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La peor noticia que sufre el peronismo kirchnerista en el corazón de su poder

Por primera vez en su historia política, un intendente de La Matanza está privado de realizar una actividad con el resto de los candidatos de su partido por la fortísima interna que atraviesa no sólo este municipio, sino que afecta a sus principales referentes nacionales.
Patricia Bullrich pudo realizar en La Matanza la caravana de la que desistió Sergio Massa Foto: Prensa Patricia Bullrich
Patricia Bullrich pudo realizar en La Matanza la caravana de la que desistió Sergio Massa Foto: Prensa Patricia Bullrich

Hay un fenómeno que sobresale sobre un montón de otros que sucedieron a lo largo de esta campaña en todo el país, y en particular, en la provincia de Buenos Aires. Que el peronismo, desde hace dos décadas asociado con el kirchnerismo, hoy unificado en Unión por la Patria, no haya podido realizar una caravana en su localidad cabecera, La Matanza, pero que al mismo tiempo Juntos por el Cambio sí tuviera la propia representa un verdadero cambio de época.

La Matanza no es un municipio más ni es un promedio de otros importantes. Es el más grande. El que impone las elecciones nacionales y provinciales luego de la reforma constitucional de 1994, momento en el cual los presidentes dejaron de elegirse con el formato de colegio electoral, por el cual cada provincia aportaba electores, para ser la propia población, con su voto, la que impone directamente quien será su presidente.

La pelea entre Fernando Espinoza contra Patricia Cubría de Pérsico encierra otro mensaje. El problema no es contra el gobernador ni contra el kirchnerismo, es sólo contra él, por eso es que Máximo Kirchner, a través de Facundo Tignanelli, el dueño del ANSES en las sombras, apoya a Cubría. La mayoría de los intendentes e inclusive el gobernador cree que Verónica Magario hubiera sido mejor candidata que el actual jefe comunal.

Esta situación retrotrae todo al inicio de la construcción política de la actual alianza Unión por la Patria. Las opiniones privadas y la mirada que tiene Máximo Kirchner contienen un altísimo grado de certeza analítica, sólo abortadas por su impericia política a la hora de ejecutarlas.

El hijo de los dos presidentes fue el primero en proponer, hace un año, a Kicillof como candidato presidencial. Como surge de todas las encuestas y focus group, su imagen era la única que retenía la totalidad de los votos que después del fracasado gobierno del Frente de Todos podía conseguir y fidelizaba mejor que nadie la corriente que siempre sigue a Cristina Fernández de Kirchner, aún en decadencia, la dueña de la mayor cantidad de pasiones de este espacio.

El intendente Fernando Espinoza observa que nadie valora su capacidad electoral

También Máximo y sus socios políticos más importantes, con Martín Insaurralde a la cabeza, sostienen que es imposible armar un proyecto provincial si La Matanza, en este caso con Espinoza, sigue siendo un ente autárquico independiente que sólo trabaja para que le reconozcan el peso específico del distrito, pero que no puede generar un voto adicional, con el agravante que, cuando sale del municipio, el jefe comunal es uno de los políticos con peor imagen del país.

Sin embargo, cuando planteó las discusiones que le hubieran servido para mejorar las chances del oficialismo, lo hizo siempre con un plan de ventaja personal para sí mismo. En lugar de Kicillof, estaría él o Insaurralde. En La Matanza, hubiera aceptado a Magario, sabiendo que Espinoza no tendría un lugar para lo que el jefe comunal autopercibe que le corresponde.

Sergio Massa tuvo que recibir a Patricia Cubría el miércoles en su despacho, para que ella consiguiera una rápida foto con el precandidato presidencial al cual le reclamó que no pasara por La Matanza si era sólo para apoyar a Espinoza.

El intendente, al día siguiente, se sentó con la jefa de todos, Cristina Fernández de Kirchner, y hasta se dio el gusto que ella arme un video apoyándolo. Esta tensión también se verificó en Tigre en donde Massa apoya a Malena Galmarini y la vice quiere que le den las mismas condiciones, que el peronismo le tabica, a Julio Zamora en la competencia local.

El matancero opositor Eduardo “Lalo” Creus es el que mejor aprovecha estas distracciones convertidas en verdaderas guerras focalizadas en redes y en algunos barrios dentro de la interna peronista kirchnerista local. Acompañado por Patricia Bullrich y Néstor Grindetti se dio el gusto de hacer una estruendosa y multitudinaria caravana por San Justo, sede del gobierno municipal matancero, donde los votos peronistas suelen intercalarse con algunos opositores.

Sugestivamente, en el día de hoy, se conoció que Héctor Toti Flores, el otro candidato de Juntos por el Cambio, apoyado por Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, fue asaltado en su camioneta mientras iba con toda su familia. No hubo heridos, pero si preocupa porque se trata de un precandidato dentro de una localidad salpicada por la violencia política. 

Hoy la interna oficialista se asemeja, aunque el resultado puede ser diferente, a lo vivido en 1998, cuando un duhaldismo menemista en retirada perdió contra el combativo pero analítico y amigo de muchos, Alberto Balestrini.

Su rival de ese entonces, Alberto Cozzi, era el delfín de Alberto Pierri, todo poderoso presidente de la Cámara de Diputados  de la Nación y jefe de la Liga Federal, una de las dos fracciones en la que se dividía el peronismo duhaldista bonaerense. Pero antes de que terminara su mandato, esa relación estalló por el aire, y fue aprovechada por el futuro nuevo jefe comunal y, en 2007, vicegobernador de Daniel Scioli.

Balestrini, antes de ser jefe comunal, tuvo como proyecto principal en el senado bonaerense la división en cuatro territorios de la actual La Matanza, con Ramos Mejía y un triángulo conformado por Ciudadela, de Tres de Febrero, como uno de los municipios. San Justo el otro. Gonzalez Catán, Gregorio Laferrere e Isidro Casanova, en tanto, iban a transformarse en dos localidades nuevas. 

Por supuesto, apenas fue intendente, Balestrini archivó su propia obra, que ahora pretenden desempolvar la mayoría de los dirigentes provinciales si Espinoza se va del municipio.