SALIERIS DE SAN MARTÍN

Cambio de gobierno con gobernador conocido: qué se espera de Mendoza luego de las elecciones

Todos los indicios marcan quién ganará la elección el domingo que viene. Alfredo Cornejo es el favorito, pero con un esquema de poder distinto. La arrogancia de algunos integrantes del gobierno tiene efectos graves: un intento de asesinato a una fiscal en un edificio oficial y una muerte por desidia

Pablo Icardi
Pablo Icardi domingo, 17 de septiembre de 2023 · 11:35 hs
Cambio de gobierno con gobernador conocido: qué se espera de Mendoza luego de las elecciones
Cornejo, Suarez y Natalio Mema. Foto: Santiago Tagua/MDZ

Alfredo Cornejo es admirador de Sarmiento. Pondera al prócer sanjuanino por encima de San Martín, por ejemplo. Hay en su percepción una paradoja que si bien puede parecer antojadiza, tiene algo de cierto: Sarmiento combatía desde las letras al caudillismo y bregaba por educar y construir ciudadanía. Cornejo, el admirador, va camino a convertirse en una especie de caudillo “institucional” mendocino, pues todo indica que será el primer gobernador “reelegido” de Mendoza desde el retorno de la democracia. No hay datos que marquen lo contrario. Salvo alguna sorpresa, Cornejo volverá al gobierno, y detentará el poder por 12 años.

Las encuestas pedidas por la oposición le dan una ventaja mínima al radical; las realizadas por consultores a sueldo del Estado amplían esa ventaja. Pero hay especialistas que arrastran una historia de credibilidad que también indican la idea de “cosa juzgada” a favor del senador nacional. Sin embargo, hay un bloque de 20 puntos entre los indecisos, los enojados y los que dudan si irán a votar que inquietan. Son los mendocinos que en las PASO provinciales no votaron, votaron en blanco o anularon el sufragio y que en las primarias nacionales tuvieron una actitud distinta.

Aunque el creador de Cambia Mendoza  gane, el domingo que viene hay mucho más en juego porque se deciden nuevas conducciones en los departamentos más populosos, también en la Legislatura y hasta en las organizaciones profesionales que están en crisis.

Cornejo no será un caudillo a la antigua, pero sí con las características legales que el sistema democrático le permite. Desde que comenzó a ejecutar su estrategia de poder en 2011, logró avanzar con una capilaridad enorme en cada espacio donde se disputa alguna decisión. Pero habrá una particularidad. Aunque gane y sea electo gobernador, esta vez el efecto desgaste de su poder se sentirá desde el 9 de diciembre en adelante.

De Marchi y Orozco. 

Enfrente está Omar De Marchi y la Unión Mendocina, es alianza creada en espejo a Cambia Mendoza que tendrá en sus manos una cuota de poder y responsabilidad enormes. Si De Marchi no gana, no representará necesariamente una derrota, pues creó un espacio político en tiempo récord y superará con amplitud al PJ, que tendrá el domingo que viene su peor elección histórica. Pero De Marchi tomó la contienda como un todo nada peligroso. La UM contará con espacios de decisión, bancas y un aura político cuya administración será clave: si se consolida como oposición y alternativa de poder, o se diluye como ocurrió con otros espacios similares. Nace con el mismo problema que Cambia Mendoza, un personalismo excesivo que genera la duda sobre qué hay más allá de De Marchi. También, como clon de CM, con una diversidad de orígenes que marea. El punto de unión al que hace referencia el nombre es la oposición a Cornejo.

Quien tiene el poder y quien busca quitárselo, tienen una historia de empatía y tantas similitudes que hacen más previsible el escenario. También cómo Mendoza no tendrá una renovación en su forma de pensar, hacer y construir. Puede haber sorpresas electorales, pero nada nuevo. La Provincia es previsible hasta para gestar revoluciones políticas. Sí habrá un cambio en los equilibrios de poder, aún con los mismos protagonistas. Si como dicen todos los sondeos Cornejo vuelve a ser gobernador, no tendrá el mismo escenario del 2015 y tampoco el del 2019. Tendrá menos respaldo, menos legisladores y un desgaste mucho mayor. Y en el retrovisor se va a ver así mismo y a su socio Rodolfo Suarez.

