De Marchi, agazapado en la Casa Rosada y con una tropa que se le rebela
La caída de la ley ómnibus en la Cámara de Diputados dejó expuesto como uno de los grandes derrotados al mendocino Omar De Marchi. El exdiputado nacional y frecuente candidato a gobernador se ilusionaba con tener un rol destacado en el avance del proyecto desde su flamante puesto de secretario de Relaciones Parlamentarias y con la Sociedad Civil en el Gabinete de Javier Milei. Sin embargo, su incapacidad para gestionar acuerdos y su falta de vínculo con legisladores y gobernadores opositores le quitaron la posibilidad de sacar provecho de ese rol en el Ejecutivo. Paralelamente, el lujanino ve cómo se va desdibujando su liderazgo en La Unión Mendocina, la coalición que creó en 2023 para competir por la gobernación. A casi un año de su nacimiento, el padre de la criatura se encuentra agazapado en la Casa Rosada en un cargo nacional y viendo como se desvanece su influencia en la política local.
De Marchi había sido designado por el presidente para negociar las leyes impulsadas por el oficialismo con la oposición, pero tras el fracaso de la Ley Bases y Puntos de Partida quedó desdibujado y sin la posibilidad de tener un rol importante en el Gobierno. Al mismo tiempo que su proyecto político personal y nacional genera una grieta en la coalición provincial que supo liderar el último año.
El próximo miércoles tendría lugar una reunión de dirigentes de La Unión Mendocina para ordenarse internamente y comenzar a pensar en la proyección legislativa y política a futuro del espacio que salió segundo en las últimas elecciones provinciales, llevando como candidato a la gobernación a De Marchi. Uno de esos lineamientos a futuro consistiría en bloquear al lujanino su ambición de ser candidato a diputado nacional de cara a los futuros comicios.
Esta alianza opositora orquestada por el exintendente de Luján de Cuyo reunió a sectores muy heterogéneos. En esta mezcolanza electoral confluyeron dirigentes del PRO demarchistas; el partido Unión Popular, liderado por el legislador Jorge Difonso; el entonces intendente de Las Heras, Daniel Orozco; el Partido Demócrata (PD); la Coalición Cívica; varios dirigentes peronistas reciclados de gestiones anteriores; entre otros actores variopintos.
Lo cierto es que ahora todo apunta a que su creación parece volverse en contra a De Marchi, ya que buena parte de sus otrora aliados buscarían bloquearle su ambición de crecer e intentarían coparle el sello de La Unión Mendocina, ya que su figura y sus nuevas pretensiones políticas nacionales profundizan la grieta al interior del espacio bautizado como “100% mendocino”.
A poco más de un mes de su designación, el Secretario de Relaciones Parlamentarias ya tiene un rol completamente desdibujado en un cargo que a fin de cuentas solamente ha generado un gasto salarial extra al Estado. Asimismo, se encuentra agazapado ante la posibilidad de escalar en el Gabinete nacional. La salida del ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, y los recientes despidos del titular de Anses, Osvaldo Giordano, y de la secretaria de Minería, Flavia Royón, agitaron las aguas en la Casa Rosada y, a río revuelto, el mendocino ha sacado la caña de pescar.
Mientras que a nivel provincial quedan expuestas algunas de sus contradicciones, ya que la bandera de “defender los intereses de Mendoza” que enarboló durante todo el 2023 parece estar guardada mientras el Gobierno nacional le recorta fondos a Mendoza, como la quita de subsidios al transporte y mientras el presidente Milei amenaza con asfixiar económicamente a las provincias.
Estos factores han llevado a De Machi a dilapidar todo el capital político que construyó durante el año pasado, donde llegó a convertirse en el segundo candidato más votado para la gobernación, quedando a 10 puntos de Alfredo Cornejo en los comicios de septiembre.
A unos meses de ello, el lujanino hoy aparece borrado de la escena política mendocina y nacional y sin poder real. De hecho, ni siquiera ha podido ordenar a la tropa propia. A finales del 2023, cuando asumieron los legisladores electos por La Unión Mendocina se produjo la primera fragmentación, ya que la mayoría de ellos fueron conformando bloques independientes.
Si bien estos senadores y diputados provinciales pueden haber coincidido en algunas votaciones, carecen de una estrategia legislativa homogénea y no han funcionado en los hechos concretos como una bancada unida.
Otro ejemplo de la pérdida de influencia es que el único jefe comunal mendocino proveniente de las filas del demarchismo se desmarca de él. Se trata del intendente de Luján, Esteban Allasino, quien ha optado por tener un perfil bajo desde el punto de vista político y se ha enfocado en mostrarse más autónomo y despegarse de la herencia de La Unión Mendocina.
A su vez, también menoscaba la influencia de De Marchi en la coalición los frustrados intentos de instalar agenda de los legisladores que responden a él. Durante la última semana un grupo de estos senadores le solicitó al gobernador Cornejo que convoque a sesión especial con el fin de "buscar alternativas para bajar el Impuesto Automotor 2024". La reacción del oficialismo no se hizo esperar y la senadora radical Natacha Eisenchlas los tildó de ignorantes por desconocer cómo se convoca a ese tipo de sesiones.
Esta fallida jugada dejó expuesto al presidente del bloque de senadores de La Unión Mendocina, Germán Vicchi, uno de los promotores de la solicitud que dejó ridiculizados a sus compañeros de bancada ante las acusaciones de “burros” del oficialismo. Con esta falta de pericia legislativa, este senador demostró estar lejos de lograr incomodar al Gobierno provincial y terminar ocupando un cargo solo para gozar de los beneficios de la política.