El bono expone la dinamitada relación entre Sergio Massa, los intendentes y el gobernador más K
Luego de cuatro años, la relación de los intendentes con Axel Kicillof siempre está bajo sospecha mutua. Mientras que el gobernador bonaerense nunca aceptó que los jefes comunales son pares con los que debe coordinar la ejecución presupuestaria en la mayoría de las prestaciones que se superponen impositivamente como seguridad, educación y salud, los administradores municipales lo siguen destratando tanto por sus formas como por sus fondos.
Y los fondos son los que le vienen reclamando desde hace un año, cuando los especialistas en mensurar la sensibilidad social le reclamaban a Kicillof que empiece a poner más plata en el bolsillo de la gente. Hace tres meses, cuando todavía la llegada de Sergio Massa como candidato presidencial era incierta, los intendentes hablaron de este mismo tema con el gobernador y advertían cierta demora o, directamente, desconexión entre el pedido y la respuesta que les llegaba.
-
Te puede interesar
Sergio Massa reapareció en Mendoza y se reunió con un intendente peronista
Con la llegada de Massa como ministro - candidato, estos mismos representantes municipales, que advierten pero no paran, en algunos casos, los saqueos que se originan en sus ciudades, pretendían armar un nuevo esquema para el futuro del peronismo. Consideraban al vecino de Tigre tan conocedor de sus necesidades y urgencias que los iba a captar rápidamente para montarlos en una campaña en la que nadie sobraba y, además, entendería lo que hace dos años reclamó Daniel Gollan cuando alertó que "en los barrios nos dicen que con un poco más de platita en los bolsillos la situación sería otra".
Sin embargo, no pasó. Para peor, una de las primeras medidas que Massa tomó fue pedirles que utilicen plata que tenían atesorada en plazo fijo, también en varios casos sobreabundante hasta para medida contra cíclicas inesperadas, para comprar letras que le iban a permitir al ministro solventar gastos corrientes ante la falta de dólares en las arcas nacionales.
Algunos lo hicieron y otros, directamente, hicieron lo mismo que Kicillof les hace a ellos. Hacen como que no entienden. Es que esta discusión, por la utilización de las reservas guardadas en letras e inversiones en pesos a tasas siderales ya la habían tenido, hace dos años, con el propio gobernador, que les había pedido que sacaran la plata que tenían guardada para solventar los gastos corrientes o eventuales por los que le iban a pedir.
Esa discusión, que surgió con las emergencias pandémicas de la cuarentena eterna, nunca terminó. Inclusive hoy no está claro si lo que recibieron los municipios fue un préstamo o un monto sin obligación de devolución. Nobleza obliga, los intendentes no estaban acostumbrados a que les "cuenten las costillas" ya que desde Eduardo Duhalde hasta la fecha siempre se manejaron con holgura presupuestaria y, ante cualquier necesidad, la provincia hacía el aporte requerido.
Kicillof, economista, ortodoxo para estos temas, diferencia la plata del Gobierno provincial con la de los municipios, cuando siempre se sobreentendió que era la misma, nada más que cambia la administración según sea la tasa o impuesto que se pague. El tema se eludió en la reforma constitucional de 1994 y nadie se anima a volver a darla.
De diferentes maneras, los intendentes están explicando que ellos ya están cerca de sus empleados y que no necesitan que Massa o nadie les diga que tienen que pagar un bono adicional. "Esto ya lo teníamos previsto en paritarias... Además de los aumentos le daremos $100.000 no remunerativos de manera directa, así que para nosotros no cuenta", se desentendió uno los intendentes que más admira al ministro candidato pero le hace un gambito de dama a su propuesta.
Más filoso, otro directamente dijo que "si tengo que dar el bono, después me expliquen como hago para pagar el medio aguinaldo de fin de año". Quien lo dijo pertenece a Unión por la Patria y, también, sostiene que en todo caso será el Gobierno provincial quien debe asistir a los municipios. Esto lo repitió un par suyo de la zona oeste.
Un experimentado dirigente gremial de los municipales bonaerenses, casi un no alineado en ninguna de las dos fuerzas sindicales que conducen los destinos de los trabajadores de las comunas, consideró que "lo que está pretendiendo Massa es ordenar a los intendentes y que aporten para la campaña... Tienen mucha plata en plazo fijo y parece que se enojó porque ahora le cortaron boleta".
"Queda muy claro que al kirchnerismo le importa muy poco la suerte de su candidato presidencial y por eso se dieron los cortes de boleta... Ellos quieren que Javier Milei sea el próximo presidente con Axel Kicillof como gobernador", remató, aunque no se tome en cuenta las insalvables diferencias que éste último mantiene con Máximo Kirchner.