Homenaje

Mi abuelo, el presidente don Arturo Umberto Illia

Se cumplen 60 años de las elecciones de julio de 1963 en las que Arturo Umberto Illia, resultó el candidato más votado con un 25% del total. Sin embargo se necesitó de un colegio electoral donde la fórmula Illia-Perette fue elegida ganadora. Su nieto Juan Martin honra su memoria en MDZ.

Juan Martin Illia domingo, 9 de julio de 2023 · 07:00 hs
Mi abuelo, el presidente don Arturo Umberto Illia
Juan Martìn Illia y el retrato de su abuelo, Don Arturo. Foto: JMI.

Aspiro a que se me lea y se me interpele por lo dicho, a generar ese acto propio de inteligencia que es reaccionar desde la razón, el sentimiento y la acción ante lo dicho o transmitido. Lo que quiero decir no se amolda a lo que se quiere escuchar, sino que sostendré la acción de mi pensamiento a todo riesgo. Si alguno me pregunta, ¿desde dónde me habla este hombre? le pediré -lector de MDZ- que se libere de ese prejuicio, le pediré que lo reciba, así como se lo doy, no le pongo el cuchillo abajo del poncho, le transmito un legado personal. Vea, que es odioso vivir con miedo al juicio de los otros, yo no lo tengo; si vivimos con miedo al juicio de los otros no construiremos la paz, ni la vida compartida será fructífera.

La hipocresía del que no dice lo piensa contamina, llena de desconfianza la vida compartida. Siempre es mejor la transparencia de la verdad, entonces, quien crea que escribo para agradarlos se equivoca, vengo a contar lo que sé de mi querido y admirado Arturo Umberto Illia, mi abuelo. Esta vez porque hay un fecha -7 Julio de 1963-, donde el pueblo votó a la Unión Cívica Radical del Pueblo y puso a este ciudadano como Presidente de la Nación. Este fue el lema eleccionario “Illia, le da una mano limpia, dele la suya”, en el medio del afiche de papel dibujada una mano, si, una mano abierta: esa que se ofrece para ayudar a levantar. Otro cartel de campaña decía: “yo le pongo el hombro al país” y el otro decía: “voto la concordia, la paz, la seguridad, voto la UCRP”.

Mis abuelos, Don Arturo y Doña Silvia. Foto: JMI.

Algunos dijeron que llegó a ser candidato porque había un espacio ahí donde nadie quería meter el lomo, porque el peronismo nacional arrasaba, eso podía brillar en el fondo de los ojos de algunos radicales de Buenos Aires; pero Illia venía de ser elegido
en Córdoba Gobernador. Sí. Le había ganado al peronismo en las elecciones a gobernador del 18 de marzo de 1962; ¿te das cuenta? Illia es el único que le gana al peronismo en la cancha y eso en aquellos tiempos era un pecado mortal. Esa elección fue anulada por Frondizi. ¿Por qué? Es que para ser presidente por un lado había negociado el apoyo peronista prometiendo que volverían a votar -eso lo hizo Rogelio Frigerio en un país de centroamérica- y por el otro lado había prometido a los militares que los peronistas no votarían; solito se puso en ahí.

Las cosas son como son, hay mucho “historiador del poder” que tratara de esconder la verdad, pero Frondizi será algunos años después un personaje clave en la conspiración para el golpe al presidente Illia; y si los provoqué pregunten a Mariano Grondona que participó en varias de esas reuniones conspirativas, aunque ya lo confesó en un documental que recomiendo, “Illia, ciudadano presidente”. Será el 7 de Julio de 1963 la fecha de votación; y el sistema indirecto vigente, llamado Colegio Electoral, va a proclamarlo Presidente. Esto no es poca cosa, resulta que ahora votamos a presidente en forma directa (reforma constitucional de 1994) en 1963, los argentinos votábamos a un presidente, pero en forma indirecta.

Las fuerzas políticas que participaron en la elección de acuerdo con la cantidad de votos conformaban un Colegio Electoral que luego por votación aclamaban al presidente. La idea era lograr lo que modernamente decimos “gobernabilidad” porque los electores de todas las fuerzas que participaron buscaban allí consensos y eso servía luego para el equilibrio del poder y la búsqueda de acuerdos. Explico esto, porque puede aparecer otra vez el “historiador del poder” para decir que Illia tuvo pocos votos y era un presidente débil. Eso es agarrar una superficialidad, con parte de la verdad y buscar degradar la imagen de este gran Presidente que es preferible ocultar. No vaya a ser que alguien se avive como se debe ser en política.

En su casa paterna en Pergamino junto a hermanos y sobrinos, el sentado al medio justo debajo de él es su Padre Martín Illia inmigrane italiano. 

Los invito a repasar lo que dijo el presidente cuando asumió, en su discurso ante el Congreso, acá solo voy a destacar una frase tan vigente en ese momento y tan vigente en este momento de la nuestra política argentina: “Que quede bien establecido … que la democracia necesita perfeccionamiento y no sustitución totalitaria!”. Te invito a reflexionar sobre el alcance de este pensamiento: lo primero será pensar que es lógico entre tantos golpes de estado, donde los sectores militares, económicos y civiles que usaban los fusiles y las botas para cambiar la política, tenían a la democracia contra las cuerdas; esa frase podría significar que la democracia es lo contrario a la dictadura y eso es una verdad de perogruyo.

