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Un mes del ambicioso y desconcertante Javier Milei, con un futuro todavía incierto

Ajuste económico y reforma del Estado son los dos grandes ejes en los que se concentró el Gobierno. Pero con movimientos que descolocaron a la política y siembran dudas sobre su efectividad.
Javier Milei en su reciente viaje a la Antártida Foto: X
Javier Milei en su reciente viaje a la Antártida Foto: X

El propio Javier Milei lo viene advirtiendo: la amenaza de una “catástrofe” económica, con forma de hiperinflación, sigue latente. El primer mes de gestión del libertario se cumple bajo la premisa de evitar ese estallido. Y para lograrlo se viene mostrando dispuesto a barrer con todos los usos y costumbres de la política tradicional, al punto de desconcertar a los opositores más cercanos, que no logran entender si están frente a un Gobierno de genios de la política o si, como más creen, son amateurs aprendiendo a gobernar.

En apenas 31 días, Milei pasó de cosechar elogios por su pragmatismo con el cual armó su Gabinete y consiguió designar a dirigentes propios para administrar el Congreso, a causar sorpresa y miedos (según quien lo mire) por la voracidad con la que avanzó con el mega DNU, para entrar en las últimas horas en un terreno de incertidumbre sobre el futuro de esa propuesta y la ley ómnibus, sumado a los ruidos del mercado de cambios.

Las ideas que plasmó en estas 730 horas de ejercicio del poder se resumen en dos grandes ejes: ajuste para la estabilización económica y reforma integral para un nuevo modelo de país. El primero no le deparará más que malas noticias al gobierno en los próximos meses. Alta inflación (con la expectativa de que diciembre sea el pico) combinado con recesión económica. La famosa estanflación que ya anunció el propio Milei.

El segundo eje, el de las reformas, es el que le permite al Gobierno imponer una agenda distinta, en la que se hable de cuestiones de fondo (con promesas de un futuro mejor) y no de las penurias del presente.

El problema que viene surgiendo pocas horas antes de cumplirse el mes de Gobierno es que algunas de esas reformas, como fueron presentadas, se vuelven cruciales para el desarrollo del primer eje, el del ajuste. Todo el paquete fiscal-tributario de la ley ómnibus es clave para cumplir con las metas propuestas por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Blanqueo, moratoria y aumento de impuestos y retenciones, más la modificación de la fórmula de movilidad jubilatoria, son aspectos que había planteado el ministro al presentar, el 12 de diciembre, el plan de ajuste de 5,2 puntos del PBI. Según cálculos hechos por diputados, 1,8 puntos saldrían del Congreso, entre los que se incluía la reversión del Impuesto a las Ganancias, que todavía no fue presentado y es parte de una negociación con los gobernadores.

Ya hay voces que se preguntan porqué no se mandó el paquete económico por un lado, para conseguir una rápida aprobación y dedicarse con menos urgencia a las cuestiones de fondo que plantea la ley ómnibus. Sumado a eso, la intransigencia de Milei frente al debate en el Congreso y la falta de una estrategia de negociación clara encendieron alarmas. Al punto tal de que hubo quienes vincularon el alza del dólar blue y los financieros a las dudas respecto al respaldo político a la estrategia oficial. 

Este martes empezó el debate de la ley ómnibus en Diputados. Foto: Juan Mateo Aberastain / MDZ.

El propio vocero, Manuel Adorni, lo llegó a plantear en esos términos: “Los rumores de desacuerdo en algunos puntos de la Ley y los amparos con el DNU, en el marco del debate legislativo que comienza hoy (por el martes), generaron que los dólares financieros en pocos días salten de 900 a 1.200 pesos”. “Sabemos y estamos convencidos hacia dónde vamos si la ley se aprueba, y también hacia dónde vamos si no se aprueba. Que se apruebe o no depende del Congreso Nacional y de la política que allí está representada”, agregó.

Otros economistas, sin embargo, no compran esa versión y ven movimientos esperables de un sistema financiero que todavía sigue enmarañados en cepos. Por el contrario, consideran que lo sorprendente era que la brecha se mantuviera en niveles tan bajos.

En cualquiera de las dos opciones, la postura oficial deja en evidencia la estrategia del gobierno que se mantiene inalterable desde el primer día. Son lo nuevo versus la casta, la política, como lo plantearon en toda la campaña electoral. El problema es que la campaña ya terminó y para dar certidumbre política, que evite un efecto negativo en la economía, Milei va a necesitar interactuar con madurez con esa casta.