Rosca porteña: el fin de año legislativo pone a prueba las alianzas de cara a 2025
El oficialismo porteño está concentrado, en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en cerrar el ciclo parlamentario con la sanción de algunas leyes clave para el próximo año como es el proyecto de Presupuesto 2025.
Hasta ahora los funcionarios de la Ciudad hicieron un gran esfuerzo para lograr la concurrencia de los responsables de ministerios y organismos externos y de control a la comisión de Presupuesto que conduce la legisladora Paola Michielotto (PRO). En ese contexto, los convocados fueron a dar explicaciones sobre los destinos de las partidas que se presentaron en el proyecto de ley.
Si bien el debate recién comienza, la idea es sancionar el paquete económico, que incluye el proyecto de Presupuesto y las modificaciones que se hagan a la Ley Tarifaria y al Código Fiscal, a mediados del próximo mes. Hoy, las dificultades para que eso ocurra no solo están relacionadas con la oposición, sino también con aliados del PRO. A esta situación debería sumarse el condimento de la implosión del bloque de La Libertad Avanza que se verá cómo vota con la nueva conformación.
El punto de mayor discusión ahora es cómo se actualizará el pago del impuesto inmobiliario que los vecinos abonan junto con las tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). El Gobierno porteño ya anunció que no será por inflación. La propuesta que se dio a conocer el mes pasado apunta a una división geográfica, es decir por barrios o zonas. Por ahora el peronismo, que es la primera minoría en el recinto, no acompañaría ese cambio. Con dudas también planteadas por el radicalismo, el desembarco del proyecto en el recinto se demora. El oficialismo tiene los votos para el Presupuesto pero la Tarifaria requiere mayoría absoluta de 31 votos de los 60 del recinto. En su primer año de gestión o lo que va hasta ahora, Jorge Macri consiguió mantener a lo que fue Juntos por el Cambio en sintonía y sumar un voto para alcanzar esa mayoría. Pero la pretemporada electoral parece cambiar la mirada.
El Código Urbanístico en debate
También se elevará el tono en la discusión sobre el Código Urbanístico que debe ser aprobado por segunda vez para convertirse en ley. En ese camino se realizó una audiencia pública de la que participaron más de 1.700 inscriptos. La instancia no es vinculante pero sí obligatoria.
Las próximas votaciones tendrán como novedad la puja porteña de La Libertad Avanza en todas sus versiones, empezando cuando el bloque referenciado con Karina Milei presentó un proyecto de ley Bases porteño con propuestas de ahorro en el gasto de la política, privatizaciones y otras ideas, en una elevación del proyecto que no cayó bien en el PRO. Sostienen que así como en el Congreso el macrismo apoya las iniciativas de Javier Milei, La Libertad Avanza podría apoyar las de Jorge Macri.
Lo cierto es que el bloque que era de 10 legisladores quedó partido en cuatro con el portazo del diputado de la Ciudad Eugenio Casielles el fin de semana. El diputado, de amistad con Ramiro Marra, participó del armado de la campaña de LLA una vez que emigró del lavagnismo. Enfrentado ahora por considerar, entre otras cuestiones que "este espacio hoy se llenó de aplaudidores, obsecuentes, las mismas caras que gobernaron las últimas décadas y las mismas prácticas mesiánicas que nos hicieron fracasar una y otra vez", lanzó una agrupación propia.
Como sea, el diputado se alejó del bloque La Libertad Avanza (versión bis) que integraba con Marra y Jorge Reta y conformará un monobloque que se llamaría como su nueva agrupación "Transformación". La bancada mayoritaria de La Libertad Avanza, en la Legislatura porteña, la conduce María del Pilar Ramírez, referenciada con Karina Milei y suman 5 bancas. Luego queda otra bancada de dos miembros, ligados al diputado nacional Oscar Zago.
Hasta ahora el bloque de Marra venía acompañando al oficialismo y no así el bloque que conduce Ramírez.
Esos movimientos van también de acuerdo a la proximidad o no de que se concretara una alianza entre los libertarios y el macrismo que se definiría en el año electoral. Esa posibilidad la mira, a la vez, el radicalismo, principal aliado del PRO en su versión porteña.