Cornejo, el hombre que vive y llora por la política y acumula poder
Alfredo Cornejo se maneja en terreno conocido, explora antes de caminar. Habla pausado, como quien piensa la frase siguiente antes de lo que está por decir. Intenta controlar todo, incluso sus emociones. Por eso casi no se le conocen momentos de congoja. Hace pocos días hubo una confesión reveladora: Cornejo dijo que la política lo hizo llorar, que derramó lágrimas por algún resultado electoral adverso. Es una síntesis del perfil del gobernador electo de Mendoza, un dirigente que vive para y por la política, con todos los costos que eso conlleva, que tiene ambición y juega con los límites.
Cornejo entiende y estudia la política. En su carrera hubo un hito. En 2007 recibió la candidatura a intendente de Godoy Cruz como un premio consuelo. Pero descubrió que gobernar podía ser mejor que manejar los hilos del poder desde la oscuridad. Fue el traspaso del operador, al gestor. En realidad, quienes lo conocen explican que no dejó ninguno de los roles. “Cornejo es malo”, dicen. Y lo dicen sus amigos. No porque no lo quieran, sino porque así grafican el rigor con el que se maneja. Memorioso o rencoroso, según quien lo diga, es otra de las características que lo describe. Frío, estratega y arraigado a los datos. Aunque hay que ver para creer, sus aliados más cercanos dicen que sabe trabajar en equipo y “comprar” proyectos bien argumentados.
Hoy se convirtió en el primer gobernador “reelecto” de manera alternada de Mendoza desde el retorno de la democracia. Cornejo es un profesional de la política. Ya había sido cabeza de lista de las elecciones provinciales desde el 2015. Fue gobernador, diputado nacional; antes ministro de Seguridad, secretario municipal y senador provincia. Ahora dejará su mandato como Senador con cuatro años por delante. Festeja, así, Rodolfo Suarez, que lo sucederá en ese puesto por ser suplente. En 2003 fue ministro de Gobierno, en 2005 ayudó a armar la Concertación Plural con Alberto Fernández para llevar a Julio Cobos como vicepresidente, proceso que derivó en la ruptura de la UCR local. En 2011 comenzó a concretar una estrategia de poder que aún le da réditos gracias, curiosamente, a la reconstrucción del radicalismo del que se había alejado sin desafiliarse. Tras dejar pasar a Roberto Iglesias para que perdiera ese año, se quedó con el control partidario y legislativo. En 2015 creó Cambia Mendoza aglutinando a toda la oposición detrás suyo y llegó al gobierno con alto apoyo en todas las instituciones, y una comunidad con la autoestima baja.
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Tras dejar el cargo en 2019 Cornejo intentó construir un proyecto nacional, pero siempre con un pie puesto en Mendoza. Se quedó corto por falta de estructura propia en Buenos Aires y volvió para caminar sobre terreno seguro. Con esa decisión frustró a la generación de los herederos que buscaban tomar la posta. Su retorno tendrá, sin embargo, otra tensión interna y externa.
Poliamor
Fuera de su familia y la política Cornejo tiene otra pasión que lo moviliza: el fútbol. De joven se ponía la 10 en el Club de Eugenio Bustos y recorría con una pelota el barrio Ceferino Namuncurá. Hoy la edad y el estado físico le permiten usar la 5. También el cargo, pues nadie se anima a contradecirlo cuando da indicaciones adentro de la cancha. Dos veces por semana adentro de la cancha y al menos una vez más en las tribunas del Malvinas Argentinas, en el que se transformó en la tribuna del poder. En la misma línea suelen estar Marcelino Iglesias, legítimo hincha, Alejandro Gullé y otros.
“Lo único que no puede cambiar es de pasión”, dice el personaje Pablo Sandoval en el Secreto de sus Ojos al hablar de la fidelidad de las personas a su club de fútbol. Cornejo no hizo gala de esa idea y optó por el poliamor: se crió como hincha de Independiente de Avellaneda, pero tuvo una conversión mística como fanático del Tomba, equipo que ha seguido a todos lados aún hoy.
Alfredo Cornejo nació en San Carlos, un pueblo indomable hasta para él. De hecho nunca logró ser capo en su tierra y, en cambio, eligió como base de operaciones Godoy Cruz. Estudió en el colegio Don Bosco y se graduó de licenciado en ciencia política y administración pública en la Universidad Nacional de Cuyo. Según explica, se hizo radical por Alfonsín y en la Universidad se sumó a Franja Morada, agrupación de la que fue autoridad partidaria y presidente de la Federación Universitaria de Cuyo.

En San Carlos su familia tenía un almacén y uno de los dolores que le dejó la política es la despedida de sus padres. Carlos Cornejo y Ramona Neila fallecieron cuando él era gobernador de la provincia.



