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Javier Milei, rápido y furioso para decir cosas que no podrá hacer solo

Javier Milei propone eliminar ministerios, pero también responsabilidades estatales. Las leyes argentinas y hasta la forma de gobierno le ponen freno a esas ideas porque las provincias y el Congreso deberían estar de acuerdo.
Milei explicó su plan de gobierno en la televisión de Buenos Aires. Foto: Noticias Argentinas
Milei explicó su plan de gobierno en la televisión de Buenos Aires. Foto: Noticias Argentinas

Javier Milei fue el más votado en las PASO presidenciales del domingo pasado, sorprendió en algunos distritos por la diferencia y se siente confiado para ser presidente. "Estoy preparado para asumir ya", dijo, envalentonado, en una amable exposición en el canal La Nación más. Allí, el libertario dio algunas pautas de su plan urgente de gobierno y, aceptando la propuesta periodística, usó un marcador tachar lo que para él hay que eliminar del Estado.

Milei asegura que puede administrar el país con 8 ministerios y, así, disolver la mayoría que hoy existen y fusionar otros. Educación, Salud, Trabajo, Ambiente, Mujeres y Diversidad serían algunas de las carteras que no estarían más. El candidato seduce con el recorte "a la casta", pero su idea es que el Estado no preste los servicios básicos, sino que todo sea tercerizado y liberado a los mejores postores. Por eso más allá de recortar la burocracia o aparato estatal, esas reformas irían más allá, y, por ejemplo, eliminaría el concepto de escuela de gestión estatal, los hospitales públicos y hasta el sistema de ciencia y tecnología, con el CONICET entre ellos.  

En ese plan de reformas el candidato de la Libertad Avanza tacha y pone toda la carga de las decisiones en él como futuro presidente. Pero su camino obvió una parte de la forma de gobierno del país. Argentina es no solo "representativo", sino republicano y federal. Es decir que hay tres poderes que interactúan y provincias que tienen autonomía, responsabilidades y potestades ineludibles. Ahí es donde las ideas de Milei chocan con la realidad. "Argentina es un país empobrecido. Vamos a darle una trompada a la casta política", dijo en la entrevista. Y, renglón seguido, volvió sobre su idea de aplicar "motosierra" en el Estado. Allí mezcla el gasto "burocrático" de los cargos políticos y la mala, con la prestación de los servicios que da el Estado argentino. Milei está de acuerdo con "darle motosierra" a todo, sin importar consecuencias y, además, sin que se entienda cómo. 

Motosierra: Milei tiene como premisa recortar gastos del Estado y derivar servicios. 

El hombre motosierra

En educación, Milei propone suprimir el Ministerio para absorberlo en la cartera de Capital Humano. Él, que propone a Martín Krause como jefe del área, apunta a eliminar la gestión estatal de las escuelas. Esa modificación radical implicaría cortar el vínculo pedagógico, social y financiero entre los estados y las escuelas; una desvinculación para librar a otros actores esa responsabilidad. Más allá de los cuestionamientos basados en la historia, en la realidad y hasta filosóficos que puede haber, hay un bloqueo normativo. Milei sería presidente y querría gestar un sistema distinto de escuelas. Pero el Estado nacional no tiene ninguna escuela a cargo, pues es una tarea descentralizada por completo a las provincias.

Por eso debería modificar la ley de Educación, avanzar sobre las provincias y también sobre normas básicas como la obligatoriedad del propio Gobierno a garantizar el acceso desde sala de 4 a 5 año del secundario. La ley nacional pone pautas generales para una política educativa, pero son las provincias las que gestionan. En su momento fue fuertemente cuestionada la ley federal de Educación sancionada durante el Gobierno de Carlos Menem, que comenzó a desentender a la Nación sobre sus responsabilidades, transfiriendo escuelas y pocos recursos. Milei no apunta a revertir eso, sino a potenciarlo: que la educación esté librada a una competencia comercial donde el Estado solo firme un cheque a las familias. 

Con la Universidad a Milei también se le van a complicar sus planes, pues también debería modificar leyes y pasar por arriba de una máxima difícil de revertir: la autonomía universitaria y, en consonancia, el gobierno cuatripartito de las casas de estudios. Sí hay una variable que podría ajustar en todo el sistema: el desfinanciamiento. En al ceso de la educación común, la Nación aporta los fondos para pagar una parte de los salarios (como el FONID) y más ayuda para el mismo fin en zonas vulnerables. También invierte en infraestructura, pero no tiene escuelas a cargo. En el caso de las Universidades la Nación sí aporta todo el dinero del presupuesto básico, que es administrado de manera autónoma. Un recorte a esos recursos es posible y hay antecedentes: Ricardo López Murphy intentó hacerlo durante la gestión de Fernando De La Rúa y duró dos semanas en el cargo. 

Milei dejaría 8 ministerios, pero además el Estado no prestaría los servicios de Salud y Educación. 

Más revuelo causó su idea de abolir el sistema de ciencia y técnica argentino; particularmente el CONICET. El fundador del Consejo de Ciencia no fue ningún político, sino Bernardo A. Houssay,  premio Nobel de Medicina en 1947. Es un ente autárquico que tiene como gran virtud la vinculación con la comunidad. A pesar de lo que considera Milei, gran parte de las empresas de base científica del país (como las farmacéuticas) tienen relación con la investigación promocionada por el Estado a través del Conicet y las universidades. El "mercado" local no tiene al espalda, el volumen, ni la experiencia sin ese apoyo.  “Eso que quede en manos  del sector privado. Que el Conicet quede en manos del sector privado. Que se ganan la plata como hace la gente de bien, según la relación mejor calidad y mejor precio. ¿Qué productividad tienen? ¿Qué han generado?", dijo despectivamente el candidato. 

Algo similar propone con el sistema de Salud para desligar al Estado de toda responsabilidad y darle un "seguro" según los ingresos. En Argentina 4 de cada 10 personas no tienen obra social. Pero además el sistema de seguridad es complejo. Están las obras sociales sindicales, las más cuestionadas, las empresas de medicina prepaga, las obras sociales estatales como el PAMI y las gestionadas por la provincia y el la salud Estatal que interactúa con todos los actores. De hecho ante la crisis, muchas empresas de medicina prepaga y obras sociales dependen de prestadores estatales para dar servicios. La idea de que el acceso a la salud sea según los ingresos generaría una dificultad en más de la mitad de la población que no tiene trabajo formal, pero sin efectores estatales de alta complejidad, los costos privados también serían inviables en el contexto. 

Para tomar las decisiones que Milei asegura hará hace falta tener un poder mayor al del voto individual como presidente pues sabia es la Constitución y el sistema de gobierno: republicano y federal. Sin legisladores y gobernadores que sean afines a sus ideas, se puede complicar.