Javier Milei se divierte mientras la oposición se llena de preguntas
Un año atrás, ni el más optimistas de los libertarios se podía imaginar llegar a fin de 2024 en el contexto actual. Javier Milei celebrando buenas noticias económicas, La Libertad Avanza consolidándose como partido en gran parte del país y la oposición en un berenjenal del que no saben cómo salir.
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Macristas, radicales, peronistas, todos están hoy peleándose puertas adentro de sus espacios, sin ponerse de acuerdo en cuál es el rumbo a seguir. Y mientras, Milei va pescando dirigentes de cada uno. La estrategia parece clara: en La Libertad Avanza no buscan alianzas de superestructura, sino acuerdos particulares, como si fuera un libro de pases de dirigentes.
El más resonante recientemente fue el de Cristian Ritondo. Milei se tiró sobre la granada y abrazó al jefe de bloque de diputados del PRO, incluso antes que la mayoría de los dirigentes de su propio partido, luego de que fuera denunciado por propiedades que empresas vinculadas a su mujer tendrían en Estados Unidos y por desarrollos inmobiliarios en la Ciudad (72 inmuebles) por los que se lo acusa de enriquecimiento ilícito.
“Está siendo víctima de operaciones y persecuciones justamente por ayudarnos y colaborar”, planteó Milei en un discurso el jueves al recibir otro premio liberal en Tucumán. Lo hizo al reconocer el “fundamental aporte del bloque de diputados del PRO” en lo que va del año. Desde que se desató el caso, Ritondo prefirió el silencio. En su entorno aseguran que aclarará todo lo que sea necesario en sede judicial y que mientras tanto no entrará en la discusión mediática. Desde el PRO, al parecer, decidieron seguir el mismo camino. Milei, en cambio, avanzó por un camino que nadie le pidió pero que puede terminar siendo beneficioso políticamente pero también perjudicial si la situación de Ritondo se complica.
“Si bien hemos arrancado de espacios distintos, hoy nos encuentra cada día más cerca de este reordenamiento ideológico del que tanto hablé durante años”, prosiguió Milei en Tucumán. La idea que tiene, junto a su entorno, es que la nueva polarización sea entre los que defienden “las ideas de la libertad” y los “colectivistas”.
Mientras el PRO muestra cada vez más señales de independencia, Milei los abraza y les agradece el aporte. En el macrismo no dejan de preguntarse cómo harán para armar un discurso electoral atractivo para el caso de que terminen presentándose por separado. Por las dudas, con una honestidad brutal, Mauricio Macri le dijo a los diputados de su bloque, en la última reunión que tuvo con ellos, que sabía que la mayoría no iban a poder retener sus bancas. De los 37 que son hoy renuevan 22, entre los que están Diego Santilli, María Eugenia Vidal y Hernán Lombardi.
En el mejor de los escenarios, quedarán 25 diputados dentro del bloque, con alrededor de un tercio identificados directamente con Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad será clave en el armado electoral 2025, porque promete ser puerta de entrada a LLA de muchos referentes del PRO que preferirán quedarse al calor del poder. Pero también entre los radicales Bullrich mete la cuña.
Milei no se olvidó de ellos en Tucumán: “Cabe también el reconocimiento al grupo cada vez más grande de radicales que con el correr de los meses se han ido sumando a este proyecto reformista que vino a cambiar a la Argentina”.
Siempre adelante, radicales
Esta semana quedó expuesto, una vez más, el desconcierto que vive la Unión Cívica Radical. El Tribunal de Ética decidió expulsar del partido a tres diputados que votaron a favor del veto presidencial tanto a la ley de aumento jubilatorio como de financiamiento universitario. Se trata de Mariano Campero, Martín Arjol y Luis Picat. A Pablo Cervi, otro del grupo de los “radicales peluca”, lo salvaron porque en el segundo tema se abstuvo.
Pero lo curioso es que la decisión del bloque de la UCR, que conduce Rodrigo De Loredo, es mantenerlos adentro. Los echados del partido seguirán siendo parte del bloque. Solo tiene una explicación: la UCR está fracturada. Alfredo Cornejo, por ejemplo, es uno de los líderes nacionales que salió a rechazar la decisión del órgano partidario. Los gobernadores son de los más incómodos con el armado 2025.
Quien de nuevo aparece en escena es Bullrich. Campero y compañía (el tucumano quedó como virtual líder del espacio) vienen articulando con ella para definir las estrategias políticas. Arjol y Cervi son los dos que tienen que renovar sus bancas y allí está puesto el objetivo. El primero en Misiones, el segundo en Neuquén.
Pero el mayor interrogante está puesto en qué hará el resto de los radicales que se muestran cercanos al gobierno, pero que preferirían mantener cierta autonomía. Como le pasa al macrismo, se llenan de preguntas sin respuesta sobre cuál sería el mejor posicionamiento político en 2025.
Peronismo en ebullición
En la oposición más dura tampoco hay respuesta. Los radicales referenciados con Martín Lousteau o Facundo Manes tienen en claro que nada pueden hacer con La Libertad Avanza y apuntan a sumar a todos los espacios no kirchneristas que se opongan a Milei. El problema es que saben que tienen pocas chances electorales. Y sin bancas se hace cuesta arriba la discusión.
