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Sin plata, Cristina Fernández de Kirchner y la interna kirchnerista ponen en jaque la gestión de Axel Kicillof

Axel Kicillof acusó a la oposición por no poder contar con su presupuesto al no poder aprobar un nuevo endeudamiento para paliar el déficit corriente. La Cámpora logró su objetivo de desfinanciarlo.
Foto: Prensa Kicillof
Foto: Prensa Kicillof

El gobernador Axel Kicillof acusó a la oposición parlamentaria de haberle impedido contar con un presupuesto al no querer aprobarle el endeudamiento que necesita para cubrir todas las obligaciones que mantiene la Provincia desde "la gestión de María Eugenia Vidal" y los responsabilizó porque su gobierno ahora ingresará en una crisis económica que lo obligará a realizar severos ajustes. 

Las negociaciones fueron tensas y no pudieron ser resueltas por el bloque oficialista en la Cámara de Diputados, donde se debatieron los proyectos de presupuesto, fiscal impositiva y endeudamiento para cubrir parte del déficit. De este último ítem, el gobernador se había comprometido a dar un 10% para los municipios, pero los opositores reclamaban el 16%. Oficialmente, ese fue el punto de inflexión. Sin embargo, en off y en on, los propios intendentes y legisladores del peronismo kirchnerista creen que hubo algo más. 

Lo que se está viendo entre Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof es una "ruptura del kirchnerismo. Es la lucha desatada en el quiebre de lo que fue el kirchnerismo, que el peronismo no puede zanjar porque no tiene un líder que lo pueda solucionar", fue la rápida reflexión que realizó el intendente Ariel Sujarchuk a MDZ en un audio enviado apenas se supo de que volvió a fracasar la sesión en la que se debía aprobar el Presupuesto 2025 del Gobierno bonaerense.

El jueves pasado, en una video llamada desde La Rioja, Ricardo Quintela había exigido que el kirchnerismo dejase de "apretar" a Axel Kicillof con el tema del Presupuesto y comparó esta decisión de La Cámpora con la que tomó hace veinte días en el Congreso Nacional, cuando "el pacto que tiene Cristina Fernández de Kirchner con Javier Milei" provocó que siguiera como presidente de la Cámara de Diputados el libertario riojano Martín Menem.

La mayoría de los consultados sostiene que si Cristina Fernández de Kirchner hubiera pedido que se alinearan con el pedido del gobernador como en tantas otras oportunidades lo hizo, el desenlace hubiera sido diferente. "Es una pelea estéril para tener una lapicera que cada vez tiene menos tinta. Con estas disputas nos alejamos cada vez más de la gente", agregó el intendente de Escobar. Su vecino, Julio Zamora, había expresado, con alegría, que el Concejo Deliberante de Tigre había aprobado por unanimidad su Presupuesto y fiscal impositiva. Mensajes cifrados donde queda claro que mientras que los intendentes no tienen problema y reciben apoyos de propios y no oficialistas (en los concejos deliberantes no existen opositores), el gobernador no puede contar con esa suerte.

¿Cuánta responsabilidad tiene el propio Kicillof en todo este asunto que termina afectándolo directamente? Bastante. Sabedor desde hace más de dos meses de que había dificultades para aprobar todos los temas en cuestión, no tuvo la habilitad para sacar del debate otros temas como las reelecciones de los intendentes, el cambio del sistema electoral o la designación de los jueces de la Suprema Corte provincial.

Locuaz, el intendente de Escobar fue más allá al considerar que "la desconfianza que se tienen en la pelea por el futuro del kirchnerismo hace que cada uno quisiera asegurarse lo propio antes que nada. Lo único que buscaban era que la culpa la tuviera el otro", afirmó.

Una imagen que vale más que mil palabras. Así estaban tras la derrota nacional. Fue el primer encuentro entre todos. Después, todo fue peor. 

Más temprano, el que se pronunció con un largo relato explicativo en la red social X fue Facundo Tignanelli, presidente del bloque de (des) Unión por la Patria en la Cámara de Diputados bonaerense. Entre sus expresiones sobresale la necesidad por demostrar que todo lo que le envió el Poder Ejecutivo, en este caso Axel Kicillof, fue aprobado, salvo por dos temas. 

La CGT había reclamado por una solución urgente para evitar que el gobernador, quien ya se asumió como líder de lo que viene en un acto político la semana pasada, tuviera que seguir manejándose con los recursos del año pasado, sin actualizaciones en ningún impuesto. Eso y ahogarlo ante la decisión de Javier Milei de limitar al mínimo los aportes nacionales, anticipa una crisis en todos los aspectos. En la mañana de ayer, además, desde los distintos ministerios que conducen funcionarios que trabajan en favor de la precandidatura de Kicillof a presidente (30% del gabinete no lo hace) fue distribuido una carta que pretendían hacer firmar por miembros del PJ nacional y provincial reclamándole que no lo dejen sin presupuesto al gobernador. Esa carta jamás se supo si fue firmada por muchos o pocos porque nunca se dio a conocer.

En la intimidad legislativa hay coincidencias y algunas diferencias sobre por qué fracasaron las dos sesiones convocadas para tratar el Presupuesto, la Fiscal Impositiva y el endeudamiento que supliría un porcentaje que faltaría lograr a través de la recaudación ordinaria. Para este último punto se necesitan los 2/3 de los votos en ambas cámaras.

Los bloques legislativos del oficialismo están integrados mayoritariamente por referentes de La Cámpora y el Frente Renovador. Ahí queda la sensación de que el gobernador, en su pelea con los Kirchner, no quiso aflojar ni un centavo en las exigencias propias y de la oposición. "Si hubiera habilitado un par de puntos más para los intendentes, todo se destrababa", decían seguros los diputados del peronismo kirchnerista renovador.

Si bien los opositores coinciden en el tema de la falta de habilidad del gobernador para contener sus pedidos, el mayor peso lo ponen en la interna oficialista. "Ellos nunca se sentaron con una propuesta clara. Al principio nos usaban como culpables en su negociación con el gobernador. Cuando nos dimos cuenta, nos corrimos", le dijo un importante legislador del PRO. 

Kicillof volvió a calmar la pelea interna y sólo se refirió a la oposición cuando ayer hizo pública su postura al respecto. Si la pelea es con Milei, también lo debe ser con los opositores parlamentarios, porque sin plata y obligado a recortar, la idea del desdoblamiento electoral, que le daría más autonomía, casi es una  utopía. La Cámpora y el massismo lograron lo que pretendían, en este nuevo round. La semana pasada un experimentado legislador había advertido que el gobernador, al no querer tratar lo que habían aprobado sus propios legisladores, había "ganado un round, pero creo que no pueda con la pelea". Aquel preludio empieza a cumplirse.