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La elección nacional ya hace su juego en el tablero político mendocino

El escenario electoral en Mendoza entró en el juego esperado, en el que las tres elecciones previstas en el calendario entre junio y septiembre ya están operando. La candidatura de Sergio Massa aglutinó al peronismo local y la interna de Juntos por el Cambio mantiene expectante a Cambia Mendoza.
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Cuentan que hacia el interior de La Unión Mendocina se preguntan (y le preguntan) casi a diario, cuál será el nuevo escándalo que sacudirá a Daniel Orozco, el intendente lasherino y candidato a vicegobernador en la fórmula que comparte con Omar De Marchi. El jefe comunal niega todo lo que está cayendo sobre él todo el tiempo.

Sin embargo dentro de la fuerza que aspira a desplazar del poder a Alfredo Cornejo en Mendoza, a esta altura les resulta difícil minimizar el impacto de las denuncias que sacuden al departamento del norte del Gran Mendoza. Algunos focus group que se realizarán en los próximos días quizás terminen por magnificar el daño si es que lo hubo. Mientras tanto, De Marchi y Orozco ya fijaron su estrategia: intentarán quitar a Las Heras de ese foco no deseado en que se convirtió en la campaña y el intendente buscará defenderse de todo lo que se lo acusa ante la Justicia. La reacción y las explicaciones, en este caso, serán más jurídicas que políticas.

Es demasiado cuesta arriba el camino que tiene por delante el lujanino para poder llegar a la gobernación y el affaire Orozco es un peso pesado para cargar en esa subida. De Marchi necesita crecer por lo menos diez puntos de la cantidad de votos que obtuvo en las PASO y la tarea no asoma como sencilla. ¿Podrá sumar al votante de Luis Petri? El peronismo no kirchnerista que representan los intendentes ¿terminará jugando para él en septiembre?



Cornejo dice tener una certeza indubitable: está convencido de que el voto de Petri es un voto de Cambia Mendoza. Pero para La Unión la lectura es otra. Están persuadidos de que buena parte de esos más de cien mil votos que cosechó el ahora precandidato a vice de Patricia Bullrich no solo forman parte de un conjunto de votantes libres, sino que además son claramente anti Cornejo.

El mar de dudas más grande está, por otra parte, en la reacción del peronismo que quedó lejos de la posibilidad de alcanzar el poder. Y acá de vuelta al análisis de unos y otros. En Cambia Mendoza la apuesta es a que el peronismo crezca entre las PASO y septiembre, mientras que De Marchi y compañía confían en que los intendentes cumplirán con el compromiso que en apariencia asumieron en trabajar para que Cornejo no gane.

Ahora, el escenario electoral en Mendoza entró en el juego esperado en el que las tres elecciones previstas en el calendario entre junio y septiembre ya están operando. O dicho de otra forma, ya comenzó a tener su influencia en la provincia el armado político de cara a las PASO nacionales.

Uno de esos efectos se vio este fin de semana. El peronismo mendocino mostró una foto de unidad buscada desde hace tiempo y que es consecuencia directa de la candidatura de Sergio Massa conseguida con fórceps dentro de La Unión por la Patria. El ministro de Economía encabezará la campaña después de haber arreglado con Cristina Kirchner y con Alberto Fernández y eso frenó la disparada de los dirigentes del PJ local después de haber hecho una de las peores elecciones en su historia. Cornejo sonríe con esto y en esta lábil unidad sustenta sus deseos de un peronismo un poco más robustecido a la hora de la definición por la gobernación. De Marchi apunta a manejar los tiempos: “Esta situación de unidad del PJ se dará ahora en agosto. Después, se verá”, se esperanzan.



Con Javier Millei estancado en las encuestas en Mendoza, como le ocurre en casi todo el país, el atractivo principal estará (también como en casi toda Argentina) en cómo se resolverá la interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich dentro de Juntos por el Cambio. Esa definición, también tendrá su impacto acá.

Cornejo siempre trató de mostrarse en equilibrio entre los dos, más allá de que la afinidad estuvo siempre con Bullrich. Pero un episodio singular podría ocurrir si gana Larreta la candidatura. El jefe de Gobierno podría terminar disimulando sus diferencias con De Marchi, producto de la decisión del mendocino de romper con Cambia Mendoza. ¿Ocurrirá eso? Nadie puede darlo por seguro hoy. Pero es algo que dentro de algunos dirigentes del oficialismo comenzó a circular.

Un triunfo de Bullrich fortalecerá a Cambia Mendoza en ese cortísimo plazo que irá desde el 13 de agosto hasta el 24 de septiembre, día de las gubernamentales. Si después esa fórmula gana las presidenciales y Cornejo se impone acá, el vínculo será más que óptimo. Eso está descontado.

Pero un poco más a futuro, terminará tomando volumen político el pequeño monstruo electoral que creó la PASO provincial. Luis Petri tendrá, desde la Nación, la posibilidad concreta de construir su candidatura a gobernador para 2027 y eso será todo un tema para un eventual gobierno de Cornejo y sus pretensiones de imponer a un sucesor.

Es muy singular como ya, antes de ganar y de asumir, a Cornejo le florecen candidatos para sucederlo dentro de cuatro años. El otro es Ulpiano Suarez, quien por estos días está dando algunas señales sutiles de acercamiento con Larreta en la interna, más allá de que está detrás de una victoria contundente en Capital que refuerce sus aspiraciones futuras. Y para ello precisa hoy mostrarse tanto con Larreta como con Bullrich.



El fenómeno para quien construyó en los últimos años un sistema de poder muy exitoso es peculiar en esta elección. Está a punto de volver a la gobernación, no es un episodio político menor, aunque lo hará muy arañado. Y quedará al mando de un circo al que, en la que casi con seguridad será su última función, le van a ir creciendo demasiado los enanos.