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En un clima de incertidumbre, Juan Carlos Maqueda empezó su mes de despedida de la Corte Suprema

En menos de un mes el más antiguo de los miembros de la actual integración de la Corte dejará su silla sin que Alberto Fernández o Javier Milei lo invitara a seguir por otros 5 años.

Sin una clara certeza de cuando el Senado discuta el pliego de Manuel García-Mansilla como su reemplazante, Juan Carlos Maqueda comenzó a transitar su último mes como ministro de la Corte Suprema. Ante la incertidumbre del lento avance de esa discusión junto al tratamiento del de Ariel Lijo, todo apunta a que el máximo tribunal podría finalizar el año con un triunvirato, salvo que el tema se trate en alguna sesión extraordinaria.

Entre actos y homenajes, el supremo cordobés transita su despedida luego de más de dos décadas ocupando uno de los cinco sillones del cuarto piso del Palacio de Tribunales de la calle Talcahuano. El próximo 9 de diciembre será agasajado por Ricardo Gil Laavedra en un evento en el Colegio Público de la Abogacía.

Contradictoriamente, dos días antes de su último día como miembro de la Corte y tres de su cumpleaños número 75, fecha en la que de acuerdo al mandato constitucional deberá cesar su cargo, Maqueda cumplirá 22 años de haber dado el salto de la política a la Justicia.

Fue la medianoche del 26 de diciembre de 2002, con apenas un año como senador nacional y tras la renuncia de Gustavo Bossert, el pliego de Maqueda fue impulsado por Eduardo Duhalde. Allí pasó de presidente provisional de la Cámara alta, cuerpo que avaló mediante votación de la designación, a miembro de la Corte Suprema.

En mayo de este año el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, blanqueó que Javier Milei tenía en carpeta a Manuel García-Mansilla como reemplazante de Maqueda cuando ese llegara a 75 y a Ariel Lijo para el lugar de Elena Highton de Nolasco, vacante desde la mitad del Gobierno de Alberto Fernández.

Pero el actual Gobierno quiere empezar el 2025 con una Corte Suprema completa a como dé lugar. A cuatro semanas de terminar el año, siguen las negociaciones para que se firme el dictamen de comisión y así avanzar con la votación de los pliegos de Lijo y García-Mansilla en el recinto. 

Sin embargo, aún faltan 3 firmas para el del segundo, clara evidencia que esto al kirchnerismo mucho no le cierra. Las rúbricas no garantizan que el pliego sea aprobado, pero desde el Ejecutivo siguen abrazados a la posibilidad de integrar al académico y a Lijo por decreto.

Mientras todo esto transcurre, Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti siguen sin levantar bandera blanca. La interna entre ambos magistrados continúa viva con un fuego cruzado que no cesa. Precisamente, Lorenzetti viene mostrando preocupación por el tema de la integración de la que sostuvo que más allá de ser transitoria, “funcionar con tres es difícil”.

De no avanzar por la vía de la discusión del pliego en el Senado (junto al de Lijo), está abierta la posibilidad del decreto durante la feria judicial de verano. En el medio, la “Corte de tres” sería un hecho consumado pero es claro que en caso de no haber unanimidad para la resolución de fallos, se abrirá la convocatoria a conjueces, cosa que dentro de Talcahuano están preparados. Tres miembros al frente del máximo tribunal, es algo que ya ocurrió durante el Gobierno de Mauricio Macri.

Para Maqueda, la Corte es un ciclo cerrado, el otrora miembro de la constituyente del 94 dijo que dejar su cargo “no es un drama”, pero si hubiera existido un gesto de Milei para prorrogar su continuidad por 5 años más lo habría pensado.