En el Senado, Lousteau y Guadalupe Tagliaferri terminan sus mandatos y difícilmente puedan volver ya que las bancas parecen distribuirse entre LLA, el PRO o el kirchnerismo. En Diputados, al bloque de Democracia para Siempre le quedarán 3 diputados más lo que puedan sumar (¿Manes en PBA?). El de Miguel Pichetto, Encuentro Federal, tiene que renovar la mitad (8) y hay varios que se les va a hacer difícil. ¿Cómo hacen para renovar sus bancas los bonaerenses Emilio Monzó, Florencio Randazzo y Margarita Stolbizer, por ejemplo?
Y por más que parece más homogéneo y que va a sufrir menos pérdidas legislativas, el peronismo sigue atravesando un momento de desconcierto feroz. Tanto a nivel dirigencial como de la militancia, que no termina de comprender porque dos de sus principales figuras como Cristina Kirchner y Axel Kicillof están peleados.
“Para que te des una idea de lo difícil de entender que es todo, los dos más críticos de Cristina hoy son un fundador de La Cámpora y uno de los impulsores del Instituto Patria”, describe con sensatez un dirigente kirchnerista. Se refiere a Andrés “Cuervo” Larroque (lo enfrentó a Máximo Kirchner en el último encuentro en Moreno) y a Jorge Ferraresi (que desde Avellaneda no deja de cruzar a los camporistas Mayra Mendoza y Julián Álvarez).
En ese contexto, al gobernador bonaerense se le hace cuesta arriba conseguir los votos en la Legislatura para el Presupuesto 2025. En la mesa de negociación está restablecer las reelecciones indefinidas de los intendentes, aunque no se ponen de acuerdo. Cada uno quiere cuidar su quinta.
De cuidar sus quintas saben también los gobernadores, que se encuentran a la realidad de que en varios casos la imagen de Milei en sus territorios es incluso mejor que la de ellos. Por eso, ya se está hablando de ciertos acuerdos electorales para una competencia ordenada y así distribuirse las bancas. Parte de eso se vio también en Tucumán, cuando el Presidente fue recibido por el local, Osvaldo Jaldo, y su par catamarqueño, Raúl Jalil. Este último tiene a sus diputados todavía dentro del bloque de Unión por la Patria, situación que lleva a muchos a pensar que el bloque kirchnerista difícilmente atraviese los próximos tiempos con la conformación actual.
Todo risas para Milei
El desconcierto opositor choca con la felicidad libertaria, exacerbada en una semana que terminó a puras buenas noticias para el gobierno de Javier Milei. La más resonante fue la de la baja de la pobreza en el tercer trimestre del año. Conocida una actualización de las mediciones que realiza el Indec, diferentes especialista coincidieron en que entre julio y septiembre, la estimación de personas debajo de la línea de pobreza estaba entre 38 y 39%.
De mantenerse esa tendencia en el cuarto trimestre, la conclusión sería que Milei terminaría su primer año de gestión con menos pobres que los que dejó el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa (41,7%). Será un caso de estudio sobre cómo el control de la inflación, a pesar de lograrse con un feroz ajuste, permite semejante recuperación.
Se entiende más cuando se analiza junto a otros datos que aparecieron esta semana. Los salarios, por ejemplo, volvieron a ganarle a la inflación en octubre (4,6% contra 2,7% del IPC), con los informales subiendo al 7,7%.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de octubre, además, mostró que la actividad ya estaba ese mes un 0,6% por encima del nivel de noviembre de 2023, último mes entero del gobierno anterior.
El manejo del cepo y el dólar aparece como el único botón rojo hoy para el Gobierno. Un paso en falso puede hacer desbalancear al esquema económico y que pierda su mayor valor: la confianza. Por eso, la otra sonrisa que esbozó Milei esta semana fue por el anuncio del FMI sobre un nuevo acuerdo que se está negociando. El propio Presidente reconoció que esperan tenerlo firmado para el primer cuatrimestre de 2025. Sería la red de contención para salir del cepo sin temor a una disparada del dólar.
Ante este escenario, es lógico que la oposición esté llena de preguntas y con pocas respuestas. Todos miran las mismas encuestas y se encuentran con un problema: Milei se supone que ya pasó por el peor momento económico de su plan y su imagen está igual o mejor que al asumir. El Índice de Optimismo Ciudadano que realiza Poliarquía alcanzó en noviembre valores positivos por primera vez en más de cuatro años. Son 104 meses de mediciones donde el pesimismo era mayor al optimismo, salvo en tres oportunidades en 2017 y otra al comienzo de la pandemia. Desde que asumió Milei viene creciendo y en la última medición volvió a valor positivo.
Para mayor confusión opositora, mientras Milei los abraza y los llama a juntarse, por el otro lado los sigue castigando, demostrando estar dispuesto a gobernar tensionando a más no poder las normas. No tener Presupuesto 2025 o evaluar designar jueces de la Corte Suprema por decreto son solo dos muestras. De las respuestas que encuentren los opositores dependerá la nueva configuración que adquiera el sistema político argentino.