La crítica que ofusca a Alfredo Cornejo respecto al sucesor de Pedro Llorente
Este viernes se oficializó la renuncia de Pedro Llorente y el gobernador ha llamado a tener un debate serio respecto a quién debe sucederlo en el cargo. En una conferencia de prensa disparó contra las "crónicas periodísticas" y los dirigentes de la oposición por la mala calidad de sus argumentos y exigió mejorar la calidad del debate. Pero en la misma conferencia el propio Alfredo Cornejo ridiculizó al juez de la Corte Mario Adaro y negó que Mendoza tenga una Suprema Corte partidizada para luego acusar a dos jueces "peronistas" de fallar siempre en su contra.
El debate debe ser serio porque la seriedad del cargo así lo demanda. Pero para que eso sea posible, debe ser un debate sincero. No se trata de discutir si el pliego que propone el Ejecutivo es de una persona que cumpla o no con los requisitos legales, sino más bien sobre el perfil del elegido o elegida.
Sea hombre o mujer, si es un funcionario provincial será más de lo mismo. Ya sea el subsecretario de Justicia, Marcelo D'Agostino o la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, en ambos casos se trataría de una suerte de premio a la lealtad. Si esa es su decisión, habrá que sumarlo a la lista de "leales" premiados por Cornejo, entre los que se destacan el expresidente en la Cámara de Diputados Néstor Parés en el Tribunal de Cuentas, donde también nombró como vocales a Liliana Muñoz y Gustavo Riera. Su exministra de Hacienda, Paula Allasino fue nombrada contadora general de la provincia y su exministro de Gobierno, Dalmiro Garay, hoy es presidente de la Suprema Corte.
Todos ellos cumplen los requisitos constitucionales para ocupar esos cargos y sus pliegos fueron avalados por la Cámara de Senadores. Nadie pone eso en tela de juicio. Lo que se debate es el efecto institucional de la cooptación por parte del oficialismo de los órganos extrapoder. Esa es la cuestión, aunque en Casa de Gobierno se crispen cada vez que alguien se atreva a esbozar esa afirmación.
Sin embargo, Alfredo Cornejo puede presumir también -y lo hizo en la última conferencia de prensa- que en algún momento designó en cargos clave a personas que no eran de su riñón político, como por ejemplo el procurador Alejandro Gullé y el juez José Valerio. Casualmente, son los dos que más dolores de cabeza le han dado en estos últimos años.
Habrá que esperar hasta que el gobernador revele qué perfil elige para ocupar la vacante que se abrirá en la Suprema Corte el próximo 28 de febrero. ¿Será un funcionario o funcionaria provincial como ocurrió con Dalmiro Garay? ¿Se inclinará por por algún magistrado o magistrada como en el caso de Gullé o Valerio? ¿Optará por una abogada o abogado del foro alineado con su reforma judicial?
Hace pocos días en Canal Bardo el exministro de Seguridad, Gianni Venier, fue consultado sobre una eventual postulación y fue categórico a la hora de responder. "No creo, porque en un punto soy muy independiente y no creo que sea un candidato cómodo para alguien. Me gusta la independencia y soy de tinte liberal. Quiero que haya menos Estado y eso no le gusta a mucha gente de la política", aseveró.
Y allí se encierra el debate de fondo ¿qué Justicia necesitamos? ¿Necesitamos un Poder Judicial independiente u obsecuente? ¿Necesitamos una Corte prestigiosa o pragmática? ¿Reformista o conservadora? ¿Austera u onerosa?
"Para mi tiene que nombrar a alguien en la Corte que venga con las nuevas ideas que vemos en la nación y que es lo que se votó en la provincia. Ideas de tinte liberal. No le vendría nada mal, porque este sistema liberal de Javier Milei apunta a la reorganización del Estado. Apunta a bajar los costos, a usar los recursos bien. La Justicia necesita mucho más eso que sacar buenos fallos. La administración del sistema completo hoy requiere estilos más Milei", manifestó sobre ese punto el abogado Gianni Venier.
La discusión está abierta y la pelota la tiene el Ejecutivo. "No es un caso menor. Yo me lo tomo con responsabilidad la elección y me lleno de dudas sobre quién mandar, justamente porque creo que tiene que ser con mucha responsabilidad", remarcó el gobernador Alfredo Cornejo y pidió "que se muerdan la lengua los que opinan cualquier cosa".

