Patricia Bullrich apuntó al clan Posse en San Isidro con un particular pedido
Hoy, San Isidro se partió en dos. Patricia Bullrich acompañó a su candidato local, Ramón Lanús, y, una hora después, sus contrincantes dentro de la coalición, hicieron lo mismo con su representante. La dupla de Diego Santilli con Gustavo Posse estuvieron con vecinos para apuntalar a la hija del intendente, Macarena. Todo a cuatro cuadras de diferencia.
Macarena, no tan curtida en las cuestiones de Estado, tan solo con 28 años, tuvo su primera experiencia electoral y política hace dos años, cuando se presentó como concejal en la lista donde el possismo le ganó con holgura a la representada por Lanús. Hoy, el dirigente, ex aliado de Horacio Rodríguez Larreta, está acompañado por un viejo conocido de Posse, el radical Carlos Castellano, y por la vecinalista Catalina Riganti.
El debate local se centra en saber si la marca Posse, que gobierna San Isidro a través de Melchor, primero, y Gustavo, después, desde hace más de cuatro décadas, puede continuar administrando el poder municipal a través de su hija Macarena. No fue lo mismo cuando su padre sucedió al abuelo. Ya para ese entonces el actual intendente había pasado cuatro años por la Cámara de Diputados provincial.
De hecho, es tan potente el apellido, que representa casi un sinónimo de San Isidro. El slogan es que todo ahí “es distinto” y la buena imagen de la gestión permea en los municipios vecinos, todos un paso atrás del arquetipo social consolidado en este territorio. Este fue uno de los motivos que apuntalaron la elección de la dupla Larreta-Santilli para colocarlo como compañero de fórmula.
El desconocimiento a la posibilidad de un cambio de conducción municipal radica en que muchos de sus habitantes jamás tuvieron un intendente que perteneciera a otra familia que no sea los Posse y la totalidad de los clubes, ONGs e instituciones culturales y educativas tienen una pertenencia directa con su gobierno. Sus gerentes y administradores son los difusores más enfervorizados de la continuidad de la marca, aunque sea con la joven no tan fogueada.
“El equipo será el mismo, y todo lo que hemos venido proyectando se continuará y se acrecentará. No habrá permisos para construcciones viciadas en alturas, como pasa en otras localidades, y las transformaciones tendrán otra dinámica con su nueva visión”, dicen en el entorno del intendente cuando defienden su decisión hereditaria.
Por primera vez, la competencia al oficialismo local irá unificada en una contienda electoral, aunque les puede jugar en contra que lo hagan en el mismo frente en el que participa Gustavo Posse.
Ramón Lanús hace cuatro años proyecta su campaña para intendente y para eso debió sortear varios preconceptos surgidos desde las mismas usinas de sus propios aliados actuales. Consolidó no sólo la relación con Castellano, un dirigente de gran valor intelectual y social, con amplísimo conocimiento del estado y sus leyes, sino que también concilió los deseos de los siempre independientes dirigentes de Convocación por San Isidro, un verdadero faro anti possista de centro-derecha.
Tomando como ejemplo el tema puntual que atraviesa la discusión política de San Isidro, Bullrich dijo que impulsará un proyecto para determinar en una sola reelección, es decir, sólo dos mandatos consecutivos para los períodos de los intendentes y gobernadores de toda la República Argentina.

“No queremos ni gobernadores ni intendentes eternos. Ramón, vos vas a ser intendente solo ocho años, y después, vendrá Cata (por Catalina Riganti) u otro que surja… Y no, no pongas a tu hija", lo retó. "La hija de Ramón no, eso seguro que no”, dijo la precandidata presidencial, que planteó que su propuesta tiene que ver con los “valores del cambio profundo que necesitamos. No se puede cambiar, pero solo si nos conviene”.
Lo hizo porque “lo que tenemos aquí es un gobierno que es de Juntos por el Cambio … Pero nosotros tenemos, también, valores. Y nosotros queremos respetarlos. Y De las virtudes republicanas, la principal es la alternancia en el poder. Nosotros necesitamos alternancia en el poder, lo decimos bien, sin confrontar, desde una perspectiva positiva. Y también decimos que no queremos que una intendencia sea hereditaria, que impulsamos este debate como lo que es, un aporte de valor”.


