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Presidentes y vices: todas las rupturas que marcaron la política argentina

Milei blanqueó lo que todos ya sabían: su relación con Villarruel colapsó hace tiempo. Desde Menem y Duhalde hasta hoy, las duplas que se rompieron cuando llegaron a la Rosada.
Otros tiempos. Milei y Villarruel en el Congreso. Foto: NA
Otros tiempos. Milei y Villarruel en el Congreso. Foto: NA

"En muchas cosas está más cerca del círculo rojo de lo que nosotros llamamos casta". Con esa frase, el presidente Javier Milei, decidió blanquear la ruptura de su relación con su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Nada nuevo en el horizonte. La distancia ya era conocida por propios y extraños antes de la entrevista que el líder de la Libertad Avanza le concedió a la LN+. Sin embargo, la aceptación de un vínculo que no funciona desde hace tiempo puso sobre el tapete una realidad con la que la democracia argentina convive desde hace mucho tiempo: el fracaso de las fórmulas presidenciales luego de probar las mieles del poder.

Hagamos un poco de historia. El sábado 9 de julio de 1988, la fórmula Carlos Saúl Menem - Eduardo Duhalde ganó la interna peronista ante Antonio Cafiero y José Manuel de La Sota. Un año después, los pesos pesados del justicialismo se impusieron en las presidenciales del 14 de mayo de 1989. La dupla conviviría hasta 1991, año en el que Duhalde decidió renunciar para asumir como gobernador de la provincia de Buenos Aires. A partir de ese momento, la lucha por el poder arrojaría un sinfín de idas y vueltas que tendría su punto de inflexión cuando el riojano expresó su deseo de ir por la reelección.

Menem también mantuvo disidencias con Carlos Ruckauf por el deseo de re-reelección del entonces presidente argentino y su anhelo de lograr un tercer mandato. "Estoy en contra de que se viole la Constitución, que es sumamente clara. La Corte Suprema no tiene ningún fundamento jurídico para habilitar un tercer mandato", explicó Ruckauf durante uno de los tantos viajes del riojano al exterior.

Duhalde y Scioli, dos que fueron vicepresidentes.

El gobierno de la Alianza tampoco corrió con mejor suerte. Mientras el país atravesaba una crisis que culminaría en el estallido del 2001, el compañero de fórmula de Fernando de la Rúa, Carlos "Chacho" Álvarez, decidió pegar el portazo tras el escándalo de la "Banelco", el conflicto que estalló tras una denuncia por sobornos a varios senadores para que aprobaran el proyecto de Ley 25.250 de Reforma Laboral. La iniciativa había sido propuesta por el oficialismo del que Álvarez formaba parte. Si bien el dirigente del FREPASO señaló que no lo empujaba "ningún ánimo de debilitar la figura presidencial", su salida terminó de resquebrajar a un gobierno que venía tambaleándose y nunca terminó de hacer equilibrio.

En 2003, un personaje poco conocido en Buenos Aires como Néstor Kirchner recuperaba el poder para el peronismo y desembocaba en la Casa Rosada junto a Daniel Scioli como su vicepresidente. Esa relación tampoco funcionaría de manera aceitada y arrojaría varios cortocircuitos que terminarían con el despido de varios funcionarios que respondían al ex deportista. Si bien la relación no terminó en ruptura, el actual aliado de la Libertad Avanza fue quedando aislado del primer gobierno kirchnerista. 

Por su parte, Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos dejarían uno de los capítulos más memorables en la historia de la política nacional. Corría el año 2008 y el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció el martes 11 de marzo "la resolución 125". Esa decisión culminaría en un conflicto que duró 129 días.

Todo comenzó a complicarse el 25 de abril cuando Lousteau renunció ante las presiones externas e internas. La economía sucumbió ante la política y el Gobierno y el campo comenzaron a intercambiar agresiones. El PJ denunció acciones golpistas y desde la vereda de enfrente respondieron con un paro de granos y la interrupción en el envío de ganado a Liniers. Tras una serie de detenciones y enfrentamientos, el malestar llegó hasta Olivos mientras se desarrollaban movilizaciones pro gobierno en Plaza de Mayo. 

La historia es conocida. El tema llegó al Congreso y el 17 de julio se produjo la batalla final cuando, tras un debate de 18 horas, Cobos se vio obligado a desempatar y afirmó: "Mi voto no es positivo". Un día después, el Gobierno derogó la resolución de la ley de retenciones que había conseguido un mes antes. Para Cristina, el mendocino pasó a ser un traidor.

La última gran tensión entre un presidente y su vice antes de la ruptura que reconoció Milei ocurrió cuando Alberto Fernández aún estaba en el poder. Si bien nunca quedó claro como comenzaron los cortocircuitos entre la dos veces presidenta y el expresidente del PJ, no son pocos los que marcan la manera en la que Alberto negoció con el FMI como un punto de inflexión. A partir de allí, la relación ingresó en un laberinto del que nadie supo cómo salir. Tiempo después llegaría la frase de "funcionarios que no funcionan" y las contantes declaraciones en la que la  CFK eligió despegarse de su compañero de fórmula.

Alberto y Cristina llegaron al final de mandato sin hablarse y con posturas totalmente opuestas sobre la visión de país que tenían. Fue el último gran enfrentamiento entre un presidente y su vice, claro, hasta que Milei y Villarruel decidieron inaugurar su propio capítulo.