Los rasgos incómodos del "modo Mendoza" que salieron a la luz
Balearon a un hombre que andaba en bicicleta en el Parque General San Martín. Fiscales hacen públicos sus malestares por las presiones recibidas para imputar a la fuerza a la secretaria de gobierno de Las Heras, Janina Ortiz, en medio de una guerra política en el departamento. Los hospitales se quedan sin médicos y en una provincia que se jacta por su transparencia, las declaraciones juradas de los dirigentes políticos son cada vez más opacas.
De a poco el maquillaje de esa Mendoza modelo que pregona el gobernador Rodolfo Suarez comienza a correrse. A esta altura del año es cada vez más complejo disimular los defectos de una gestión que incluso para los propios está en "pausa". En campaña Luis Petri le pidió al gobernador que le ponga "play" a su "Modo Mendoza" que ya parece más un slogan que un reflejo de la realidad. Si existe un "Modo Mendoza" es cada vez más exclusivo. Para turistas extranjeros que pueden venir a disfrutar las bondades de una provincia preparada para ellos.
Pero el problema no es solamente que los mendocinos no pueden acceder al "Modo Mendoza" que ven en las publicidades oficiales. El problema es que existe otra Mendoza que el propio gobierno no quiere ver. Como una suerte de mecanismo de defensa. Si no hablo de eso, eso no pasó.
Quizás por eso el ministro de Seguridad, Raúl Levrino, cultiva el perfil bajo y no habla sobre los graves problemas de inseguridad que sufren los mendocinos. Balearon a un hombre en el Parque General San Martín para robarle la bicicleta en horas de la tarde y la estrategia de Levrino fue la misma de siempre. El silencio. Ni siquiera para anunciar la detención de los delincuentes apareció. La orden es clara: "no hacer olas".
El sistema sanitario está en crisis. Faltan médicos en Mendoza y los profesionales migran a otras provincias o países. El techo es cada vez más bajo para los médicos mendocinos y las consecuencias comienzan a ser visibles. Guardias saturadas por la falta de pediatras pero la ministra Ana María Nadal minimiza los reclamos reduciendolos a una nueva disputa salarial. El paro convocado por Ampros se desactivó al dictar la conciliación obligatoria pero el problema de fondo sigue latente.
A eso se suman dos hechos que revelan el deterioro institucional que existe en una provincia que se jacta públicamente de su transparencia. El retroceso que se vive es evidente y se ha hecho público en un documento en el que dos fiscales dejan por escrito su malestar por las presiones políticas que sufren en el marco de las denuncias a funcionarios de Las Heras. A la hora de avanzar con la imputación de la pareja del intendente Daniel Orozco por el delito de coacción, el jefe de fiscales de Delitos no Especializados, Sebastián Capizzi afirma que lo obligan a imputarla y deja por escrito que no está de acuerdo con el criterio que le impuso la fiscal Adjunta en lo Penal, María Paula Quiroga.
"Insisto en la inconveniencia de imputar formalmente en este estado de la investigación, cuando aún faltan incorporar pruebas documentales y producir testimoniales que resultarían relevantes para formular una hipótesis de acusación sólida, con un contenido confiable, plausible y verificable, por lo que dejo expuesta mi posición personal de total desacuerdo con la medida ordenada", manifestó Capizzi en el documento que se filtró y deja en evidencia los manejos que están teniendo lugar en la Justicia. Sobre todo en lo referido a Las Heras, donde las presiones políticas son explícitas y la campaña electoral parece haberse transformado en una guerra de bandas con operaciones de espionaje, traiciones y aprietes.
El otro hecho que demuestra que la transparencia en Mendoza a veces se torna opaca tiene que ver con las declaraciones juradas de funcionarios. Desde que se aprobó la ley que crea la Oficina de Investigaciones Administrativas y Ética Pública se dio un grave retroceso en la cantidad de información que deben declarar los sujetos alcanzados por la norma. Con la normativa anterior tenían que presentar las declaraciones de todos los parientes directos (cónyuges e hijos) pero ahora las declaraciones de los hijos no son obligatorias. Antes se debía informar montos de depósitos bancarios, en qué moneda están y participación en sociedades con detalles de las empresas de las que se es parte. Ahora esas precisiones no son necesarias.
Mientras se avanzó con leyes necesarias como Ficha Limpia o la implementación de la Boleta Única Papel, se retrocedieron varios casilleros en lo que respecta a las declaraciones de funcionarios. Incluso, sólo se puede acceder a la última declaración presentada, por lo que es imposible hacer un seguimiento del crecimiento patrimonial de los servidores públicos.
Por todo ello, da la sensación de que hoy existen dos Mendoza que conviven y se chocan. La Mendoza ideal que es mostrada como un faro a nivel nacional, y la Mendoza real en la que hay problemas acuciantes que se esconden debajo de la alfombra.