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Julio Argentino Roca y la tolerancia

El intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, presentó un proyecto para la puesta en valor del tradicional Centro Cívico, con una polémica que incluye el traslado del monumento al General Roca, que por estos días se centra en las posiciones a favor o en contra. Fabian Diaz Robledo analiza este tema.
82 años lleva el monumento a Julio Roca en Bariloche. Foto: Blogspot.
82 años lleva el monumento a Julio Roca en Bariloche. Foto: Blogspot.

En los días pasados se ha resuelto remover el monumento al General Julio Roca que se encuentra ubicado en el medio del Centro Cívico desde 1941. Es decir, lleva allí 82 años. Las razones aparentes pueden ser muchas, pero la última es la de ocultar o relegar a aquellos que no comulgan con nuestros ideales. La idea de lo que hoy está bien (según algunos estándares) o consideramos que está mal o que no fue ético o correcto lo relegamos, lo tapamos, lo ocultamos.

De Roca se puede decir tal vez muchas cosas. Buenas y no tan buenas. Pero lo que si es cierto que ese territorio venía siendo
reclamado como propio por Chile. Momento que el vecino país había entrado en guerra con Bolivia a quien le sacó la salida al mar
y con Perú a quien le sacó grandes extensiones de tierra. También un cacique Juan Calfucurá (mapuche), ingresa a nuestro país
aproximadamente en el año 1833, 1834, y corona en su persona una gran confederación indígena por la cual caen distintos pueblos bajo su poder y bajo su reinado. 

Recordemos que en 1819 habíamos declarado nuestra independencia. Lo que podríamos decir es que luego de las políticas de Rosas sobre el sur argentino y la continuación de Roca sobre ellas ha sabido no solo evitar una guerra con Chile, sino que además resguardó y puso orden en ese sector de nuestro país. En otras palabras, le debemos cierto tributo en vez de hostigarlo y relegarlo a lugares para el olvido. Pero claro está, que todos no miden a la historia y a los hechos con la misma vara. Ahí la tolerancia.

Nadie protege la vandalización del monumento a Roca que sufrió en los últimos años.

Esta época actual, se caracteriza por el pedido de los sectores minoritarios a la tolerancia y reconocimiento de sus derechos. A ser
reconocidos como tales, que se les respete en consecuencia. ¿Pero el sentido inverso existe? Porque con la bandera de políticas nuevas, queman casas por entender que son tierras que les pertenecían a los ancestros, o reducen derechos de circulación, toman tierras, etc. Es decir, toman la justicia por mano propia y vandalizan lugares.

La protección de los monumentos es selectiva, se han condenado penalmente a quienes han pintado sobre los pañuelos blancos que se encuentran en la Plaza de Mayo y no se protege la vandalización del monumento a Roca que sufrió en los últimos años. El remover el monumento a Roca al igual que ha sido removido el monumento a Colón por razones meramente políticas e ideológicas
es la muestra de la intolerancia que tenemos como sociedad. La intolerancia es una falta de respeto a las prácticas o creencias
distintas de la propia.

Es el rechazo de los símbolos o las personas a quienes consideramos diferentes ya sea por un grupo social o étnico distinto al nuestro, o las personas que son diferentes en su orientación política o sexual. Ejemplos en la historia hay muchos. Hay que recordar que en la época de Roca los malones robaban no solo los bienes de los lugareños, sino que también secuestraban mujeres, para luego tenerlas como esclavas sexuales o darlas a otros para los mismos fines. De todos esos hechos nos tapamos un ojo y vemos la historia como queremos en manera parcializada.  Pero eso sí, los derechos de las mujeres en ese caso no los defendemos y mucho menos nos escandalizamos.

Deberíamos tener una tolerancia madura sobre ciertos monumentos u obras literarias. Se ha pretendido modificar las obras de Roald Dahal por utilizar palabras como “gordo”, “feo”, como así también en las palabras descriptivas como blanco o negro.  Con el puritanismo retrospectivo actual, se puede quemar los libros de Platón y Aristóteles, que vivieron en una sociedad esclavista sin problema. Y siguiendo así podemos terminar como en el libro de Fahrenheit 451 en donde estaba prohibido leer y solo un grupo selecto nos decía como pensar y que pensar.

Hoy en donde se pretende modificar el idioma con el pretexto de que no tenga genero sexual y así no herir susceptibilidades, en donde quien se sienta planta hay que tratarlo como tal o se le estaría discriminando, pero ver un monumento de un personaje histórico que para muchos es digno de estar en donde se encuentra y que ya es parte del paisaje del lugar, eso no es posible, es escandaloso. No puede tener lugar ese hecho en la sociedad actual.

Luego de llevar en ese lugar casi 100 años, querer remover un monumento para poner a quienes nos gusta es la muestra de la
intolerancia y la reacción adolescente de quienes toman esa decisión, más aún cuando está por terminar el mandato.

* Fabián Diaz Robledo, abogado.