En Mendoza hubo un intento de homicidio dentro de Tribunales y aún no hay consecuencias políticas.

Mientras tanto, la gestión

El Gobierno de Mendoza y su sistema de poder sufre de sesgo de exceso de confianza.  La comodidad con la que recorren la gestión, la falta de control interno y hasta la pereza (sobran las anécdotas de oficinas cerradas luego de las 15) ya tienen consecuencias graves. Es la arrogancia con la que se administran algunos espacios. La misma arrogancia de creer que todo funciona, pero una mujer muere al caer de un ascensor de un hospital público. Es el mismo exceso de confianza y pereza en el control que gestó un hecho que tiene consecuencias graves: quisieron matar a una fiscal o, peor, quisieron dar un mensaje que “en Mendoza se puede matar a una fiscal” sin mayores obstáculos. 

Rodolfo Suarez y su equipo no se hicieron cargo de los errores. En Cambia Mendoza entienden que "para gestionar en Mendoza hay que estar encima". Es una de las diferencias entre Cornejo y Suarez; entre la obsesión del fundador del espacio, y la idea delegativa del actual mandatario. 

Claudia Ríos es una de las fiscales más conocidas de la provincia y aunque tiene todos los mecanismos de protección a disposición, la salvó un elemento comprado en la calle, como si fuera una ciudadana común. Está rodeada de custodios, trabaja en un edificio oficial; pero la salvó un pequeño aerosol de gas pimienta. El edificio donde ocurrió el atentado es de la Suprema Corte; un edificio (como el del Ministerio Público Fiscal) que traspira lujo. El Servicio Penitenciario depende del Ministerio de Seguridad y es conducido por la misma persona desde hace una década. La Corte, el Ministerio Público Fiscal y el Ministerio de Seguridad responden a la misma conducción política, a la misma filosofía y a la cadena de amistad que administra el poder. La confianza, la hermandad política que tiene el radicalismo en esa línea de puede haber repercutido negativamente para generar ese exceso de confianza; siempre en el plano hipotético, pues cualquier cosa resulta contrafáctico. 

El exceso de confianza y control se nota en varios planos, incluso algunos que parecen triviales. Mendoza tendrá un debate único de candidatos. Pero el formato lo ejecutó la Junta Electoral que maneja el oficialismo. Y eligieron mecanismos insólitos; mucho más parecidos a una audiencia judicial que a un debate jugado con las reglas de la libertad de expresión. Hay más restricciones, que posibilidades de participar. Incluso violando la propia ley que pedía el asesoramiento de organizaciones periodísticas y de la sociedad civil.

El senador nacional tuvo algo de fortuna para su carrera política. Había quedado marginado de la pelea nacional de Juntos por el Cambio, cosa que podría dejarlo afuera del fracaso estrepitoso que sería una derrota de ese frente.

Tras ocho años en el poder: ¿Puede Cornejo armar un equipo distinto, una manera de hacer innovadora? En el gabinete de Suarez y en los equipos de Cornejo hay algunos dirigentes que tienen el carnet de vitalicio en la función pública. Incluso algunos que sobrevivieron al 2001. Otros que son jóvenes de edad, pero ya tienen más años de aportes en OSEP que en la vida misma.

El nuevo gobierno tendrá un contexto nacional complejo, con altísima inflación, incertidumbre política y hasta la posibilidad de que políticamente Argentina se convierta en un sálvese quien pueda, una federación de provincias aisladas. Mendoza ya sufrió, como todos, la mala administración nacional y el pésimo contexto económico. Por eso ya hay anticuerpos 

Sin embargo habrá disponibles más recursos propios, pero deberán hacerle frente a la deuda arrastrada. Lo que le falta a la provincia, sin embargo, es menos tangible, pero más importante: ideas, gestión y coraje. Es que hay más paradojas: debe ser uno de los momentos de mayor riqueza de la historia para el Estado provincial y las municipalidades, mientras que para los ciudadanos es el peor. La política es quien tiene las herramientas para que la tortilla se vuelva.

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