apuntar a buscar una coordinación con los interbloques del centro, especialmente con los seis cordobeses y con los que siguen al radical díscolo Facundo Manes. Apuntan a lograr algunos consensos para retomar la iniciativa en las sesiones ordinarias una vez que Milei las deje inauguradas el viernes de la semana que viene. Quieren aprovechar el enojo de los diputados más dialoguistas con la Casa Rosada. Una misión difícil por aquello de que todo lo que se vincule con el kirchnerismo es “mancha venenosa”.

“Estamos en el peor de los mundos pero el escenario de ajuste feroz del Gobierno nos puede poner como la alternativa más competitiva en las elecciones de medio término”, sostiene un intendente bonaerense. Como suele ocurrir en años electorales, ya todos en el PJ anticipan que la provincia de Buenos Aires será “la madre de todas las batallas” y se ven con chances ante la evidente polarización que se percibe.

“Va a ser en contra o a favor de Milei y no va a haber espacio para terceras fuerzas, sobre todo con la virtual desaparición de Juntos por el Cambio”, anticipa una fuente del Gran Buenos Aires. También especulan que la probable alianza entre el PRO y La Libertad Avanza puede llegar a beneficiar a la oferta electoral del frente que arme el PJ. “Hay que subirlo a Mauricio Macri al ring, por algo el presidente le dilata el armado de la coalición, asegura un kirchnerista que intente reconfigurarse.