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¿Con el veto ganaron los libertarios o los tiranos?

Desfinanciar la Universidad pública no se trata solamente de una cuestión de números como todo lo que plantea este Gobierno. No todo se mide en pérdidas y ganancias monetarias.

Dicen que una frase lo puede resumir todo. Pues hay una que tiene más de 200 años, que sin duda puede resumir la discusión actual sobre la educación pública que se está dando en estos días.

“Los días de inauguración de bibliotecas son tan felices para los amantes de la libertad, como tristes para los tiranos”. Esta frase la decía José de San Martín al fundar la biblioteca Nacional de lima allá por 1821.

Como han cambiado los tiempos que hoy día ya no se fundan bibliotecas, sino que se desfinancia la educación.

Esta frase del Gran General menciona a los “amantes de la libertad”, diferenciándolos de los tiranos. Precisamente hoy tenemos un gobierno “libertario”, sin embargo, creo que la “libertad” que entendía o visualizaba el padre de la patria era muy diferente a la que pregona el actual gobierno.

Hoy día estamos atravesando un punto bisagra en la historia Argentina, se está dando la discusión lisa y llana de si queremos una educación pública de calidad o no. Desfinanciar la Universidad pública no se trata solamente de una cuestión de números como todo lo que plantea este Gobierno. No todo se mide en pérdidas y ganancias monetarias y más cuando hablamos de educación.

En un país donde el 70% de los menores de 14 años son pobres, atentar contra la educación púbica, es prohibirle que puedan alcanzar la movilidad social ascendente. Quizás la única oportunidad que tengan para salir de la pobreza, es poder estudiar en una Universidad pública de calidad y llegar a ser como muchos que los pudieron lograr, primer egresado Universitario de la familia y de esta manera poder torcer el destino que parecía casi inevitable de salir de la pobreza.

Este destino casi imposible de poder ascender socialmente del que nace pobre, lo describe magistralmente el autor Yuyo Montes en su obra “Juan de la Calle” cuando en una de las partes de esa magnifica poesía sonaba “Mi padre en un carro viejo pasó comprando botellas y, si la cosa no cambia, yo he de seguir con su estrella"...

Es muy probable que Juan (el protagonista de la canción) siga los pasos de su padre, y termine en un carro viejo comprando botellas, continuando con la herencia de la pobreza. Pero me gusta pensar en que tuvo un destino distinto, en que a pesar de la difícil vida que le ha tocado, de nacer en la pobreza absoluta, de crecer en la marginalidad y la indiferencia, pudo acceder a estudiar gracias a que existe una Universidad pública, gratuita y de calidad y de esta manera revelarse al destino. Como dijo el economista Tomás Bulat “cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema. El saber rompe las cadenas de la esclavitud”.

Este gobierno que habla constantemente de crecimiento y de inversiones, debería saber que la mayor inversión de un país es precisamente la educación. La educación pública y gratuita, brinda igualdad de oportunidades, hace al crecimiento de una sociedad más justa, más libre más equitativa.

Tal vez el presidente debería volver a leer el libro “Las bases” que tanto ha citado en sus discursos. Su autor Juan Bautista Alberdi se refiere constantemente a la “equidad” la libertad sin equidad no es libertad. No puede existir equidad y por ende libertad en un pueblo que no brinde las mismas oportunidades para poder crecer. En un pueblo en donde la educción sea para unos y no para otros.

Volviendo a la frase de José de San Martín, hoy día perdieron los estudiantes, perdió la Universidad pública, perdieron los amantes de la libertad, los únicos que ganaron fueron los tiranos...

Por Ricardo García. Abogado y Concejal de la Ciudad de Mendoza.