ver más

Qué piensan los más chiquitos sobre la política y las elecciones

Los niños y las niñas no votan porque la Constitución se los impide. Pero piensan, ven, opinan, escuchan a los grandes hablar sobre política y políticos. MDZ habló con niños y niñas menores de 12 años para saber cómo ven a los políticos en medio de un año electoral. Anécdotas y reclamos.

En medio del glorioso plan de jugar a la pelota, meter un gol e imaginarse que se es Lionel Messi o atajar una peligrosa volea y después mover los hombros con cadencia a modo del Dibu Martínez; huir del tedio de las tardes gélidas jugando campeonatos del UNO o del FIFA en la play; correr furiosamente por la casa para encontrar el lugar perfecto que permita gritar ¡me libré! y ganar a las escondidas; hacer las tareas, ir y venir de la escuela… los niños y las niñas tienen mirada propia -influenciada como la de los grandes por sus trayectorias de vida y el entorno- sobre la política y la dirigencia. MDZ habló, buscó testimonios y anécdotas de más de una docena de personas menores de 12 años que reflejan visiones sobre los políticos y la democracia. Sin eufemismos, las infancias se animan a pensar, cuestionar lo establecido e incluso hacer propuestas para que las cosas cambien. A los políticos los nombran, en algunos casos con apellido incluido o con sobrenombres reales o inventados; a otros los dibujan y sueñan además con ocupar esos lugares cuando sean grandes. Les hablan al televisor, se enfadan, se preocupan y hasta intentan convencer a sus amigos a quién tienen que votar.

Cada vez que es la hora del almuerzo, puntualmente a las 13 como acostumbran sus abuelos, una musiquita particular anuncia el comienzo del noticiero. Martina tiene hambre en ese momento, se levantó antes de las 7, se vistió y su papá la llevó a la escuela. Durante ese rato que saborea una milanesa o los fideos con tuco, cuenta con quiénes se juntó en el recreo, y qué nota se sacó en las pruebas. A la vez, escucha los comentarios atentos de los abuelos sobre lo que va apareciendo en el noticiero mientras le pasan el queso de rallar o se sirve soda. Ella pregunta, tiene muchísimos interrogantes. A veces le piden que haga silencio y espere a que termine una noticia. Las respuestas las va armando sola, como si fuera un rompecabezas, al que cada día hay que ponerle una nueva pero precisa pieza. Martina tiene sólo una década de vida -en unos meses cumplirá 11 años- y con firmeza, empapada en espontaneidad, habla de política. “Para mi que la política es lo que define un poco nuestro país. Si está bien o si está mal. Para mi que algunas veces se pelean entre ellos por cosas muy tontas. Es muy dividido todo. Tendrían que ser más buenos entre ellos. Está el de Milei; el que dice que levanta la izquierda; está el que le dicen el Paloma, que está medio pelado; y el de los de Milei para mi que ellos compiten mucho, deberían esforzarse más por el país. Si le metiéramos un poco más de ganas al país, estaríamos en el top uno de mejores países del mundo. Las peleas son interminables, no está bien. Hay que votar para decidir quién va a llevar a la conducta a Argentina. A veces se aprovechan de esto y no está bueno. Algunos partidos quitan plata, o nos engañan”, dice sin interrupciones.

