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Los dilemas que Axel Kicillof empieza a resolver de cara a su ruptura con Cristina Fernández de Kirchner

El gobernador debe anunciar si desdobla o no las elecciones. Con ese hito dejará en claro su independencia electoral y política de Cristina de Kirchner. Mientras, siguen las dudas sobre su Gabinete.
Foto: Archivo Mdz
Foto: Archivo Mdz

Una de las tantas reglas que regulan la actividad política también, previamente, fue puesta en práctica en las relaciones humanas y el sistema de liderazgos en general. Quien no puede lo menos, no puede lo más.

La discusión abierta por la salida o no del gabinete bonaerense del único funcionario con rango ministerial acusado abierta y públicamente por corrupción, Jorge D'Onorfrio, y en menor medida la de su pareja, Claudia Pombo, de la Presidencia del Concejo Deliberante de Pilar deja en claro las dificultades que tienen los dirigentes políticos tradicionales, a los cuales Javier Milei bautizó como "casta", de desprenderse de quienes en algún momento anduvieron con ellos en otras circunstancias políticas.

Axel Kicillof está sufriendo un desgaste increíble por algo que no manejó jamás. Su estilo, de relacionarse con dosis homeopáticas con sus funcionarios, sean ministros, secretarios y directores, lo hizo creer que por más que Sergio Massa le haya sugerido el nombre de D´Onofrio para ocupar el Ministerio de Transporte provincial, él no tendría ninguna responsabilidad en su trabajo cotidiano y mucho menos iba a ser vinculado con las denuncias que pesan sobre el ministro por la insólita limpieza de las multas de infracción causadas por las fotomultas en las rutas provinciales.

El gobernador cree que quien le "puso el chancho, se lo debe llevar", como le dijo alguna vez Sergio Berni a Cristina Fernández de Kirchner cuando le imputó su responsabilidad por haber puesto en la Presidencia de la Nación al abogado Alberto Fernández. En este caso puntual, para Axel Kicillof, quien tiene que sacarlo al funcionario es Massa, que es quien lo puso ahí en el marco de una alianza política.

El jefe del Frente Renovador hace dos meses le pasó el nombre sugerido para su reemplazo. Ariel Ciano, referente de su partido en Mar del Plata, es el propuesto para reemplazar a D'Onofrio. Sin embargo, el gobernador aún no hizo el enroque.

¿Estará esperando esconderlo dentro de un próximo cambio de gabinete? Un intendente aliado a la estrategia electoral del gobernador no pudo precisar si habrá o no una depuración dentro de la estructura oficial. Sí dijo que ya tomó la decisión de iniciar su propio camino político separado de quien fue su jefa y mentora, la expresidenta de la Nación.

Ante las dudas que le expresara este periodista, conocedor de la estrecha relación que tenían Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner hasta ayer nomás, el intendente insistió con su postura. "Ya está, olvídate. A veces somos nosotros los que lo tenemos que calmar", grafica. Efectivamente, los relatos escuchados dicen que son algunos de sus espadas políticas quienes están obligándolo a "saltar del avión", como grafica habitualmente uno de los anotados en el plan despegue. 

El gobernador y Massa en tensión por la renuncia de un ministro.

Sin embargo, las experiencias previas más el ejemplo "D'Onofrio" acrecientan las dudas por la capacidad que tiene el gobernador a tomar medidas ejemplificadoras. Hay ministros que ya dejaron trascender, además, que en los cambios que vendrán habrá una depuración ministerial donde perderán varios casilleros adherentes directos de La Cámpora. Ver para creer. 

Lo que más exaspera los ánimos de este jefe comunal como de varios otros es la falta de coordinación política entre los miembros del hoy oficialismo provincial. "Sí, nos cagamos mucho por mucho tiempo", explica. Sin embargo, para esta fuente "la decisión está tomada. Como también el desdoblamiento electoral el año que viene. Las elecciones provinciales se realizarán en otro día y mes que las nacionales", algo que no quiere bajo ningún punto de vista la recientemente electa presidenta del PJ Nacional y su primogénito Máximo, a cargo del partido en el ámbito provincial.

El intendente aduce el desconcierto, que también abarca a las otras fuerzas políticas, por el "desmadre que hizo Javier Milei con su llegada a la Presidencia. Eso desconfiguró todo". Sin embargo, y a pesar de estar consciente de este episodio determinante en la vida social argentina, aún cree que las reelecciones de los intendentes pueden volver a ser aprobadas.

"Si, es inexplicable. No tenemos un elemento para defenderla. Pero como todo pasa, se confía en eso", explica. "¿No sería inteligente de vuestra parte aceptar que el humor social cambió, que por un montón de cosas, hasta las que uno creía que no eran consideradas por la gente es que hoy nadie puede salir a hablar en contra del gobierno?", le preguntó MDZ. La respuesta fue por demás lógica. "Tenés razón, es así". Pero él no será quien tire la primera piedra al sistema.