Los detalles del viaje VIP de Walter Bento para ver a Luis Miguel, pagado por un empresario del juego
El 5 de diciembre de 2008, el juez federal Walter Bento se subió a un avión de lujo en Aeroparque junto a su esposa, Marta Boiza, junto a el ex juez federal Alfredo Manuel Rodríguez y el anfitrión: el empresario del juego Rafael Augusto Garfunkel. La comitiva iba en plan recreativo y con privilegios: vuelo privado, entradas VIP para el casino y un recital exclusivo que el cantante Luis Miguel daba en el hotel Conrad de Punta del Este. Bento ya era juez federal y le corrían las restricciones ordinarias para ese cargo como no recibir dádivas, favores y nada que suponga una intervención a su objetividad. Además, tampoco pueden participar de juegos de azar. Así lo indica el reglamento interno de Tribunales y también la ley de ética pública.
Ese viaje en avión privado y pagado por un empresario es parte de los innumerables sellos que tiene el pasaporte de Bento por la cantidad de viajes al exterior que realizó y que son motivo de sospecha por enriquecimiento ilícito. La mayoría de esos viajes fueron a Estados Unidos, particularmente a Miami y Las Vegas, la meca del juego.
Garfunkel no es un actor más, pues es el titular de KLP, la empresa que desarrolló el hotel y el casino Intercontinental (casino Cóndor), un emprendimiento que estuvo envuelto en muchas polémicas administrativas y judiciales desde que abrió: tuvo conflictos por el tamaño de la sala de juego, también por la situación financiera de la empresa. En 2016 el Gobierno de Mendoza estuvo a punto de cerrar la sala por deudas que esa empresa tenía. Uno de los pasajeros del vuelo fue el que contó cómo había sido el viaje. "Fuimos a Uruguay. Lo del avión fue casual. Yo ya estaba retirado, tenía un abogado que era como un amigo de él y nos invitó a ir a un festival en Uruguay. Nos invitó, tanto a él como a mí", recordó el exjuez. El recital era para clientes VIP del Casino Conrad y la red de salas de juego que manejaba Garfunkel.
El viaje no se conoció por declaración espontánea de Bento, sino por un peritaje informático en un teléfono viejo hallado en al domicilio de Bento. Fueron las fotos halladas en el celular, como informó MDZ, lo que reveló la trama de amistades y relaciones del suspendido juez federal. La Policía de Seguridad Aeroportuaria a través de la Unidad Operacional Antiterrorista y de Control de Actividades que atenten contra los Poderes Públicos y del Orden Constitucional gestó la trazabilidad del viaje de la "aeronave marca Dassault, modelo Falcon -20-F5", en el que viajaron. El vuelo partió el 5 de diciembre y regresó al aeropuerto Jorge Newbery el 8. Allí viajaron Francisco Oliva, Julio Tantesso, Walter Ricardo Bento, Marta Isabel Boiza, Gabriela Fernández José de Martínez, Raúl Ángel López, Rafael Augusto Garfunkel, Alfredo Manuel Rodríguez y Ana García.
Hay sobrados datos de los vínculos y esos datos podrían generar causales de mal desempeño, pues haber recibido un favor de un empresario va en contra de lo que establece el reglamento interno de la Justicia Federal. Los jueces federales deben "rehusar dádivas o beneficios", según el inciso F del artículo 8 del Reglamento. Tampoco pueden "practicar juegos por dinero ni frecuentar lugares destinados a ellos", según el inciso F. Ese artículo establece las pautas del deber ser de los jueces federales. "Los magistrados, funcionarios y empleados deberán observar una conducta irreprochable", determina, y enumera las restricciones que se imponen. Bento tiene muchas de sus acciones en la cornisa de esa norma, entre ellas haber lucrado con alquileres, haber sido parte de fideicomisos comerciales (a través de sus hijos) y los favores y privilegios recibidos, como el viaje VIP a punta del Este.
Bento también habría violado la ley de ética pública. Esa norma alcanza a los jueces federales. En su artículo 18 establece que los sujetos alcanzados, entre ellos Bento, no pueden recibir regalos ni favores. "Los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones", dice la norma.
Walter Bento fue designado juez federal de Mendoza en 2005. Hoy está suspendido y enjuiciado por supuesta asociación ilícita, enriquecimiento, lavado y abuso de autoridad. En paralelo se lleva adelante el juicio político en el que se evalúa su desempeño, proceso que puede terminar con su destitución. Si fuera así, Bento pierde los fueros y quedaría detenido. Es que hoy tiene orden de detención y solo se mantiene en libertad porque mantiene los fueros. En el juicio político hay varios casos de supuesto mal desempeño pero el viaje puntual a Punta del Este quedó al margen.


