Presenta:

Javier Milei se asomó al abismo y se volvió a salvar sobre el final

El oficialismo era optimista pero sufrió hasta el final las dudas sobre si conseguía el número para defender el veto a la ley de financiamiento universitario. La soga se tensa cada vez más.
Foto: Santiago Tagua/MDZ
Foto: Santiago Tagua/MDZ

Javier Milei volvió a caminar por el desfiladero, vio el abismo y se salvó por un pelo. En la Cámara de Diputados volvió a quedar en claro que no le sobra nada y que cualquier veto presidencial puede entrar en una tómbola donde un mínimo acuerdo político fallido puede tirar por la borda la estrategia de la Casa Rosada. 

Hace un mes, con el veto jubilatorio, había ratificado los "87 héroes" y la diferencia fue más amplia. Tuvo margen para celebrar que no solo había conseguido el tercio más dos sino que la oposición había quedado a lejanos 13 votos de los dos tercios. Este miércoles, con 159 votos afirmativos y 85 negativos, a la insistencia contra el veto le faltaron apenas 4 votos.

Es que Milei llegó a esta votación fruto de la propia impericia del Gobierno para resolver el problema con anterioridad. Hubo una primera marcha universitaria en la que después hubo un acuerdo para aumentar los fondos para gastos de funcionamiento. Pasó el tiempo y el problema salarial se fue profundizando. Eso reavivó el clima político en el Congreso para avanzar con la ley de financiamiento universitario. Pero tampoco se desactivó a tiempo.

Sanción, nueva marcha universitaria, veto y amenaza de insistencia fueron los siguientes pasos necesarios para que el Gobierno tomara decisiones. Sobre todo la de otorgar el aumento de 6,8% a los gremios universitarios (docentes y no docentes) a pesar de que lo habían rechazado en las reuniones paritarias. Fue una idea que acercaron desde el PRO, citando el caso del hoy diputado  Alejandro Finnochiaro, quien cuando era ministro de Educación bonaerense con María Eugenia Vidal definió dar un aumento a pesar de que los gremios, con Roberto Baradel a la cabeza, lo rechazaban. La plata en el bolsillo de los docentes es la mejor medida política para desactivar conflictos. 

Desde un principio se especulaba, incluso en Casa Rosada, con que la postura del PRO era para marcar la cancha más que en serio atestarle una dura derrota al Gobierno. Sin embargo, en el espacio que lidera Mauricio Macri llegaron a dudar en dar libertad de acción si se volvían a sentir ninguneados. Eso no solo hubiera significado la ruptura de la alianza política, sino que podía significar un golpe certero a la estabilidad de la Administración Milei. Para los mercados, la gobernabilidad es una de las cuestiones claves para definir la suerte de este gobierno. La falta de apoyo de un actor market friendly como Macri hubiese tenido una difícil recepción. Al final se vio lo contrario, desde que el PRO manifestó su apoyo y más aún cuando en la sesión estaba clara la derrota opositora, el Riesgo País volvió a bajar.

Pero con el PRO solo no era suficiente. Al grupo de radicales disidentes había que volver a juntarlos y a los gobernadores había que buscarlos. Los 5 de la UCR terminaron siendo 4, porque Pablo Cervi de Neuquén se abstuvo. Hubo intensas negociaciones para mantenerlos, e incluso se buscó sumar a ellos al catamarqueño Francisco Monti, quien terminó votando por la insistencia de la ley. Roxana Reyes, quien también se había desmarcado con los jubilados ahora volvió a votar como la mayoría de su bloque.

Entre los gobernadores, había quienes a la mañana se mostraban sorprendidos porque el Gobierno no los estaba contactando para negociar. "Encima todo lo que venimos negociando no nos cumplen nada", argumentaban. Desde la Rosada y el Congreso los desmentían. "Se está hablando con todos, ya sea diputados o sus jefes", aclaraban. Y se notó. La mayoría terminó poniendo huevos en diferentes canastas. 

El único que volvió a mostrar su afinidad con los libertarios es Osvaldo Jaldo; sus tres diputados votaron con el oficialismo. Rogelio Frigerio (Entre Ríos) tuvo uno a favor y otro en contra. Nacho Torres (Chubut), una a favor del veto y otro ausente. Hugo Passalacqua (Misiones), cuatro abstenciones. Raúl Jalil (Catamarca) aportó una ausente del bloque kirchnerista pero otros 3 en contra del veto. Gustavo Sáenz (Salta) esta vez se rebeló y mandó a dos a votar por la insistencia, pero una se ausentó. 

Este veto fue un parto para los negociadores de Milei. Nunca estará del todo claro cuánto se entera el Presidente de las cosas que se negocian para conseguir apoyos. Lo que sí está claro que la cuerda se va tensando. Hasta ahora, el Gobierno consiguió los apoyos mínimos necesarios cada vez que se enfrentó a un abismo. La duda es si será para siempre. En su éxito económico, probablemente, estará la respuesta.