Presupuesto 2025: el Gobierno se endurece y a la oposición le queda una carta
La negociación está empantanada y el proyecto de Presupuesto 2025 está más cerca de quedar en eso, un proyecto, que en lograr convertirse en ley. El Gobierno se muestra cómodo con la posibilidad de prorrogar el de 2023 por segundo año consecutivo y ya logró un triunfo: que los gobernadores sean los que están reclamando que se apruebe en extraordinarias.
El miércoles por la noche, los gobernadores de Juntos por el Cambio armaron un zoom con los jefes de los bloques del PRO, UCR, Encuentro Federal y Democracia para siempre. Allí se definió pedirle una mesa de negociación al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, junto al ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, para acordar el Presupuesto 2025 y votarlo en sesiones extraordinarias.
La respuesta fue contundente: silencio. Desde la Casa Rosada ya no muestran interés en avanzar con el Presupuesto 2025. Consideran que los gobernadores y algunos bloques opositores equivocaron la estrategia. "Creían que dilatando la cuestión hasta el final nos iban a llevar a un punto donde íbamos a tener que ceder, y no es así", explican en un despacho de Balcarce 50. Insisten en que el texto que presentaron era muy claro en la necesidad de respetar la receta del déficit cero y que los planteos que se vienen haciendo son contrarios a esa posibilidad.
¿Esto quiere decir que ya no hay vuelta atrás, que si la oposición hace un planteo que respete esa máxima no se puede reflotar la negociación? "Lo veo muy difícil la verdad, esa es una discusión de un mes atrás", responden, lacónicos, desde el Poder Ejecutivo.
Esta posición genera suspicacias en sectores de la oposición, que replican que el objetivo del Gobierno fue siempre el mismo: que se empantane la negociación y no haya Presupuesto votado por el Congreso por segundo año consecutivo. La consecuencia de esta determinación es que el Ejecutivo se reserva mayor grado de discrecionalidad a la hora de redireccionar el gasto.
En el Gobierno siempre respondieron que el objetivo de máxima siempre fue que haya Presupuesto 2025, por dos razones. Primero porque es una buena señal para los mercados (que igual en el fondo siempre van a mirar más lo que haga Hacienda con la ejecución y el control del déficit que lo que diga la ley de leyes) y, segundo, por el legado que quiere dejar Javier Milei con un texto que en su primer párrafo obliga a tener déficit cero.
De todas formas, siempre aclararon que si la oposición pedía cambios de manera tal que se rompiera esa fórmula no iban a dudar en volver a prorrogar el de 2023. Hoy esa decisión parece encaminada.
En el Congreso, de todas formas, son un poco más abiertos. "Se están buscando los puntos de acuerdo, se siguen buscando los consensos", asegura una fuente al tanto de las conversaciones.
Entre los gobernadores dialoguistas no pierde la esperanza. Aseguran que es "indispensable" para todas las partes que haya Presupuesto 2025. E insisten con una lista de cinco puntos que quieren negociar:
- Financiamiento del déficit de las cajas previsionales provinciales no transferidas de acuerdo con los pactos fiscales. (El Gobierno, por ahora, no se mueve de los $254 millones que están asignados en ese punto en el proyecto de ley)
- Financiamiento de la compensación del Pacto Fiscal de 2017.
- Eliminar las afectaciones específicas del impuesto a los combustibles cuyos fondos, a juicio de los gobernadores, están subejecutados. Pretenden que se coparticipen.
- Reducción del aporte que realizan las provincias de los fondos coparticipables para financiar a la AFIP (ahora ARCA).
- Coparticipación de los Aportes del Tesoro (ATN) no distribuidos.
La posición de los gobernadores de Juntos por el Cambio (único espacio donde se los sigue conociendo como tal) es que el Gobierno está incumpliendo con pactos con las provincias que debería cubrir, así como decidió cumplir con la coparticipación que la Corte Suprema definió que le debe devolver a la Ciudad de Buenos Aires.
Así como están encaminadas las negociaciones, el Presupuesto 2025 no pasará por el Congreso. Desde la oposición, sin embargo, buscarán insistir con voltear el DNU de canje de deuda y avanzar con el proyecto para modificar la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia. Un tire y afloje en el que el Gobierno, hoy parado en encuestas que le sonríen, parece decidido a endurecerse.