El optimismo de Alfredo Cornejo, las oportunidades y el futuro del proyecto de cobre más avanzado
Alfredo Cornejo tuvo un agradecimiento especial a sus "colegas" de la Mesa del Cobre (San Juan, Salta, Catamarca y Jujuy), el grupo de gobernadores que se unió alrededor de la minería y la posibilidad de explotar ese metal. Ese gesto tiene una connotación política importante, pues fue la incorporación de Mendoza a ese grupo lo que permitió abrir puertas y sumar un punto más a la aceleración del plan minero que el Gobierno impulsa.
La Mesa, que también surgió como forma de tener más peso frente a las mismas empresas mineras y el Gobierno nacional, otorga un pasaporte que de manera aislada Mendoza no tendría. Ese movimiento se suma a la modificación del Código de Procedimiento minero y la aprobación en un proceso inédito de 34 autorizaciones para explorar en la búsqueda de cobre, que serán más de 100 en 2025.
El vuelco político es enorme. En diciembre de 2019, la Provincia vivía una situación de tensión social enorme por la modificación de la ley 7722 que había aprobado la Legislatura y Rodolfo Suarez revirtió ese cambio. "No se puede hablar de minería, es tema cerrado", repetía Suarez entonces, tras el fracaso de la política intempestiva. Cornejo cambió el eje, aunque cosechando parte de la siembra de esa época, y reimpulsó la minería con otra estrategia.
Optimismo y realidad
La Cumbre de Minería que tiene a Mendoza como sede es el corolario del 2024 de impulso a la minería y tuvo al gobernador en un modo eufórico, al punto de haber arriesgado fechas de difícil cumplimiento: estimó que en 2028 podrían hablar de explotación de alguno de los proyectos de cobre en Mendoza. Se supone que sería para comenzar a evaluar la explotación y no de ejecutarla, pues los procesos son extensos.
En el camino hay un solo proyecto que podría cumplir con esas expectativas, pues solo debería actualizar su Declaración de Impacto Ambiental. Pero está fuera del Distrito Malargüe. Se trata de San Jorge, la mina de cobre proyectada en Uspallata y rechazada por la Legislatura en 2011. El propio Cornejo no descarta analizar el tema, pero la empresa debe antes presentar la nueva Declaración de Impacto Ambiental para ser analizada y seguir el camino de la 7722. "Si se apurara ese proyecto, probablemente allí tendríamos, sin dar plazos, una explotación un poco más rápida", dijo el gobernador sobre San Jorge. Los yacimientos que rodean a San Jorge, así como ocurre con Paramillos, son de los que más tareas de exploración tienen, con resultados probados. Esa zona no tiene prohibiciones, pero sí complejidades sociales mayores por el rechazo que tuvo San Jorge.
“Estimo que si son positivas algunas de las exploraciones de esta temporada o del verano que viene, entre 2027 y 2028 podríamos hablar de explotación de cobre en ese momento". Arriesgo una fecha, pero no puedo decirlo con precisión”. De esa manera el gobernador puso alguna ventana temporal que puede sorprender. Es que los proyectos de cobre son de muy largo plazo y requieren un desarrollo de exploración amplio. Además, las minas demandan una inversión intensiva. En San Juan, por ejemplo, hay proyectos que tienen viento de cola y aún así llevan décadas de exploración.
Sin embargo, en la Cumbre quedó claro que la exploración ya genera agregado de valor. Los proyectos que se iniciarán en Mendoza están en una etapa embrionaria, pues en muchos casos no hay caminos, se deben precisar los trabajos y aún no hay certezas. Pero igual generarán trabajo, según explicaron en las distintas mesas de debate.
El horizonte minero de Mendoza podría ser más amplio. Y es lo que recorrió el primer día de la cumbre, aunque sea un tema aún no concretado. Los sondeos con el litio, la posibilidad de que Potasio Río Colorado se reabra y, en el largo plazo, explotar un recurso que Mendoza tiene probado en cuanto a su existencia: el uranio. Fue el secretario de Minería de la Nación quien mencionó como un mineral estratégico al uranio, pues es la base de los combustibles de las centrales nucleares que, en un contexto de cambio, cobran otro valor. Mientras en Malargüe se sondea cuánto cobre hay, la certeza es la presencia de uranio. Lucero es un gran conocedor de Mendoza, pues fue uno de los que tuvo a cargo el proceso de desarrollo de Potasio Río Colorado, que fue gestionado por Río Tinto y comenzado a construir por Vale.
Gran parte de la primera jornada de la Cumbre estuvo cubierta por el Gobierno; con la intención de transferir a los posibles inversores la nueva plataforma de la Provincia. A ellos les habló Cornejo. Pero también a los mendocinos, al referirse a la nueva base productiva que busca sembrar. "Estamos creando el mejor clima de negocios posible para desarrollar la minería. Con sustentabilidad económica, social y ambiental", dijo Cornejo.
En su discurso hubo otra señal relevante por la historia reciente en materia de recursos naturales. "Le pusimos fin a la especulación inmobiliaria con las propiedades mineras. Ahora, quienes poseen una concesión deben invertir; de lo contrario, pierden el derecho. Esto garantiza que los recursos de Mendoza se desarrollen para el beneficio de todos", dijo. "Hemos puesto la mirada en el futuro y no en el pasado", repitió Cornejo, quien garantizó el cumplimiento de las normas. Sí hubo otros funcionarios que sinceraron algunas de las visiones sobre las normativas locales, en particular la 7722. En una de las mesas en las que se habló de la institucionalidad, se mencionó que en "algún momento" hay que volver a revisar esa norma.
En cuanto a los hitos a futuro, además del inicio de los trabajos de prospección de los proyectos para buscar cobre en Malargüe, el Gobierno apunta a la factibilidad de Hierro Indio y a que se concrete la puesta a punto de la planta piloto de Potasio Río Colorado, la mina que tomó Minera Aguilar. Ese hito tendría un valor testimonial desde lo productivo, pero importante desde lo político. La provincia ya inició el plan para financiar la línea eléctrica que será clave para que esa mina funcione y que será la misma línea que llevará electricidad a Pata Mora. Para avanzar en la escala productiva, PRC necesita gas y, además, un plan logístico para poder sacar el producto.


