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Apremiados con la Boleta Única, en Buenos Aires exploran una reforma extrema

Urgidos por soluciones que no los marginen aún mas, los dirigentes más importantes de Unión por la Patria piden discutir la manera en que se elegirán los candidatos bonaerense. Kicillof se abstiene.
Para el gobernador, nada de lo que se discute lo urge. Foto: Gentileza Marina Espeche
Para el gobernador, nada de lo que se discute lo urge. Foto: Gentileza Marina Espeche

“Si Axel fuera peronista, hoy no habría ningún funcionario de Máximo”, le dijo a MDZ uno de los intendentes que están pidiendo a gritos que se anime a emanciparse del cristinismo, donde todos los días le demuestran que no lo quieren. Si bien no es uno de los que más se expone en los medios, sí es el que está observando, con más dudas que certezas, la inmovilidad política del gobernador, que no asume la conducción de un espacio hoy sin jefe. “Si no lo construyó, no puede conducirlo”, sostiene siempre “el orfebre”, quien cree que Kicillof “se encontró con la posibilidad de encabezar porque Cristina lo obliga a hacerlo”.

"También fue intendente porque Ella lo puso. Él entró porque representaba un colectivo que ahora parece que quiere dinamitar", le dijo a MDZ un camporista de pura cepa que, como muchos, aún mantiene su cargo en el Gobierno provincial.

Este proceso de dispersión y reconfiguración de todo el oficialismo bonaerense hace que muchos proyectos que están en carpeta no pasen por su despacho. Desde las reelecciones de los intendentes hasta completar los miembros de la Corte Suprema provincial, que hoy funciona con tres miembros nada más. En el medio se abren otros frentes, como la designación de funcionarios opositores en los organismos públicos que dependen de la Gobernación y un cambio radical (por lo profundo) del sistema electoral. Abandonar el sistema de “secciones electorales” por el de distrito único. Esos temas los discute "la política", en la que Kicillof parece no influir. 

“Todo esto tiene que ser tratado en la sesión que va entre Navidad y Año Nuevo, donde la gente ya está en otra”, advierte un experimentado legislador que está al tanto de cada detalle. La fecha mágica sería el 26 de diciembre, dos días antes que el de los inocentes.

De los cuatro temas, reelecciones, Corte, cargos y modificación del sistema por el cual votan los bonaerenses a sus representantes legislativos, el único tema que produce novedad e impaciencia es el último. Es que según el protagonista, el tema despierta fervor o rechazo directo.

¿Por qué un sector del oficialismo, vinculado con Sergio Massa y Máximo Kirchner, se empezó a hablar del cambio? Porque se sancionó la Boleta Única de Papel para decidir los candidatos nacionales. Por este sistema, inevitablemente, debe desdoblarse la elección bonaerense y, en ese caso, realizar las elecciones provinciales en una fecha diferente, preferentemente anticipada, o el mismo día, de manera simultánea, pero con dos cuartos oscuros y mesas distintas.

En la actualidad, las elecciones para cubrir los cargos de diputados y senadores provinciales se elijen a través de las ocho secciones electorales. En 2025 se elegirán 66 representantes para la Cámara baja y 23 para la Alta en siete secciones. La octava es la Capital de la Provincia, La Plata, donde se votan 6 diputados provinciales nada mas.

Sin diálogo, difícil impulsar cambios o fijar estrategias.

En este sistema, los “dueños” de las secciones, al quedar desprendida del referente o fuerza nacional que produce la atracción mayor, es el intendente. Y, por ende, ellos son los que pondrían más cantidad de legisladores en desmedro de los dueños del sello, que en el caso del peronismo kirchnerista renovador lo manejan Kirchner y Massa. 

Cuando el ex candidato presidencial de Unión por la Patria lo propuso en una reunión partidaria, uno de la docena jefes comunales presentes, todos del Frente Renovador, y que viene de varias reelecciones, lo frenó. “Con eso nos cagas a nosotros”, le dijo. Massa sabía de qué hablaba. “Quedate tranquilo, que siempre vamos a privilegiar a los propios. “Vos sos nuestro”, remató.

Las ocho secciones en las que se divide el mapa político de la Provincia están la Primera y la Tercera, que abarcan la zona norte, sur y oeste del Gran Buenos Aires. La segunda, que limita desde el Conurbano hasta el límite con Santa Fe y Entre Ríos, la cuarta y séptima, el centro productivo, la quinta, Mar del Plata, cabecera de General Pueyrredón, Tandín y los distritos de la costa hasta Necochea, que conforma la Sexta sección que incluye Bahía Blanca y Carmen de Patagones. La Octava es La Plata.

Todos estos territorios los dirigentes que más peso tienen en cada elección son los presidenciales y los intendentes. Los que estaban en el “medio de la sábana” pasaban inadvertidos. Ahora eso cambió drásticamente por la instauración de la boleta única nacional, donde solo pueden aparecer diputados y senadores nacionales. Los provinciales deben elegirse en otro cuarto oscuro, con otra boleta, que seguirá siendo sábana, pero solo conformada por dos cuerpos. Legisladores provinciales y concejales.

Con la instauración propuesta de “distrito único”, ahí los intendentes pierden peso político y lo gana “la orga”, que podrá poner candidatos atractivos al tope de la lista que luego pueden o no representar las diferentes necesidades o realidades zonales, como lo hacen las secciones. Acá los intendentes mirarán casi desde afuera. "Hasta que no termine el quilombo de la interna no podemos hablar de nada. Es todo una locura", dejaron en claro del lado renovador.

Si bien hoy los jefes comunales ya no pesan como antes en el peronismo, donde la lapicera la manejan Cristina Fernández de Kirchner y su hijo, más de una vez incidían y tensionaban hasta el extremo para ser incorporados. De esto también hablaron la semana pasada Massa y Kicillof, donde cada uno dejó en claro diferentes niveles de prioridades.

Para el gobernador, nada de lo que se discute lo urge. Ni siquiera la conformación de la Corte, dado que por su extrema minoría parlamentaria, ya que casi todos los legisladores de Unión por la Patria dependen del ex ministro y del primogénito de los dos presidentes, el gobernador no podrá poner un cortesano. Así como está la puede “pilotear”, dicen.