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Las PASO marcan el primer capítulo del inicio de una nueva política

Estamos en la cuenta regresiva de una nueva posibilidad de ir a votar este domingo, sobre todo pensando en los 40 años de nuestra democracia. Martín Pittón nos deja en MDZ un buen análisis de todas las presidencias en nuestro país.
En democracia a partir de la asunción de Raúl Alfonsín como presidente en 1983 se ha sucedido al menos cuatro eras políticas. Foto: Télam
En democracia a partir de la asunción de Raúl Alfonsín como presidente en 1983 se ha sucedido al menos cuatro eras políticas. Foto: Télam

Las elecciones PASO del próximo domingo no solo marcan el primer capítulo del complicado sistema electoral argentino para elegir un presidente, sino también el inicio de un profundo recambio independientemente de los votos que coseche cada candidato. Desde la normalización institucional a partir de la asunción de Raúl Alfonsin como presidente en 1983 se ha sucedido al menos cuatro eras políticas. La primera fue la encabezada por el propio Alfonsín, que tuvo como principal objetivo la normalización institucional del país. Por eso, hoy a cuarenta años de su llegada a la presidencia sus desaguisados económicos son minimizados con razón.

La adelantada llegada de Carlos Menem a la presidencia en 1989, marcó el inicio de la segunda era política. Ese periodo estuvo signado por la estabilización de la economía gracias al Plan de Convertibilidad capitaneado por el ex ministro Domingo Cavallo, las privatizaciones que cambiaron la fisonomía del país y, desde el punto de vista geopolítico, la marcada inserción de la Argentina
en el hemisferio occidental liderado por los Estados Unidos. Esto último, aunque pocos lo recuerden, también fue llevado a la práctica en sus inicios por Cavallo, que antes de asumir al frente del ministerio de economía fue canciller. Más tarde, su sucesor Guido Di Tella seguiría el mismo rumbo.

El presidente Alfonsín, tuvo como principal objetivo la normalización institucional del país. Foto: Télam.

La era menemista finalizó con la caída del presidente Fernando De la Rúa. Su salida anticipada del poder fue el final del paradigma iniciado por Menem. A partir de ese momento, la Argentina ya no tendría una economía estable y se alejaría de occidente. No es casual que los movimientos económicos tengan un correlato en la política exterior del país. La llegada de Eduardo Duhalde al poder es un periodo de transición, al que no creo que se lo pueda caracterizar como una era política en sí misma tal como lo venimos haciendo en este ejercicio. Sin embargo, los movimientos políticos del caudillo bonaerense llevan a un estallido de los partidos políticos tal y como se conocían hasta entonces.

Duhalde quería impedir que Menem volviera al poder por una tercera presidencia. En los papeles los partidos políticos no sufren modificaciones, pero en los hechos el sistema implosiona y se convierten en meras organizaciones que giran alrededor de un líder. Las líneas internas, los congresos partidarios, las discusiones ideológicas de la noche a la mañana se convierten en piezas de museo. El Partido Socialista es una rara excepción que resiste en su fisonomía tradicional. Como sea Duhalde tiene éxito y ya Carlos Menem jamás volverá a ser presidente. Néstor Kirchner llega al poder y con él nace un nuevo periodo político que es el más extenso.

Abarca su presidencia, las dos de Cristina Fernández, la de Mauricio Macri y la de Alberto Fernández; un total de veinte años que terminan con la asunción del próximo presidente a partir del 10 de diciembre. Todo este periodo gira alrededor del matrimonio Kirchner, incluso en los cuatro años de la presidencia de Macri. Los liderazgos de las dos coaliciones más importantes es muy posible que cambien más allá del resultado electoral. Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner no pudieron imponer a sus
propios candidatos, ambos fueron desafiados y tuvieron que ceder. Es probable que su pérdida de liderazgo no se verifique en la misma medida para uno y otro, pero es difícil pensar que alguno de los dos vaya a volver a ponerse la banda presidencial. Están de salida.

Los veinte años del kirchnerismo, con la presidencia Mauricio Macri incluida, ha cambiado el paradigma de la Argentina. Foto: MDZ.

Por eso sus cruces en torno del FMI resultan extemporáneos y anacrónicos, sus voces ya son antiguas y sus liderazgos tienen claras evidencias de fatiga de material. La pregunta es quiénes serán los sucesores. La respuesta aún es incierta y esa sí estará relacionada con los resultados electorales aunque no será el único factor que determine los nuevos liderazgos que tampoco ocurrirán de la noche a la mañana. El segundo interrogante, que todavía tampoco puede responderse, es qué características tendrá este nuevo período político.

Es muy complejo porque los veinte años del kirchnerismo, con la presidencia Mauricio Macri incluida, ha cambiado el paradigma de la Argentina no solo en materia política, económica y geopolítica. El cambio más profundo es cultural. El trabajo dejó de ser la herramienta de movilidad social por excelencia y apareció el narcotráfico, cuya influencia no se dimensiona en su real magnitud. Sí hay más preguntas que respuestas.

* Martín Pittón, periodista y conductor del podcast Micro Mundos.