Pero, en esa frase hay algo más profundo: la democracia necesita más república, más participación, más institucionalidad y nunca
manipulación para la concentración corporativa del poder. ¿Se entiende? Esa frase de Don Arturo es para la política actual, para nosotros, los que ya hemos transitado 40 años de democracia y empezamos a dudar. La frase apunta al ciudadano, para que haga política donde esté, a ejercer la democracia, para equilibrar y distribuir el poder, con la ley para cumplir con el preámbulo; cuando ves ahora que los poderes legislativos son escribanías de las mayorías, que las reformas electorales se manipulan para conservar el poder, que se presiona los jueces para que no pongan en peligro tus privilegios, cuando te querés atornillar a un cargo y con eso reclutar la militancia rentada, cuando administras la pobreza para dejarlos ahí y tenerlos agarrado de la nariz para que te voten, cuando lo que te importa es el poder, cumplimos el presagio de Don Arturo: hacemos una sustitución totalitaria en democracia y la degradamos.

Entonces de nuevo hoy su mensaje la democracia necesita perfeccionamiento no sustitución totalitaria tiene que interpelarte.
Podríamos ponernos a estudiar que pensó y actuó Illia en esos cortos 3 años de gobierno y podríamos darnos cuenta que hay un libreto escrito en ese Plan Nacional de Desarrollo y cómo podríamos hoy adaptarlo, en sus principios para que nuestra democracia sea eficaz. Pero bueno, era un pequeño ensayo -que se fue de letras- buscando despertar la curiosidad de algún ciudadano inquieto. Illia es un tesoro escondido.

Mi abuelo, Don Arturo junto a Agustín Tosco

Su persona rica en educación en valores, con gran disciplina personal que lo distingue en la acción política: fue un hombre agradecido, con vocación de servicio que creyó en la política como una herramienta de transformación de las realidades de los hombres los humildes y trabajadores de su tiempo, que haría realidad los deseos de una paz que eliminen las tensiones políticas mezquinas y demagógicas; el pensar y actuar por el interés superior de la comunidad, la honestidad cabal de frente, sin demasiadas palabras, con desinterés personal en grado sumo, con austeridad proverbial, sin odios contra nadie.

Todo ello por decisión, propia disciplina de ser y actuar de esa manera. Hace algún tiempo un periodista mostraba a la opinión pública la declaración ante el Escribano General de la Nación de las escasas pertenencias que Don Arturo tenía al momento de la interrupción institucional y reconoció la humildad de Illia como una virtud comparando con la mediocridad de otros; muchos escucharon y vieron esto y se sorprenden. Illia tenía la virtud de la humildad de en personalidad, pero algunos manifiestan despectivamente que “era un viejito bueno y humilde que se murió pobre” eso lo escuché decir muchas veces, pero sepan distinguir: quien expresa esto generalmente desprecia o niega la profundidad y riqueza moral de Illia, hacen de ello un “relato” que desmerece la figura de Don Arturo en su verdadera dimensión, una actitud de esconder de tratar de no ver, porque es muy peligroso para aquel que vive la vida política sin ética, sin moral, sin valores, que el ejemplo de su conducta política brille ante el pueblo.-

Yo les digo lo que pienso de esto mis amigos; no se sorprendan; vivir de esa manera fue una decisión en Don Arturo. Don Arturo no fue un hombre pobre sino uno que decidió no apegarse a lo material y puso en acción una virtud moral como es la austeridad; virtud que hizo carne en su persona. El decidió tener solo lo estrictamente necesario, con sencillez, pero sin padecimientos ni necesidades materiales, y estimo que ello es un signo de sus elevados valores morales, un principio de cómo vivir. Estoy convencido que de esa manera profundizó su libertad, sin ataduras materiales que lo obligaran estar pendiente del tener o conservar; Don Arturo de esa forma pudo elevar su condición de hombre dedicado al servicio, al hombre y a la sociedad. pudo comprender las necesidades reales de sus semejantes.

Don Arturo al servicio de la Patria. Foto: JMI.

Gracias por acordarse y convocarme a escribir, es importante que este hombre esté presente en la vida de nuestros jóvenes argentinos, que puedan entender su ejemplo, porque lejos de ser un personaje en el bronce, inalcanzable y lejano, estos valores que distinguen a Illia, también podemos verlos presentes en muchos de nuestros abuelos y de nuestros padres, que siendo perseverantes en el trabajo y en la educación, logran forjar lo que yo creo debiera ser el signo de la argentinidad, amor al trabajo y a la educación. Les aseguro mis amigos, que no debe confundirse esta personalidad como un hallazgo histórico, ni proverbial, sino que ¡es posible educarnos en estos valores!, que no llegaron a la vida de Don Arturo como un don divino caído del cielo sino que fue la concienzuda tarea de formarse y ello empezó en su casa, en su familia, en su escuela.

Cuando sabemos que su ejemplo es posible, Don Arturo aparece cercano y su ejemplo puede estar en nuestras conductas diarias y cotidianas, y es allí, descubriendo que su ejemplaridad es posible, que solo depende de nuestra voluntad, que surge solo de nuestra decisión de ser mejores, es que el recuerdo de Don Arturo aparece necesario, luminoso y profundo en estos tiempos para todos los argentinos!.

*Juan Martín Illia, abogado (Universidad Nacional de Córdoba) y politólogo (Universidad Católica de Córdoba), nieto de Arturo Illia, hijo de Martín Arturo Illia.

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