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Las (des) memorias de Cristina Fernández de Kirchner sobre la pobreza oculta del kirchnerismo

Cifras de pobreza ocultas, subsidios sin control y emisión monetaria con inflación sin freno, las bases del segundo mandato de Cristina Kirchner. La memoria selectiva de un modelo que se agotó en 2015

Cristina Kirchner miente, habla del juego de la Oca, cuando durante el kirchnerismo se jugó al chancho va con los subsidios que terminaron en un sistema energético fundido por pericia del entonces ministro Axel Kicillof, precios pisados a electricidad y gas en área mentropolitana por 126 mil millones de dólares entre 2011 y 2023. La realidad y las urnas le son tan esquivas a la expresidenta que recurre al falseo constante de los datos a pesar de haber recibido el escarmiento electoral cien noches atrás. Habiendo fracasdo en su intento por marcar agenda la semana pasada, buscó entonces ahora endilgar el aumento de la pobreza a un Gobierno que todavía no pudo medirla porque el Indec elabora informes semestrales. 

Sergio Massa, Cristina Kirchner y Alberto Fernández elaboraron un plan electoral que fulminó las reservas del BCRA, expandió la base monetaria hasta el paroxismo logrando el récord de imprimir casi el 14% del PIB para perder por goleada, y olvida, como siempre que le conviene, que fue ella entre 2011 y 2015 quien se financió esquilmando el Banco Central por 104 mil millones de dólares, superando todos los récord históricos. Como siempre, el arte, en este caso, el dibujo, por encima de la estadística, eran tiempos de revólver sobre la mesa como política de estado de Guillermo Moreno, quien logró el efecto del camaleón para que la amnesia le permita se opositor algunos años después, sin éxito obviamente.

Africa. El fracaso de Guillermo Moreno en su intento por conquistar Angola.

La alfombra entonces ya rebalsaba, y el kirchnerismo en 2015 se iba por una puerta dificilmente más chica, enemistados y a los gritos, entre otros, por Alberto Fernández y Sergio Massa, quienes explicaban en cada bloque de televisión por qué Cristina Kirchner había arruinado la Argentina. La primera cifra de Carolina Stanley durante su gestión de Desarrollo Social con Mauricio Macri demostró que con planes y subsidios había una masa de 7.500.000 pobres sin medir, por lo que el 4.7% que habían mostrado por vez última era una burla a la realidad nacional. Cristina avanzó hasta cuando, otra vez, la urna le dio la espalda.

Cristina Kirchner olvida que fue Eduardo Duhalde, su mentor y quien le permitió a su marido ser presidente siendo un único desconocido del sur que ponderaba a Carlos Menem a nivel de ponerlo a la estatura de Juan Perón durante actos oficiales de Gobierno, quien aprobó la ley de emergencia económica en 2002, tal vez una de las más dañinas de la historia moderna junto con el sostenimiento del Poder Judicial en dictaduras. Fue precisamente Mauricio Macri quien no la usó, y el viajado Alberto Fernández quien retomó la emergencia para dar por comenzado el último año de corso financiero.

A ojo de buen cubero, el exministro Sergio Massa podría haber construido unos 63 gasoductos Néstor Kirchner si su viuda no hubiese dilapidado 126 mil millones de dólares para que Recoleta y San Isidro, entre otras zonas, no paguen más que cuatro dólares promedio de electricidad, mientras la base votante fuerte del kirchnerismo hombreó garrafas y pagó fortunas a punteros para conseguirlas durante la belle epoque de la dupla presidencial.

Dream team. Randazzo, Capitanich, De Vido y Kicillof, los hombres fuertes de CFK en tarifas y subsidios.

La economía de Cristina Kirchner despeja dudas en blanco: los planes sociales con Fernando De la Rúa eran 800.000 según el ministerio de Desarrollo Social, y apenas 10.900.000 después de su segundo mandato, con la crisis energética, la inflación en alza y las maniobras de Kicillof por YPF que ahora representan una deuda al país por unos 16.000 millones de dólares. Eran tiempos de estrechas relaciones con la familia Eskenazi y el empresario Pedro Brufeau, premiado aquel año en España como el empresario del año por  haber adquirido una petrolera sin sacar la billetera, algo que no se sabía que existía.

Emilio Apud, uno de los expertos en energía más prestigiosos del país acuñó el concepto de “populismo energético” con precisión quirúrgica a la hora de describir el sistema de quebranto estatal del kirchnerismo. Durante el apogeo de dicho sistema, Argentina llegó a pagar poco más del 10% de la factura de luz o gas, logrando únicamente un paréntesis de normalidad con Juan José Aranguren entre 2016 y 2018, cuando la boleta llegó al 75% y significó la partida del ministro y la vuelta de dicho populismo. 

Cristina Kirchner se enemisó con la realidad que ya no la cobija en las urnas ni en la política, con otro intento por determinar autoridad a los gritos, desde el frío del sur y el despoder. Kirchner sigue esperando que la Anses le deposite en pocas noches la suma cercana a quince millones de pesos por haber sido presidente y viuda de Kirchner. Los jubilados no logran llegar a los 200 dólares libres en mano por mes, lo que tampoco logra entender la ex vice presidente, enemistada con el pasado.