En el PJ hablan de un posible "éxodo" hacia el frente de De Marchi tras el 3 de septiembre por un motivo particular
Era lo que él buscaba, aunque lo va consiguiendo a destiempo y nadie puede asegurar que esta movida tendrá los resultados que espera. Omar De Marchi, el candidato a gobernador de La Unión Mendocina está a punto de sumar más dirigentes peronistas a su espacio. "Hay muchos que se van a ir", advierten voces de peso del PJ en diálogo con MDZ y cuando dicen "muchos" se refieren a sectores del peronismo con poder territorial que podrían propiciarle votos a De Marchi y restarle, claro está, sufragios a la fórmula propia que conforman Omar Parisi- Lucas Ilardo.
El primero en dar ese paso fue el intendente de Lavalle, Roberto Righi, quien hace siete días anunció su "pase", una decisión para para la que había dado pistas con anterioridad: incluso hubo chances de que fuera el candidato a vice de De Marchi pero ese puesto quedó para el intendente radical de Las Heras, Daniel Orozco. Ahora, tras las elecciones generales de los 6 departamentos peronistas y San Carlos -que serán el próximo domingo 3 de septiembre- se espera que el intendente maipucino Matías Stevanato, que se supone que logrará la reelección, salga a pedir el voto para La Unión Mendocina y que como él, aparezcan otros dirigentes justicialistas de departamentos alejados del Gran Mendoza.
Todos contra uno
"Es un rejunte", achacan desde el frente oficialista Cambia Mendoza, que lleva como candidato a gobernador al referente radical Alfredo Cornejo y de vice a la dirigente del PRO, cercana a Patricia Bullrich, Hebe Casado; cuando se refieren a La Unión Mendocina. En privado, los dirigentes de distintos partidos que están detrás de De Marchi lo admiten: "Sí, somos un rejunte, pero es la única manera que encontramos para enfrentar a Cornejo". De hecho ese es el discurso que se les escuchará a los que -según parece- se irán en "bloque" desde el PJ para avalar al líder de LAUM. "Si queremos ganarle a Cornejo, nos tenemos que unir contra él", adelantan.
Si esto finalmente sucede como confiesan distintas fuentes, producirán una golpe muy grande al peronismo local que en las dos últimas elecciones quedó en tercer lugar en Mendoza: en la PASO (primaria abierta, simultánea y obligatoria) provincial del 11 de junio y en la nacional del 13 de agosto. Ese vaciamiento -momentáneo, aseguran, ya que nadie planea dejar de ser "peronista"- se produciría luego del 3 de septiembre donde creen que el PJ podrá retener sus 6 comunas y, por lo tanto, con esos triunfos como bandera, varios dirigentes se darán el permiso de tener libertad de acción el día después.
Muchos de estos dirigentes que tienen un pie afuera del PJ -o mejor dicho, del Frente Elegí que encabeza el partido- y otro adentro del LAUM creen que no tienen ni tendrán espacio dentro del partido tras las elecciones generales del 24 de septiembre y no quieren poner, además, la cara por otra derrota. Pero también, confían que si se suman a De Marchi y LAUM gana, tendrán espacios dentro del próximo gobierno, algo que es impensado de otra manera por la baja performance que anticipan para la dupla Parisi-Ilardo.
Para muchos de ellos, sino apuestan esta carta, así queden dentro de un bloque opositor en el próximo gobierno de Cornejo, tienen todas las de perder. Es que creen que si continúan las directivas del peronismo, que de acuerdo a las explicaciones que dan, responden directamente a la estrategia de La Cámpora, que habría perdido aliados en los últimos meses, no ven un futuro político cercano. Entre los dirigentes que emigrarían habría "sorpresas" y la mayoría de ellos, jóvenes que se acoplarían a LAUM no sólo pensando en el 24 de septiembre, sino también en los comicios de medio término que serán dentro de dos años y en este contexto, nadie garantiza que el PJ podrá reconstruirse después de un derrotero como el de este año. Si esto finalmente ocurre generará un conflicto muy grande en el partido peronista como el que ya se anticipó la semana pasada. Ilardo acusó de haberse "traicionado" a sí mismo a Righi y nadie duda de que esas definiciones se repetirán con los futuros exiliados.
Pero quienes se van y quienes reciben a los peronistas díscolos tienen "algunas dudas". ¿Quiénes dejan el PJ, a esta altura, que ya no pueden ser parte de la boleta que lleva a De Marchi, pueden direccionar sus votos hacia él? ¿Desde afuera puede leerse que se van para salvarse el futuro político propio -aunque sea desde un bloque opositor en un gobierno de Cornejo- y de la gente que vive de la actividad política de ese dirigente? Con un PJ tan debilitado, ¿le suma a De Marchi llevarse "peronistas" o parte de la ciudadanía que pensaba votarlo puede cambiar su voto porque no quiere saber nada con dirigentes del PJ? Si gana De Marchi, ¿Cómo hará para sumar a tantos sectores dentro del Gobierno? Y si pierde, ¿dejará del ser el líder de LAUM y Cornejo tendrá una oposición legislativa sin líderes claros y por lo tanto, dispersa como buscaban evitar? Muchos interrogantes para una elección para la que resta menos de un mes, en un año inesperado en cuanto a la división de las fuerzas y los movimientos de la dirigencia.