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Es la educación: el tope de Milei, el apoyo condicionado y un nuevo sistema

La marcha en defensa de la universidad pública tiene varios trasfondos que exceden el reclamo presupuestario.

Una señora golpeaba dos botellas de plástico para hacer ruido y adherir a la marcha en defensa de la educación pública que pasaba por la puerta de su casa en la coqueta Emilio Civit. El metrotranvía tocaba bocina, pero no para advertir; sino para acompañar a las miles de personas que cruzaban calle Belgrano. Un empleado municipal adherente al Polo Obrero iba tomado de la mano con su hija y a su lado alumnas del CUC, uno de los secundarios de la Universidad, aplaudían.

Alumnos, docentes, personal de apoyo; un grupo de ingenieros jubilados de la UTN. Científicos del Conicet que también están en la Universidad y a la vez en empresas. En el frente, el vicerrector Gabriel Fidel; el ministro de Educación, Tadeo García Zalazar y un amplio grupo de funcionarios del Gobierno; junto con militantes peronistas, gremialistas que en otro contexto están enfrentados y miles de personas que unieron la burbuja del centro universitario de la Universidad Nacional de Cuyo con el epicentro de la Ciudad, la Plaza Independencia.

La marcha en Mendoza fue en paz. 

Con adhesiones diversas y en paz, el recamo en defensa de la universidad fue masivo y de alto impacto en Mendoza. La educación tiene una permeabilidad social enorme, aún con la hipocresía que puede esconder la protesta para exculparse y culpar. La Universidad Nacional de Cuyo tiene un universo activo de unas 50 mil personas: más que varios departamentos de Mendoza. Formó, junto con la UTN, la mayoría de los médicos, docentes, cientistas sociales; ingenieros, actores, músicos; bromatólogos, enólogos y odontólogos y una larga lista de graduados de carreras de grado, tecnicaturas y posgrados que hacen de Mendoza una mejor provincia. Quizá por eso esa sensibilidad especial. Solo la UNCuyo otorga 68 títulos de grado y 33 de pregrado,

La segunda marcha en defensa de la educación pública tuvo como catalizador el anuncio del veto a la ley de financiamiento educativo que la oposición logró sancionar en el Congreso. Pero detrás hay un debate mucho más profundo que hasta hace crujir al sistema: el Gobierno toma decisiones dramáticas sin poder, el congreso intenta “tomar medidas ejecutivas” y no hay puntos de negociación.

Ulpiano Suarez y Matías Stevanato, intendentes de la UCR y el PJ unidos por una causa. 

Respecto a la educación, la tensión es más trascendente que lo presupuestario.  “Esta no es la causa de la Universidad, es una causa de toda la sociedad. La educación es un bien de los argentinos, somos parte de la solución de los problemas que tiene Mendoza y el país y no el problema. No deberíamos estar perdiendo tiempo”, decía el vicerrector Gabriel Fidel al cierre del acto en un discurso que, a diferencia de otros radicales mendocinos, fue más enfático al marcar diferencias con el Gobierno nacional. “No vamos a permitir que digan mentiras. Deberían releer a los grandes hombres, Sarmiento, Alberdi. Somos un ejemplo para el mundo por haber creado un sistema educativo y universitario de excelencia y calidad que le da amplio acceso a los sectores populares. El 52% de nuestros estudiantes trabajan además de estudiar; de qué me están hablando cuando hablan algunas mentiras que se dicen”, dijo el vicerrector.

La marcha unió el campus de la UNCuyo con el microcentro. 

Hubo una curiosidad: otra vez la rectora Esther Sánchez no estuvo en Mendoza para la marcha porque tenía un compromiso previo en Perú. En la anterior se sumó a la convocatoria del CIN para concentrarse en Buenos Aires, medida que invisibilizó las realidades regionales y sumó apoyo de todos los rectores a la disputa política que envuelve a la UBA. Se habla más de Martín Lousteau, Emiliano Yacobitti, que de la crisis que tienen los laboratorios de las facultades de medicina para comprar insumos.  

El parlamentarismo argento

El presidente Javier Milei hizo explícito durante la campaña que no cree en la educación pública y entiende a la universidad como un centro de adoctrinamiento y no como un espacio de acceso, construcción de conocimiento y, sobre todo, una plataforma de desarrollo social. Lo que dijo lo concreta en la gestión a través de las herramientas que tiene a su mano. La principal es el presupuesto. El torniquete al financiamiento de la educación es una señal, pero el trasfondo es el intento de cambio de modelo que para ejecutarse requeriría más que un mandato, más que una ley y mucho más votos que los necesarios para ser presidente a través de un balotaje.  

La Universidad Pública atraviesa una crisis y tiene problemas profundos. Pero probablemente no sean los que denuncia el Gobierno nacional. Hay, por ejemplo, una amplia demanda insatisfecha por las restricciones de horarios, la falta de diversidad, de adecuación curricular; la lentitud para responder a demandas sociales, empresariales y gubernamentales; la falta de penetración social, la distancia entre los secundarios y esas unidades académicas y, como coyuntura, la falta de respuesta a las dificultades que tienen los estudiantes para llegar: el ajuste en el Presupuesto universitario no es lo único que impacta. Alumnos que no pueden pagar el colectivo, los alimentos o los elementos que requieren las carreras pueden agudizar el desgranamiento, la deserción y la demora en el cursado. Así lo explicaron los referentes consultados por MDZ en la marcha.

Milei confirmó que vetará la ley de financiamiento universitario

El Congreso sancionó una ley de financiamiento universitario para suplir los recortes ejecutados por el Gobierno nacional y garantizar un piso más allá de las decisiones del Poder Ejecutivo. Javier Milei anunció que vetará esa norma, como ya hizo con la movilidad jubilatoria, y los legisladores tendrán de nuevo todo en sus manos para ratificar el veto o ceder ante la insistencia del Presidente.

En un país acostumbrado al presidencialismo se gesta una especia de democracia parlamentaria forzada donde un Gobierno con poco poder en las estructuras políticas toma medidas dramáticas para el estatus, el Congreso busca imponer decisiones ejecutivas y el presidente lo rechaza. Pasó con la movilidad jubilatoria, pasó con los fondos de la SIDE, ahora con el Presupuesto universitario y la lista seguirá. El sistema institucional no está preparado para combinar los contradictorios impulsos políticos de un oficialismo envalentonado y sin estructura y una oposición atomizada.

La tensión con la universidad pública pone de relieve los yerros en la lectura de la realidad. El de Milei, que no fue electo con un cheque en blanco y con potestades "supremas", y tampoco los sectores afectados por las decisiones del presidente tienen inmunidad, ni impunidad.