Juana aparenta estar concentrada en la elección de los colores de un dibujo que está armando y que la seño Silvi le pidió como tarea para su sala de 5. Es miércoles a la noche y de fondo, suena el programa político Séptimo Día de Canal 7 de Mendoza en el que entrevistan al candidato a gobernador Omar Parisi. El peronista lanza: “Alfredo Cornejo y Omar De Marchi son lo mismo”. Ante la frase, la niña se da vuelta velozmente y sostiene convencida: “No son lo mismo, se odian”. ¿De dónde sacaste eso?, la interroga su madre absorta. “Vos me lo dijiste”, reprocha. Y ahora se dirige al televisor. “¡Señor Parisi, no son lo mismo Cornejo con (sic) De Marchi. Cómo van a ser lo mismo. Qué tiene en la cabeza, ¿Un moco?”, levanta la voz, de forma inocente, pero a la vez rabiosa ante los dichos que para su edad, toma textuales. En la conversación aparece uno de sus hermanos, casi dormido, apresurándola para que finalice el dibujo pero a la vez le pregunta. “¿A vos te gustaría ser presidenta cuando seas grande?”. “No”, contesta Juana.”¿Por qué?”, retruca Manuel. “Porque eso es muy agitado, tenés que salir en la tele, hablar con uno, con otro, yo quiero algo más tranquilito”, asegura la niña.

Se esconden los últimos rayos de sol del jueves y Valentino está a punto de poner fin a sus tareas escolares: se toma su tiempo, es detallista, se ocupa de presentar todo lo pedido de forma prolija y completa. Es un niño de 11 años, muy reflexivo. Le preocupa la situación del país y cuando habla de las elecciones, marca una diferencia fundamental: una cuestión es la política y otra, la dirigencia a quien le lanza muchas críticas. “Los políticos  a mí no me gusta porque le están robando mucho a la gente, principalmente a la gente mayor. Hay mucha corrupción. Le mienten a la gente y cada vez es peor. Y por eso la gente está más deprimida. Por lo que no les alcanza la plata. La política no creo que sea algo malo. Tiene que ser algo que ayude. Por eso creo que votar es elegir a las personas que uno cree que van a hacer las cosas bien”, afirma. Sofía tiene 7 años. Piensa que las elecciones son “un tiempo en los que los adultos eligen a personas que después dicen qué es lo que hay que hacer”, subraya con su voz suave.

Un grupo de niños y niñas fueron juntados por MDZ para hablar sobre política. El señor Elías tiene 10 años. ¿Qué es la política para usted?, le preguntamos. “Para mí la política es como un debate de cómo se hacen las cosas en un país. “¿Y qué es votar?”, se repregunta. Su respuesta es: "Y votar es como que empiezan elecciones y todos dan mejores cosas como mejor sueldo, menos inflación y cosas así y tienen que votar hasta que gane el mejor. 

"¿Algo más que quiera decir?”, repreguntamos. “Que los políticos son unos caraduras”, remata. Su hermana Fati tiene 7 años y opina. “No tengo idea qué es la política pero la relaciono con la inflación y cuando hay que ir a votar es para ser presidente”, afirma. Martín tiene 9 años y está irritado con los políticos. “Es una cagada porque están todo el día peleando. La gente vota a presidentes que se pelean todo el día”, expresa convencido. Pedro, de 12, cree que “la política es un conjunto de políticos que hablan sobre lo que pasa en el país a nivel económico”. Para otra niña -quien pidió reserva de su nombre- que tiene 10 años, “la política es una forma en que la gente debate para conseguir algo que quiere" ¿Y votar?, interrogamos. “Votar es la forma de saber quién quieren que los gobierne a los ciudadanos de un lugar”, afirma.

Hay protestas en Jujuy y Luz -de 10 años- está muy preocupada. Pregunta y pregunta cómo va todo. Son las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 11 de junio en Mendoza y vuelca todo lo que ve y percibe en un dibujo. Hay advertencias si se vota de una manera o de otra. “Se acerca el fin”, amenaza. El suspendido juez federal Walter Bento está en el banquillo y Alejandro, también de 10 años está atento. ¿Qué pasó con el juez?, consulta a diario a su mamá. Preguntas y preguntas que quizá hay que hacerles a las infancias y escuchar las respuestas para que las políticas públicas y las democracias sean más representativas y de mejor calidad. Tal vez copiar y pegar algunas de sus miradas: esas con ojos espontáneos y alejados de los slóganes temporales de las campañas y el marketing.