Sin acuerdos: Cristina Fernández de Kirchner y Ricardo Quintela van por la conducción del PJ, mientras Kicillof todavía busca la unidad
Es cierto que el antecedente entre la falsa interna de 2023 de Daniel Scioli contra "Wado" De Pedro hace que nadie quiera ser tajante con qué sucederá finalmente con la interna del Partido Justicialista. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota y con la información recogida por este cronista, el PJ volverá a tener a dos candidatos batiéndose a duelo por la conducción del partido, que ya piensa en 2027 para volver al poder.
La última elección interna del peronismo fue el 9 de julio de 1988 entre Carlos Menem y Antonio Cafiero. En su momento, Raúl Alfonsín (UCR) gobernaba el país con planes económicos frustrados y una inflación que vapuleaba su futuro político. El peronismo afilaba los dientes y se preparaba para volver al poder al año siguiente. Aquella interna, en la que participaron alrededor de 1,5 millones de afiliados al PJ, la ganó Menem y el peronismo tomó un rumbo inédito.
A 36 años, un nuevo riojano se atreve a desafiar a una dirigente histórica del PJ. Está claro que la expresidenta lleva las de ganar. De hecho, en el Gobierno de La Plata le anticiparon a MDZ que si Ricardo Quintela no declina su candidatura, Axel Kicillof se pronunciaría por Cristina Fernández de Kirchner. Esto terminaría de sepultar la postulación de su colega del norte, aunque nunca está todo dicho en el peronismo.
Nada hace parecer en las últimas horas que Quintela vaya a bajar su candidatura. "Si el juego sigue siendo el de señalar traiciones, forzar voluntades e identificar lealtades no vamos a poder construir una nueva esperanza en el Peronismo", escribió en X el gobernador que tenía previsto reunirse con Cristina Kirchner este viernes. Para cerrarle la puerta a la unidad del PJ remarcó: "Dejar atrás esta forma de construir política es lo que me impulsa en mi vocación de conducir el partido".
En paralelo se conoció una frase que le atribuyen a Cristina Kirchner en una reunión en el sindicato SMATA. "Los Poncio Pilatos y los Judas en el peronismo no van más”, habría dicho en aquel encuentro. Mientras se conoció esa declaración, desde la Gobernación de Buenos Aires dejaban trascender que si Quintela no bajaba su lista, Kicillof iba a bancar a Cristina Kirchner en la interna. "Que salga a decirlo y ya, qué tanto", bramaron en el Instituto Patria.
Frente a los micrófonos los dirigentes más cercanos a Cristina Kirchner se escudan en querer blindar al peronismo de dirigentes como Daniel Scioli o Guillermo Francos, pero también de gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) que no sólo apoyan explícitamente a Javier Milei y su plan de ajuste, sino que cada vez que las papas arden en el Congreso mandan a sus legisladores a votar con el oficialismo.
Así buscan forzar una declaración de Quintela con un recorte en el que se puede interpretar que el riojano los está escudando. Sin embargo, cuando hablan de Judas y de traición miran directamente a La Plata y señalan a Axel Kicillof. Están convencidos que para él, Cristina Kirchner no conduce. Y el gobernador aporta, en parte, a esa posición. En su acto del Día de la Lealtad habló en pasado para referirse a los años de Cristina Kirchner. Además apuntó a lo más profundo de la expresidenta cuando dijo que "no es momento de dar clases", en referencia a la modalidad que más de una vez ella eligió para analizar la situación de la Argentina.
Las diez cuadras que separan al Instituto Patria de la Casa de La Rioja en Capital Federal, donde opera Quintela en Buenos Aires junto con el abogado Daniel Llermanos se transitaron mucho más de lo que varios peronistas se imaginan. Hubo momentos en los que se estuvo más cerca de llegar a un acuerdo a la espera de lugares en las listas. Claro, sin acordar la cabeza de esa papeleta no iba a haber acuerdo. "Ancho de espadas hay uno sólo", dijo Mariano Recalde, titular del PJ porteño y referente de La Cámpora para justificar el lugar que debía tener la expresidenta.
Kicillof intentó ser uno de los mediadores durante toda la semana. Se reunió el martes durante casi tres horas en una reunión no terminó nada bien. Habló permanentemente con Ricardo Quintela para intentar llegar a una posición común. El gobernador todavía juega con la indefinición. Sabe que él también tiene su músculo para aportarle al peronismo, no sólo con la gestión de la provincia o con el 48% de los bonaerenses que lo votó hace un año, si no también con el poder territorial de sindicalistas, intendentes y referentes de movimientos sociales que cada vez se entusiasman más y más con las nuevas canciones.
Igualmente, el gobernador buscará que finalmente haya una lista y que sea de unidad. "Axel pierde por todos lados si hay interna", analizó una de las personas que trabaja con él día a día. "La interna después se traslada desde las cúpulas hasta la última unidad básica en los municipios, y ahí como enfilas a todos para la gestión de la provincia", detalló. Otro de los puntos que analizan los estrategas de Kicillof, algunos como el intendente de Berisso, Fiabián Cagliardi, que ya lo piden para presidente, es "necesidad de subir a Quintela al ring". "Ponele que Cristina le gana 10 a 1, va a seguir ahí, y si Axel quiere disputar ese lugar el riojano va a estar ahí"
"Falta para eso", responde Kicillof con algo de humildad cuando lo vociferan para la Presidencia de la Nación. Pero lo cierto es que fue él quién subió Cagliardi al escenario y le pidió unas palabras en el acto del jueves, cuando eso no estaba previsto. Esas cosas, en el Instituto Patria, las siguen con muchísima atención.


