Datos que alteran la discusión

Los gobernadores, con miedo a hablarle a Milei, acuden al confidente menos pensado

Los gobernadores se están dividiendo entre los que ya quieren acordar con el peronismo y quienes piden prudencia. Mientras tanto, el Gobierno da respuestas a cada reclamo que le hacen.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare martes, 20 de febrero de 2024 · 22:05 hs
Los gobernadores, con miedo a hablarle a Milei, acuden al confidente menos pensado
Foto: JxC

El gobernador de Juntos por el Cambio no sabe con quién más hablar para expresarle un punto de vista diferente a Javier Milei. Teme entrar en la categoría de “traidor, basura, nazi, rata o depósito”, tal cual el presidente de la Nación califica a cualquier persona que piensa de manera diferente, no distinta siquiera, a como piensa él.

El interlocutor, azorado, trataba de calmarlo con diferentes argumentos pero, en general, le daba la razón tanto en sus puntos de vista como en su posición con respecto del tema que le preocupaba en particular, vinculado con su dramática situación docente y la herencia recibida.

Quien escuchaba le proponía que lo hablara directamente con Mauricio Macri, a quien el anarco capitalista e insultador serial escucha con avidez. Del otro lado se notaba que no quería llegar a esa instancia. Es como si fuera la Corte Suprema que, terminado el laudo, no había otro lugar adonde acudir.

Fue el propio exjefe de Estado el que advirtió que un intendente, al que conoce desde hace años y trabajó codo a codo con él en un momento, ahora tenía una gran relación con Milei. Le propuso, en una charla que tuvieron sin fotos ni comentarios posteriores, que fuera a verlo más seguido al presidente anarco capitalista, porque necesita tomar nota, desde otros lugares, de que algunas cuestiones no se pueden seguir midiendo con la regla que utiliza el jefe de Estado.

En uno de los tantos Zoom en el que participan diariamente, otro gobernador, de los más nuevos, ya propuso conseguir los votos para que el Congreso también defienda sus intereses. Miguel Angel Pichetto tiembla al escuchar todo esto, máxime cuando desde el peronismo lo vuelven a visitar viejos amigos que le piden que articule la oposición.

El único que expresa públicamente su respaldo a la orientación del Gobierno, porque siente que ya no tiene responsabilidades ejecutivas ni partidarias, es el exintendente Joaquín De la Torre, quien apalancado en un mensaje de Luis Caputo sobre la generación de reservas y la baja del stock de las Lelics, dijo: “Hay orden en las cuentas. Hay un rumbo”.

Primera y única reunión del jefe de Estado y los gobernadores

De la Torre tiene el día a día de varias áreas de poder, aparte de las que tiene personalmente con sus trabajos de campo y sondeos informales con jefes territoriales y dirigentes políticos de todos los partidos. “Ustedes, con la necesidad de escribir y nosotros de rosquear queremos acelerar todos los tiempos”, le recriminó a este periodista.

Su hermano conduce el área más sensible del gobierno, junto con la Economía, que es Desarrollo Social, donde están convencidos que “toda la discusión está dado en el 2,5% del presupuesto de la cartera. El resto ya está destinado a la gente a través del plan Alimentar”, comentan en el área en donde además trabajan varios colaboradores directos de la dupla política que armaron De la Torre con Diego Valenzuela.

La Tarjeta Alimentar distribuye, por hijo, $44.000 mensuales. Sin embargo, esta cifra no se multiplica por los integrantes familiares. Por dos hijos reciben $69.000 y por tres $91.000 pesos. En términos presupuestarios, para “la comida de los pobres” hoy el gasto es similar a la fórmula del Fernet. 70% para los beneficiarios de las tarjetas alimentar, y el 30% para las organizaciones sociales que coordinan los comedores sociales.

La temida “paz social”, en cuestión monetaria, está garantizada, se supone, en el estrato más bajo, donde todo se mueve a través de la asistencia social. Este mes las familias recibirán además de los $78.000 pesos por estar anotados en los planes Potenciar, $70.000 por ayuda escolar y $99.000 por asignación universal por hijo. Es decir que cada matrimonio o pareja con un hijo, que son los menos, recibirán a fin de febrero $445.000 peso promedio. Más que el doble de una pareja de jubilados que ganan la mínima.

Sin embargo, pueden pasar cosas. La inflación no cede, a pesar de la brusca caída de las ventas y la drástica reducción de la actividad productiva. Además, nadie puede garantizar que los dividendos de la cosecha de los granos que exporta Argentina pueden ser menos de los proyectados, teniendo en cuenta la constante caída de los precios internacionales, el retiro de China como comprador gigante, y otros parámetros económicos dinámicos.

¿Qué pasará si los gremios docentes finalmente avanzan en un paro formal y demoran el inicio de las clases? ¿Podrán los padres seguir dependiendo del cuidado de sus hijos? De diferentes maneras, en las vacaciones, los hogares tienen una organización que no pueden estirar en los tiempos. Marzo es un mes clave, donde todas las variantes negativas deben ceder si el gobierno pretende seguir reclamando paciencia.

“El gobierno anterior dejó un desastre. ¿Estamos de acuerdo? Rompió todas las variables económicas, fijó reglas imposibles para la producción si esta no estaba atada a las bondades del Estado benefactor y los funcionarios que ganaban con esa intervención… ¿En cuánto querés que lo arreglen? Hay que tener paciencia y el camino es el correcto”, explican desde la vocería oficial.

Sin embargo, son esos mismos voceros los que aceptan que “varias declaraciones o guerras santas emprendidas por el presi son innecesarias. Y antipolíticas, entendiendo a la política como la actividad social en la que se discuten y se organizan las actividades públicas”. Claramente, este comunicador es, ante todo, un demócrata.

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