Causa Cuadernos: un empresario arrepentido confesó “temor” por el caso
Armando Losón, el empresario arrepentido de la Causa Cuadernos que viene denunciando alteraciones en los cuadernos de Oscar Centeno, confesó que siente "temor" por como puede actuar el tribunal que tiene a su cargo el juicio oral y público. “La causa tiene enormes irregularidades, puntos muy oscuros, y graves delitos”, asevera en su presentación.
Losón denuncia "imparcialidad" del Tribunal Oral Federal 7, a cargo del futuro juicio oral en el caso Cuadernos, lo que le lleva a sentir un “profundo temor”. Es luego de los contradichos que se generaron entre diferentes oficinas judiciales luego de que se conociera un peritaje que daba cuenta de supuestas adulteraciones e irregularidades en algunos de los cuadernos.
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El empresario, expresidente del Grupo Albanesi, le confirmó al juzgado que durante una pericia privada ordenada a los tribunales de Comodoro Py, se hallaron tachaduras, sobreescrituras y enmiendas a por los menos tres de los ocho los cuadernos atribuidos a Centeno.
A raíz de esta denuncia, y luego de que el tribunal haya corroborado la denuncia, el juez a cargo de la causa Marcelo Martínez De Giorgi ordenó realizar un peritaje a las computadoras y celulares de Oscar Bacigalupo, amigo de Centeno que tuvo los cuadernos.
El TOF7 se comunicó con Martínez De Giorgi para advertirle por una posible intromisión en la causa principal, pero el juez ratificó su orden y su posición.
Debido a esto es que el empresario Armando Losón confesó su “profundo temor” a partir de la “imparcialidad” en cuanto al TOF7, tomando una postura que le preocupa al empresario.
Losón aparecía en varias oportunidades en los manuscritos del remisero Oscar Centeno bajo el nombre de “Loxon”, además de sus oficinas. En el séptimo cuaderno, se deja en evidencia la relación que tenía con Roberto Baratta.
"Ingresaron por un ascensor y salieron del edificio con un bolso lleno de dinero", escribió Centeno sobre el encuentro en las oficinas de “Loxon”, donde luego se dirigieron a distintos puntos para seguir recolectando dinero, y con destino final, el Ministerio de Planificación, al mando de Julio de Vido.